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Recursos biológicos en las comunidades indígenas fronterizas: ¿problema o beneficio?

La Serranía del Perijá1 –al norte del país y fronteriza con Venezuela– es un territorio de importancia biológica para ambos países. Allí se encuentran pueblos indígenas como los Yukpas y los Barí. Además, conserva bosques con una vasta vegetación de selvas húmedas, con pisos térmicos cálidos y templados. Dentro de ella existen áreas protegidas para la conservación del medioambiente como La Reserva Forestal de la Serranía de Los Motilones, y dentro de esta el Parque Natural Nacional Catatumbo Barí, con 158.125 hectáreas destinadas a salvaguardar los últimos refugios de bosque húmedo tropical, que se superponen con reservas y resguardos indígenas2.


El Chocó biogeográfico3 es otro ejemplo. Por su gran biodiversidad y riqueza natural es un corredor biológico de 175.000 km2 que incluye zonas de territorio colombiano, panameño y ecuatoriano al lado del océano Pacífico y del mar Caribe, y alberga cerca del 2 % de la biodiversidad del planeta. Además, es un corredor neotropical, poseedor de una gran vegetación marina con gran riqueza mineral en oro, platino y plata. Lo que ubica esta región como uno de los lugares de mayor concentración de minería del país, y a su vez, por su vasta vegetación, un lugar estratégico para dicha actividad de forma clandestina.


Por su parte, la Amazonia es una gran extensión de bosque tropical comprendido por países como Brasil, Colombia, Perú, Ecuador, entre otros. Es conocida por su gran biodiversidad en fauna y flora, y por ser espacio en el cual habitan diversas comunidades indígenas. Allí se puede encontrar diversas especies de mamíferos, insectos, pájaros y anfibios, así como gran riqueza en el subsuelo con presencia de oro, cromo, estaño, cobre, hierro, petróleo y gas. Riqueza natural que hace de la Amazonia4 no solo un gran complejo biodiverso sino también un área apetecida para la explotación y la extracción de recursos biológicos.


Comunidades indígenas que ocupan zonas de frontera como los Barí, Yukpa, Sikuani, Piaroa y Wayúu5 (fronterizas con Venezuela); Inga, Yuri, Huitoto y Yagua con Perú, siendo los tres últimos fronterizos también con Brasil; Macuna, Letuama y Tikuna con Brasil; y los Emberá y Awá con Panamá y Ecuador respectivamente, aprovechan y conservan los recursos allí encontrados.


Si bien una frontera se considera una línea política limitante de un territorio -en este caso de un país- no todas las comunidades indígenas fronterizas en Colombia lo consideran así. Según Orjuela y Anacona, en el caso de las comunidades indígenas, una frontera no es más que un “imaginario occidental” en el que realizan distintas actividades relacionadas con su ideología sin tener en cuenta el contexto político binacional6
 

Sin embargo, estas comunidades no manejan el mismo concepto de frontera.


Cabe resaltar que las comunidades se encuentran organizadas en resguardos o territorios titulados (figura 1), en los cuales los recursos mantenidos ahí son de su dominio, por lo que cualquier proyecto o actividad a realizar en sus territorios necesita de una consulta previa.
 

Existe una idea generalizada de que estas comunidades, al ser fronterizas y tener una variedad de recursos y ayudas de los dos países no tienen problemas. Para la antropóloga Astrid Ulloa, estas consideraciones ocurren porque los pueblos indígenas parecen estar cada vez más “empoderados”, lo cual los hace “libres” para establecer relaciones con las agencias y corporaciones internacionales en “igualdad” de condiciones, dado que son actores con capacidad de acción, autorrepresentación, autónomos y con control sobre sus territorios y recursos7.


Son contados los estudios que demuestran lo contrario, señalando que por estos mismos recursos que son su riqueza, estas comunidades se han visto envueltas en situaciones que atentan contra su integridad y vida. Problemas que involucran grupos armados ilegales, actividad minera y agropecuaria ilegal, deforestación, presencia de monocultivos e inevitablemente, el cambio climático (figura 2) que se dan a conocer en diferentes medios. Problemas a los que las entidades encargadas no prestan la atención adecuada.

Disputas por los recursos biológicos


Los principales problemas que se presentan en estas comunidades se deben a la presencia de recursos biológicos en los territorios como el carbón en el Amazonas y países fronterizos con Colombia, zonas predispuestas a actividad minera y, por lo tanto, a la degradación del ambiente. Pero el carbón no es el único recurso extraído de sus territorios, también el oro, actividad que se ha convertido en una de las principales causas de la destrucción de zonas de gran importancia natural de la Amazonia. Ejemplo de esto es la extracción ilegal de oro y coltán en las cuencas de los ríos Putumayo, Caquetá, Guainía, entre otros, afectando áreas de manejo especial como territorios indígenas y parques nacionales.


Junto con la minería, la deforestación sigue siendo uno de los mayores problemas ambientales en Latinoamérica y presente mayormente en territorios indígenas fronterizos como el Chocó biogeográfico, los países amazónicos, Parques Naturales Nacionales, áreas protegidas (figura 3) en donde esta actividad resulta de gran impacto para la vida que la habita.

