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Los cinco factores que explican la importancia medioambiental del Borde Norte de Bogotá

El futuro del ordenamiento ambiental de Bogotá se estará definiendo en las próximas semanas si la actual administración logra la aprobación por parte de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de su propuesta de urbanizar el Borde Norte de Bogotá (franja urbano-rural, donde el suelo y las actividades urbanas compiten con áreas rurales y de conservación) en vez de frenar su crecimiento y darle un respiro a la ciudad respetando el corredor ecológico propuesto por el panel de expertos conformado en 2000 por el Ministerio de Medio Ambiente.  

A continuación se ofrecen elementos clave para comprender el debate sobre sus implicaciones ambientales. Lea también: ¿Cómo gobernar la ciudad con perspectiva regional?

  1. La propuesta del Panel de Expertos (2000)

En 2000, durante la primera alcaldía de Enrique Peñalosa, se formuló el primer plan de ordenamiento territorial (POT) de Bogotá, un proceso que incluyó la concertación del componente ambiental con la CAR. Uno de los puntos en los que no hubo concertación fue el del Proyecto Ciudad Norte, que planteaba la expansión urbana en 3.256 hectáreas (ha) del Borde Norte, basado en proyecciones demográficas muy dudosas que propiciaban la conurbación (unión de varios grupos urbanos) con Chía y Cota.

La CAR se opuso a ese propósito porque no encontraba justificada ni conveniente la propuesta del Distrito, y en aras de dirimir los desacuerdos, el entonces Ministerio del Medio Ambiente intervino y conformó un Panel de Expertos que emitió una serie de recomendaciones.

El Panel propuso una zona de área urbanizable de 1.000 ha (y otras 300 ha que se podrían densificar), e incluyó como parte fundamental de la propuesta que se creara un corredor ecológico entre los cerros Orientales y el río Bogotá para fortalecer la estructura ecológica principal (red de espacios y corredores que sostienen y conducen la biodiversidad y los procesos ecológicos esenciales) del Distrito y a su vez contener el crecimiento de la ciudad por el norte, evitando la conurbación con los municipios vecinos. Para este corredor, de 1.500 ha y un ancho ideal de 1 km, se propuso la categoría de “Área forestal protectora” (ver mapa 1).

En 2003, Thomas van der Hammen, integrante del Panel, apuntaba que Bogotá se extendía por 30 km de sur a norte sin una interrupción verde importante, y señalaba que la ciudad superaba “ampliamente la capacidad de carga de su área y el tamaño deseable desde el punto de vista ambiental”, por lo que la conurbación “crearía una situación ambientalmente desastrosa”.

 

2. La decisión del Ministerio de Medio Ambiente (Res. 475/2000)

Aunque las medidas adoptadas por el Ministerio del Medio Ambiente acogieron parcialmente algunas de las recomendaciones del Panel de Expertos, como la del suelo rural designado al noroccidente del Distrito, también lesionaron gravemente dos objetivos centrales de su propuesta:

  • Primero, fragmentar el corredor ecológico entre los cerros Orientales y el río Bogotá al designar suelo urbano a la altura de la Autopista Norte y el humedal Torca-Guaymaral y omitir el carácter protector subrayado por el Panel al Área de Reserva Forestal Regional del Norte.
  • Segundo, propiciar la conurbación entre Bogotá y Chía extendiendo el suelo urbano y de expansión urbana hasta el límite norte del Distrito. En ese momento el Ministerio justificó la decisión porque la zona presentaba intervención y tenía facilidades de acceso a servicios públicos, por lo que se condicionó su densidad a 8 viviendas/ha en vez de 20 a 40 como permitía la norma, para desestimular la conurbación con Chía. Sin embargo la CAR advirtió que esta determinación obedecía al afán especulativo de valorización de esos terrenos y a las presiones ejercidas por sus propietarios a través de sus agentes en el alto gobierno (ver mapa 2).

3. Acciones en pro de la conectividad ecológica en el Borde Norte

Pese a que desde 2000 la CAR contrajo la obligación de declarar la Reserva Forestal Regional del Norte de Bogotá, la Corporación aduce falta de información y solo hasta 2011 –tras cuatro estudios contratados– declara la Reserva Forestal Regional Productora Thomas van der Hammen y en 2014 expide el Plan de Manejo Ambiental de la Reserva, que constituye un determinante de jerarquía superior a considerar en la elaboración de los POT. Sin embargo, para 2018 la CAR había ejecutado menos del 1 % de dicho Plan de la Reserva.

En la alcaldía de Gustavo Petro (2012-2016) cobró fuerza el discurso de un modelo de ciudad compacta que privilegiaba la densificación de los espacios centrales en vez de la expansión periférica, además del fortalecimiento de la gestión ambiental pública. Para el caso del Borde Norte, ello se vio reflejado en la adopción de la Unidad de Planeamiento Rural (UPR Norte) que reconoce el carácter rural y ambiental decretado en esta área de 3.758 ha, la cual forma parte de la estructura ecológica principal (ver mapa 3).

4. ¿Un ordenamiento ambiental al vaivén de las motivaciones políticas?

