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¿Por qué las vacunas contra Covid-19 no son un bien público?

Así se ha reconocido con cierta amplitud, y por eso los procesos de vacunación iniciaron en tiempo récord y se han adelantado de manera masiva. Los datos existentes informan que hasta comienzos de noviembre de este año se habían aplicado en el mundo 7.000 millones de dosis. Y la expectativa frente a la cobertura universal es enorme, ya que en una pandemia como la actual, se asume que “nadie está a salvo hasta que todos y todas estén a salvo”[1].
 

Ante este acuerdo, se esperaría una acción concertada para que toda la población mundial reciba la vacuna en el menor tiempo posible. Y, de hecho, ésta todavía es la esperanza de muchos. Además, pensando en ellos se creó la iniciativa de colaboración para un acceso equitativo mundial a las vacunas contra Covid-19, conocida por su sigla Covax[2].
 

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También se esperaría una articulación de esfuerzos entre países y entre empresas de productos biotecnológicos para ampliar la producción y distribución de vacunas, de tal manera que se puedan satisfacer las necesidades de la población mundial. Sin embargo, no solo la respuesta global ha sido insuficiente –dada la vergonzosa inequidad existente– sino que quienes detentan el monopolio del saber biotecnológico entorpecen cualquier intento de establecer acuerdos eficaces.


Mientras que algunos países aún esperan que lleguen los primeros lotes de vacunas, otros ya están administrando terceras dosis y están ampliando la población vacunada al incorporar a los niños. Aunque varios países han propuesto la cancelación o suspensión temporal de los derechos de propiedad de las vacunas, la decisión de la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha sido mantener las prerrogativas que tienen las empresas farmacéuticas.


La mayoría de los países ricos –alentados y seguramente presionados por las empresas farmacéuticas– se encargaron de torpedear la iniciativa Covax, estableciendo acuerdos bilaterales directamente con dichas empresas para asegurar sus propias vacunas, sin pensar en los demás países[3]. O, a lo sumo, reconociendo la necesidad de apoyo a los países pobres mediante alguna especie de caridad internacional. Y las farmacéuticas mantienen sus monopolios aunque mucha de la investigación para la producción de las vacunas se haya efectuado con dineros públicos[4].


Esto ha generado una situación muy problemática en la medida en que solo se puede garantizar un mejor acceso global a las vacunas si los conocimientos técnicos y la tecnología para su producción se comparten, se eliminan las barreras que imponen las actuales reglas de propiedad intelectual y se promueve la responsabilidad pública en la producción y distribución de las vacunas.


En últimas, una distribución global efectiva de las vacunas requiere aumentar su producción, realizarla a escala, disminuir sustancialmente los precios y generar procesos de distribución ágiles y efectivos[5]. Y esto se consigue asumiendo que las vacunas contra Covid-19 son un bien público. ¿Por qué, entonces, no se ha logrado conseguir que tal carácter se concrete?


Como se reconoce de manera amplia, la producción de vacunas está controlada por un pequeño grupo de poderosas empresas farmacéuticas y se lleva a cabo, esencialmente, en países que consideramos desarrollados.


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Estas empresas son el estandarte de un nuevo tipo de capitalismo que, según varios expertos, adquiere el nombre de “capitalismo cognitivo”. Esto es así porque si bien las bases de la dinámica capitalista se mantienen, las formas de extraer riqueza y de explotar el trabajo cambian favoreciendo una fuerte privatización de los conocimientos que se producen socialmente. Y aquí los derechos de propiedad intelectual desempeñan un papel fundamental[6].
 

Las patentes son una forma de apropiación de conocimiento y de generación de monopolios que termina protegiendo a las grandes empresas.


Lo que está ocurriendo con las vacunas es muy elocuente puesto que pone en evidencia los problemas que subyacen a este tipo de capitalismo. Por un lado se estimula el monopolio y este contribuye a que los precios sean elevados y el acceso reducido. Por otro lado, se mantiene en la dependencia científica y tecnológica a regiones enteras y a grandes sectores de la población. Por eso, la aplicación a ultranza de los derechos de propiedad intelectual exacerba las desigualdades y permite entender parte del drama que vivimos.

