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Segregación residencial, una realidad en barrios de Medellín y Cali

Según la Real Academia Española (RAE), segregar es “separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales”, y es un concepto que también ha sido apropiado por la sociología, la economía y la geografía, con el que se busca establecer si la distribución de los grupos sociales es igualitaria en el territorio o si, por el contrario, es desigual y deja pocas probabilidades para que estos interactúen entre sí.
 

Como concepto de las ciencias sociales empezó a usarse en Estados Unidos con la Escuela de Chicago, a inicios del siglo XX, para describir la segregación que se daba por grupos étnicos en ciudades como Nueva York y Chicago. Allí se utilizaba especialmente para estudiar la distribución desigual de la población negra, concentrada en lo que después se analizaría bajo el concepto de guetos.
 

Pero mientras que en ese país ha estado mediada por la existencia de barrios de italianos, irlandeses, latinos o de negros, en las grandes ciudades colombianas esta separación se ha presentado con más intensidad con la separación de barrios informales de la ciudad planeada y con la aparición de conjuntos y barrios cerrados en los últimos 30 años. Este es el caso de Cali, Medellín y Bogotá.
 

Así lo explicó con su tesis doctoral el sociólogo José Mario Mayorga Henao, candidato a Doctor en Geografía de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien exploró en su investigación los patrones geográficos de la segregación en las principales ciudades colombianas: Bogotá, Cali y Medellín, las cuales conforman el “triángulo de oro” del sistema urbano del país.
 

“Aunque entre el 2005 y 2018 la segregación ha bajado en estas tres ciudades a escala macro (a nivel general de ciudad), los indicadores a escala de barrio muestran que ha incrementado. Entonces, la segregación residencial es más intensa en escalas pequeñas”, señaló el sociólogo Mayorga.
 

Agregó que cuando se ha hablado de estudios de segregación en el país, normalmente se trabaja con Bogotá: alrededor del 90 % de la investigación en este aspecto se ha hecho en la capital colombiana. Por eso era importante revisar y comparar cómo se presentaba el fenómeno en otras ciudades principales del país, por lo que incluyó a Cali y Medellín.
 

Puedes leer: La marcada segregación en Bogotá.
 

Patrones de segregación en Cali y Medellín


Tras analizar datos comparativos de 2005 y 2018, la investigación concluyó que los grupos que tienden a segregarse más son los que tienen una calidad de vida alta, lo que significa que esta división está mediada especialmente por el nivel socioeconómico, y además es una “autosegregación”, es decir que se da de manera voluntaria, pues a partir del poder adquisitivo estos ciudadanos logran ubicarse en barrios cerrados o aislados y “tienden a no mezclarse”.
 

Según la investigación –dirigida por el profesor Jhon Williams Montoya–, por ser una ciudad más grande, la segregación en Bogotá es más intensa; sin embargo, las probabilidades de interacción entre los diferentes grupos de ciudadanos en Cali son más bajas. Allí el sociólogo Mayorga identificó un factor importante: la existencia de segregación racial.
 

Los resultados indican que hay una tendencia evidente de segregación por raza, con un oriente con alta concentración de población afrodescendiente versus un sur y un occidente que tienden a ser más de ciudadanos sin autorreconocimiento étnico. Lo anterior ha demarcado unos núcleos muy fuertes de población con calidad de vida alta hacia el norte y sur de la ciudad, y un oriente que concentra un volumen grueso de población con calidad de vida baja.
 

“Este es un tema que resulta novedoso para nuestro contexto porque siempre que se habla de segregación se trata como un problema socioeconómico y no como un problema racial”, puntualiza el investigador.

Por su parte, Medellín se muestra como una ciudad más mezclada que Bogotá en términos espaciales, es decir que los indicadores de segregación son más bajos, lo cual demuestra que en los últimos 20 años su planeación y ordenamiento territorial han tenido más efectividad que en Bogotá y Cali, sin que esto quiera decir que en la capital de Antioquia no haya segregación, pues allí también es latente, y en su caso tiene que ver con la localización de algunas comunas en las partes altas.
 

Se evidenció que en algunos municipios del norte del área metropolitana –en especial hacia Bello– se concentra una población que no tiene condiciones muy óptimas de vida, generando una franja en la parte nororiental, mientras en el suroriente –en general todo lo que va hacia Envigado– hay unas tendencias más claras de grupos poblacionales con calidad de vida media y alta.
 

Datos de estratificación


Para realizar esta investigación se revisaron los estudios de segregación que se han adelantado en Bogotá, los cuales utilizan datos asociados con la estratificación que, a juicio del sociólogo Mayorga, no se da por indicadores socioeconómicos,sino más urbanísticos de las características de las manzanas.
 

Teniendo esto en cuenta, y a partir de la información socioeconómica de los censos de 2005 y 2018, se analizaron a escala de manzana los patrones espaciales de los grupos sociales de cada ciudad. Luego se calcularon unos indicadores de calidad de vida con métodos geoestadísticos, para ver cómo eran esas variaciones temporales entre las ciudades.
 

Entre las variables relacionadas con el hogar que se analizaron para determinar la calidad de vida están: hacinamiento, cobertura de servicios, tamaño, dependencia económica, grado educativo y actividad desarrollada por sus integrantes, y ayuno.


Además se incluyó un elemento que en estos estudios en Colombia resulta novedoso: no se asumió la ciudad a partir de límites político administrativos, sino de la formación de áreas funcionales con continuidad urbana. En el caso de Bogotá, la segregación se analizó incluyendo a Soacha, Chía, Cajicá, Funza, Madrid y Mosquera; en el caso de Medellín toda el Área Metropolitana, y en Cali se incluyó a Yumbo y Jamundí.
 

Como señala el sociólogo Mayorga, es importante tener en cuenta que la segregación genera desequilibrios en el acceso a bienes y servicios e incrementa las diferencias entre los grupos sociales, es decir que tiende a reproducir otros fenómenos más complejos en la sociedad, como se ha evidenciado en la situación actual de protestas que vive el país, en la que esos sectores segregados han protagonizado los estallidos sociales más fuertes.
 

Por tal razón, una de las recomendaciones del estudio es incluir esta problemática como parte de las políticas públicas de ordenamiento territorial de las ciudades, para establecer mecanismos que permitan superarla.

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