Durante la alcaldía de Petro, atendiendo la urgencia manifiesta en el Plan de Manejo Ambiental de 2014 de “adoptar medidas inmediatas para la protección de la Reserva Forestal Regional Productora Thomas van der Hammen”, se declara cerca del 84 % de la Reserva (1.168 de 1.395 ha) de “utilidad pública e interés social” (SDA Res. 835/2015).

Además la Alcaldía ratifica un área de protección ambiental de 131 ha, conformada por ocho polígonos que delimitan sectores inundables con potencial de restauración, restringiendo el desarrollo urbano en estas áreas y fortaleciendo la estructura ecológica principal y la conectividad ecológica entre los cerros Orientales y el río Bogotá, particularmente en las dos áreas separadas de la Reserva a la altura de la Autopista Norte con el humedal Torca-Guaymaral (SDA Res. 819/2015) (ver mapa 4).

Al año siguiente, uno de los primeros actos de la segunda alcaldía de Peñalosa (2016-2019) es derogar cada una de las resoluciones. Frente a los sectores inundables que reforzaban la conectividad del corredor ecológico, la Secretaría Distrital de Ambiente (Concepto Técnico 1026 de 2016) afirma que dichas áreas no presentan condiciones de riesgo que ameriten adoptar una medida especial de precaución, que carecen de valor ambiental, y agrega que no es necesario reforzar la conectividad ecológica, pues esta ya está dada por las áreas incluidas en el Plan de Manejo Ambiental de Torca y Guaymaral (ver mapa 5).

Andrés Ángel, geólogo de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) e integrante del Observatorio de Conflictos Ambientales de la Institución, estudió las dos resoluciones y determinó que la Res. 1213/2016 –que deroga la Res. 819/2015– se basa en un concepto técnico en el cual no se abordan los argumentos que sustentan la creación de las áreas de protección, carece de argumentaciones sustentadas y metodologías verificables, y no realiza un estudio detallado sobre el área afectada como sí lo hace el concepto que soporta la Res. 819/2015 (análisis multitemporal de fotografías aéreas, consulta de tipos de suelos presentes, régimen hidrogeológico y observaciones geomorfológicas de campo, entre otros).

5. La propuesta de modificar la Reserva Forestal Regional Productora Thomas van der Hammen y la revisión del POT de 2018

En septiembre de 2018 el Distrito le presenta a la CAR la solicitud de “realinderamiento, recategorización y sustracción de la Reserva Thomas van der Hammen” –la cual se debe resolver próximamente– presentando como justificación la precaria implementación de su Plan de Manejo Ambiental y la urbanización ilegal que se ha instalado en algunas zonas.

La propuesta resulta muy lesiva para el fortalecimiento de la estructura ecológica principal y la contención del crecimiento de la ciudad. Suprime el suelo rural del norte (UPR Norte), que consta de 3.758 ha, volviéndolo suelo urbano; atraviesa la Reserva con avenidas y la rodea con edificaciones, incluyendo “islas urbanas” en su interior. De este modo la Reserva se fragmenta en pequeños parches en los que se incrementa la perturbación del entorno (efecto de borde), lo que le hacer perder su funcionalidad de corredor ecológico (ver mapa 6).

Con el Proyecto de Acuerdo del POT de Bogotá, Peñalosa retoma su proyecto de 2000, Ciudad Norte, que incluye tres ciudades (además de Lagos de Torca) que suman 350.000 viviendas adicionales para cerca de 1´120.000 habitantes, completando la conurbación con Chía y efectuándola con Cota. Sin embargo los resultados conocidos del censo de 2018 del DANE han desmentido las proyecciones demográficas con las que la Alcaldía ha justificado, en la actualidad y en el pasado, el desarrollo urbano de estas áreas. Vea también: Cambio climático y gestión del riesgo, retos de los próximos POT.

Con un razonamiento paradójico, el alcalde Peñalosa ha insistido en urbanizar el Borde Norte para poder, entre otros aspectos, conformar el sistema de áreas protegidas, lo cual fue desestimado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible señalando que la obligación del Distrito de conformar las áreas protegidas no puede condicionarse a la expansión urbana de las zonas donde estas se ubican, medida que “[...] conlleva necesariamente una densificación que podría afectar los elementos a proteger” (MMA Res. 1153 /1999, Res. 621/2000). En la misma línea, la Alcaldía afirma que el modelo de ciudad expandida conlleva el beneficio ambiental de reducir las emisiones generadas por desplazamientos, aludiendo a la situación de aquellos que residen en municipios aledaños pero laboran en la capital.

Así mismo, en la propuesta de POT de la alcaldía Peñalosa se plasma claramente el interés reiterado por redefinir y desnaturalizar la EEP, minimizando sus valores ecológicos en virtud de su componente de espacio público. En el artículo 46 del Proyecto de Acuerdo de POT se incorpora la estructura ecológica principal, junto con los sistemas de espacios públicos de permanencia, espacios públicos de circulación y drenaje sostenible en una nueva categoría más urbana que ambiental: la estructura ambiental y de espacio público (EAEP).

Lea aquí la información completa sobre este análisis del OCA

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