Para inicios de noviembre, aunque cerca del 50 % de la población mundial había recibido al menos una dosis de vacuna contra Covid-19, menos del 5 % de las personas de los países de más bajos ingresos habían recibido esa dosis[7], lo que quiere decir que la vacunación se ha concentrado en los países ricos.
 

Según se estima, si el ritmo de vacunación se mantiene, solo hasta finales de 2023 se lograría el nivel adecuado para lograr la añorada inmunidad de grupo, o de “rebaño”[8]. Y eso sin contar que con la presencia de la variante delta del virus SARS-CoV-2 se estima que el nivel de vacunación general debería ser un poco más alto para lograr esa protección colectiva. Para adelantar esa fecha se hace necesaria la distribución equitativa de la vacuna, lo cual exige a su vez un mejor aprovechamiento de las capacidades de producción existentes.
 

Pero esto solo se consigue con un aumento tanto de la producción como de la eficacia en la distribución, garantizadas por la flexibilización de los derechos de propiedad que permita que otras empresas, y aún Gobiernos, produzcan y distribuyan las vacunas. Y esto es justamente lo que las empresas farmacéuticas titulares de los derechos de propiedad intelectual no aceptan.
 

En octubre de 2020, India y Sudáfrica presentaron una propuesta en la OMC para la exención de los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) y para el intercambio global de derechos de propiedad intelectual, tecnología y conocimientos relacionados con la fabricación de productos Covid-19[9].  Sin embargo, la exención fue bloqueada, pese a contar con el respaldo del actual presidente de los Estados Unidos, aunque este solo avaló la exención para el caso de las vacunas[10].
 

Por supuesto, las empresas esgrimen el reiterado y poco convincente argumento del incentivo a la investigación, así como algunas legítimas preocupaciones frente a la seguridad y calidad de la producción, para poner en duda que la solución al problema de la distribución de las vacunas sea la liberalización de las patentes pero, en el fondo, lo que entra en juego es la reacia negativa a afectar los derechos de propiedad tan importantes para la dinámica del capitalismo cognitivo[11]. Y otra vez queda en la mesa de discusión la tensión que surge entre las exigencias comerciales y las necesidades de la salud pública.
 

Lo incontrovertible en este momento es que un pequeño grupo de empresas farmacéuticas, en asocio con los países ricos, dominan tanto la producción como la distribución de las vacunas. La disparidad de poder que así se crea está causando un inequitativo acceso a las vacunas.
 

Lo más aterrador del asunto es que este desequilibrio resulta beneficioso para el mundo de los negocios. Los intereses económicos y políticos son tan grandes, y las ganancias tan exorbitantes, que a nadie de las élites mundiales le interesa realmente cambiar la situación, por más indignación y furia que esto les cause a los salubristas.
 


[1]https://co.boell.org/es/2021/09/22/barbara-unmussig-nadie-esta-salvo-hasta-que-todos-y-todas-esten-salvo; https://www.cea.es/organizacion-mundial-de-la-salud-nadie-esta-a-salvo-hasta-que-todo-el-mundo-este-a-salvo/

[2]https://www.who.int/es/initiatives/act-accelerator/covax

[3]https://www.bbc.com/mundo/noticias-57567048

[4]https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/06/14/para-resolver-la-pandemia-hay-que-ir-mas-alla-que-la-eliminacion-de-las-patentes/

[5]https://academic.oup.com/eurpub/article/31/5/925/6362670

[6]http://xxijhe.fahce.unlp.edu.ar/programa/descargables/zukerfeld.pdf

[7]https://ourworldindata.org/covid-vaccinations?country=OWID_WRL

[8]https://www.eltiempo.com/salud/vacunacion-covid-en-el-mundo-en-el-2023-llegarian-a-todos-los-paises-590494

[9]https://docs.wto.org/dol2fe/Pages/SS/directdoc.aspx?filename=q:/IP/C/W669R1.pdf&Open=True

[10]https://www.bbc.com/mundo/noticias-57016980;

[11]https://www.diariofarma.com/2021/06/08/consigue-la-liberalizacion-de-patentes-de-vacunas-covid-lo-que-se-pretende; https://blogs.publico.es/vicenc-navarro/2021/07/01/por-que-no-se-resolvera-la-pandemia-covid-en-las-presentes-circunstancias/

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