Algunos casos ocurren en el Parque Nacional del Darién, la cuenca amazónica y el Parque Nacional Natural Serranía del Chiribiquete, en donde en virtud de las constantes deforestaciones que se producen se teme que se produzca un encuentro con poblaciones indígenas aisladas y se genere una alta morbilidad y mortalidad. Además, pone en peligro la capacidad que posee este ecosistema de ejercer su rol o papel como sumidero de carbono, y a su vez, peligra su función como reserva de biodiversidad, ya que este bosque tropical alberga aproximadamente el 10 % de las especies conocidas.


La minería trae como consecuencia la amenaza a las comunidades indígenas. Un estudio realizado por la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (RAISG), señaló que, de los 6207 territorios indígenas identificados en Colombia, 180 tienen actividad minera ilegal. En Colombia, el río Caquetá es una de las zonas más afectada por la minería, ya que tras el uso del mercurio (mineral tóxico que se utiliza para la separación de las piedras o rocas en las que se encuentra el oro) en esta actividad, sus aguas se ven contaminadas a gran escala afectando el bienestar de los seres que habitan en él y a sus alrededores. 
 

En principio, se creía que con el inicio de la pandemia la naturaleza descansaría, pero ha ocurrido todo lo contrario. Las presiones en estos bosques han ido en un constante aumento por la falta de control.


Miguel Pacheco, coordinador de Recursos Naturales y Medio de Vida de WWF (World Wide Fund) Colombia, declaró que el creciente problema sanitario que se ha producido a causa del COVID-19 ha influido en la aceleración de la deforestación de bosques colombianos debido a que esto generó la disminución del presupuesto para realizar los sobrevuelos de control en el Amazonas. Sobrevuelos que se consideran una medida para disminuir las actividades ilegales que se llevan a cabo en dicha zona, y que por su ausencia, actividades y proyectos extractivistas contribuyen a que se siga presentando la deforestación8.


Por último, tenemos el cambio climático, problemática que afecta no solo a las comunidades indígenas9 sino a toda la población mundial. En este caso es contradictorio que quienes más trabajan para proteger el medio ambiente, como son los pueblos indígenas, son los que más se ven afectados negativamente por el daño que le hacen otros. ¿Por qué los pueblos indígenas son los más afectados por el cambio climático? ¿Es correcto afirmar que estas comunidades son clave para “luchar” contra el cambio climático?


Teniendo en cuenta su ubicación y la base de sus actividades de subsistencia, estas comunidades necesitan de los recursos naturales que provee la naturaleza, y con el cambio climático se ven enfrentados a épocas de sequía, alteración de las mareas cerca de sus zonas de asentamiento y, en consecuencia, a la disminución de los recursos para subsistir. Así que los que no mueren a causa de enfermedades relacionadas con la desnutrición, generalmente, se desplazan a otras zonas que presentan otros riesgos y peligros para su integridad.


Lo descrito hasta aquí, señala la situación de peligro en la que se encuentran las comunidades indígenas ubicadas en las zonas de frontera. La riqueza en recursos que poseen estas zonas es la fuente de su sobrevivencia al tiempo que las vuelve un blanco para actividades que atentan contra su integridad y la del medio en el que se encuentran. Una situación que pone en riesgo la diversidad humana y cultural en estas zonas del país.
 

Bibliografía

Acosta, M. F. & Arrieta, L. (2020). Recursos naturales y problemáticas de las comunidades indígenas fronterizas (Figura). Recuperado de earth.google.com/earth/rpc/cc/drive

Yeung, P. (2020) “La fiebre del oro en la Amazonia destruye la selva tropical” Made for minds. Recuperado el día 06/07/2020 de https://www.dw.com/es/la-fiebre-del-oro-en-la-amazon%C3%ADa-destruye-la-selva-tropical/a-52916202   

 


1 Aguilera, M. (2016). “Serranía del Perijá: Geografía, capital humano, economía y medio ambiente”. Banco de la República. 249. pp. 83-88.

2 Calderón, A. A. (2020) Resguardos indígenas en Colombia de comunidades Bi y Tri-nacionales (Figura). Recuperado de https://arcg.is/0Cy1j9 

3 Díaz, J. (2009). “El Chocó biogeográfico de Colombia”. Banco de Occidente.

4 NU. CEPAL. (2013) Amazonia posible y sostenible (Folleto). CEPAL, Colombia.

5 Llorente, A. M. (2015). “Pueblo Wayúu: el carbón o la vida”. Ecosfera. pp. 2-6.

6 Ladino, W. y Rey, O. (2010). “Gestión ambiental y fronteras: un análisis a las dinámicas de los actores locales en el departamento del Amazonas”. Nova et Vetera, 19 (63), pp. 34-36.

7 Ulloa, A. (2016) La articulación de los pueblos indígenas en Colombia con los discursos ambientales, locales, nacionales y globales. (Trabajo análisis). Universidad Nacional de Colombia.

8 Paz, A. (2020) “Los impactos de una deforestación que nunca paró”. Semana. Recuperado el día 03/07/2020 de: https://sostenibilidad.semana.com/medio-ambiente/articulo/los-impactos-de-una-deforestacion-que-nunca-paro/52328 - https://es.mongabay.com/2019/11/mineria-sierra-nevada-colombia-impacto-ambiental-cultural-wiwa/  

9 Pavajeau, G. (2010) Comunidades indígenas, tierras y recursos naturales frente a las políticas públicas del estado (Estudio). Universidad Libre de Colombia. Bogotá D.C. 

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