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Sequías e inundaciones en el pasado de la Sabana de Bogotá

Para reconstruir las condiciones climáticas en periodos para los cuales no existen registros meteorológicos sistemáticos cuantitativos, la investigación plasmada en el libro ofrece una guía metodológica para el análisis de información indirecta sobre los niveles de los ríos; los derrumbes; el congelamiento de cuerpos de agua; los tiempos de floración y cosechas; el peso y la mortalidad del ganado; y las enfermedades de la población humana y sus niveles de mortalidad, además de la tributación, el abastecimiento de alimentos y materias primas y el estado de la infraestructura, entre otros aspectos.


A partir de esta metodología propia de la historia climática, se reconstruye una cronología de fenómenos hidrometeorológicos (sequías, inundaciones, heladas y granizadas), los cuales tuvieron un impacto importante para la población de la Sabana de Bogotá desde finales del siglo XVII y hasta mediados del siglo XIX.


Dichas presiones meteorológicas no fueron solo excusas para evadir obligaciones como la tributación o el abasto, sino que estuvieron relacionadas con varios fenómenos globales.


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Primero, con la Pequeña Edad de Hielo, periodo comprendido entre los siglos XV y XIX, cuando la temperatura global descendió aproximadamente 2 oC, avanzaron los casquetes polares y glaciares de alta montaña, y se presentaron con frecuencia inviernos prolongados y severos, y veranos fríos y lluviosos.


Segundo, con lapsos de intensa actividad volcánica simultánea en diferentes partes del planeta, que por exceso de material particulado en la atmósfera –como un velo– impedía el paso de la radiación solar y provocaba cambios en las condiciones meteorológicas globales. Así ocurrió, por ejemplo, en las décadas de 1690, 1700, 1760, 1780, 1800 y 1810.


Tercero, con la alteración de las temporadas habituales de lluvia y sequía y los volúmenes de las precipitaciones por los fenómenos de El Niño y de La Niña. En el periodo de estudio, los efectos de estos fenómenos fueron más fuertes en los periodos 1694-1696, 1728, 1744, 1747-1748, 1754, 1776-1778, 1782-1786, 1791-1794, 1798-1810 y 1824-1826.


Después de reconstruir estos momentos de crisis, la publicación muestra que los pobladores de la Sabana de Bogotá no se encontraban a merced de los elementos, sino que desarrollaron un conjunto de estrategias para convivir con las condiciones climáticas y enfrentar las alteraciones meteorológicas.

Por ejemplo, manejaron un calendario agrícola que evitaba la coincidencia entre las siembras y cosechas principales y los meses más lluviosos; además, mantenían cultivos menores en diferentes etapas de crecimiento como un “seguro” frente a las heladas o el cambio en el volumen de las lluvias. A falta de depósitos públicos de alimentos, las haciendas particulares y de comunidades religiosas contaban con graneros y cobertizos para almacenar papas.
 

En tierras comunales indígenas ganaderas, para prolongar la vida útil de los alimentos también se producía carne seca, queso, requesón y mantequilla.


Otra estrategia, que en apariencia podría considerarse inmaterial o de efecto psicológico, era la veneración de un “santoral climático”, es decir, advocaciones de Cristo y de la Virgen o de santos con funciones protectoras de las cosechas o de control de los elementos celestes. Era habitual celebrar fiestas agrícolas para garantizar la prosperidad de las cosechas, pero también se convocaban procesiones especiales y arrepentimientos colectivos, ocasiones conocidas como rogativas, cuando las sequías se prolongaban y el fenómeno se atribuía al castigo por el pecado. En ambos casos es importante resaltar elementos materiales que permitían enfrentar la escasez, como el aumento de la contratación de artesanos y músicos o el ejercicio de la caridad a través del reparto de alimentos.


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En el largo plazo, las sequías, heladas e inundaciones se podían enfrentar con una organización vertical y horizontal del uso del suelo. En sentido vertical, porque la producción agropecuaria de la Sabana de Bogotá formaba parte de un sistema complementario entre microclimas de altitud, conocidos como pisos térmicos. Aunque la generalidad de los productos de tierras cálidas y templadas arribaban a la Sabana por comercio o requerimiento de las autoridades, en algunos casos las extensiones de las haciendas y los resguardos alcanzaban a cubrir dos pisos térmicos; en otros, un mismo propietario individual, comunidad indígena o religiosa, podía tener terrenos en diferentes altitudes y microclimas.


Por su parte, la organización horizontal consistía en mantener ganados en las áreas cercanas a los ríos y pantanos, propensas a inundarse. A diferencia de los cultivos susceptibles a la anegación o inundación, los animales se podían mover por sus propios medios. Los suelos más húmedos se empleaban para cultivos como la papa, mientras las áreas elevadas y secas se dedicaban al cultivo de trigo y cebada.


Esta relación “anfibia” de convivencia con el agua se modificó radicalmente en el siglo XIX. La promoción de la mejora de los caminos y de la agricultura en desmedro de la ganadería, ejercida por los gobiernos republicanos, pensadores con ideas fisiócratas y comerciantes, tenía implícita la visión del agua como obstáculo.


Algunos viajeros extranjeros y colombianos que visitaban otros países defendieron las ventajas de seguir modelos de desecación como los de Inglaterra y México. La desaparición y fragmentación de mayorazgos, ejidos (tipo especial de tierra destinada, por ejemplo, a pastos de ganados), resguardos y tierras eclesiásticas, cortó las posibilidades de movilidad del ganado y la disposición de cultivos en terrenos elevados; la necesidad de aprovechar las parcelas condujo a su desecación.


Por último, la importación de razas ganaderas y pastos susceptibles a las inundaciones, junto con los discursos sanitarios aplicables tanto a la población humana como animal, reforzaron esos proyectos de desecación que cambiaron la convivencia con el agua por la lucha y el control.
 

 


Autora del libro Entre sequías heladas e inundaciones: Clima y sociedad en la Sabana de Bogotá, 1690-1870, publicado por el Centro Editorial de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá. 2019.

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