Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Hacia un tratamiento menos invasivo contra la tuberculosis

Innumerables han sido los esfuerzos realizados a lo largo de la historia para encontrar las formas más efectivas de contrarrestar los mortíferos efectos de la tuberculosis, considerada como uno de los enemigos más grandes de la humanidad. Esta asesina ancestral, conocida en la Edad Media como “el mal del Rey” y en el siglo XVIII como “la peste blanca”, arrebata cada año la vida de 1,6 millones de personas en el mundo, 1.200 de ellas en Colombia.
 

Puedes escuchar: La tuberculosis no solo es letal en los pulmones.


Al igual que la malaria, la tuberculosis es una enfermedad asociada con la pobreza y afecta especialmente a personas con el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), a las que se encuentran privadas de la libertad y a los habitantes de calle. Según el Informe mundial sobre la tuberculosis 2018, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en los países con mayores ingresos hubo menos de 10 casos nuevos por cada 100.000 habitantes, mientras que en los más pobres la incidencia es de entre 150 y 400 por cada 100.000 habitantes.

En Colombia, las estadísticas del Instituto Nacional de Salud muestran que Amazonas, Guaviare, Casanare, Chocó y Risaralda son los más afectados, con casos que pasaron de 24 por cada 100.000 habitantes en 2014 a 26,3 casos en 2017.


El incremento de los casos, de los cuales se registraron 16.000 en Colombia el año pasado –10 millones en el mundo– es una de las razones por las que los 193 países miembros de la Organización de Naciones Unidas (ONU) se comprometieron a reducir las muertes por este mal en un 90 % antes de 2030, una tarea difícil si se tiene en cuenta que la resistencia a los medicamentos desarrollada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis es una de las principales dificultades para combatir la enfermedad.

La tuberculosis multirresistente constituye una crisis de salud pública y una amenaza para la seguridad sanitaria. Estimaciones de la OMS muestran que en 2018 hubo 558.000 nuevos casos de resistencia a la rifampicina (fármaco de primera línea más eficaz), de los cuales el 82 % la padecían. Por eso, el desarrollo de nuevos compuestos contra la tuberculosis sigue siendo una tarea indispensable para la ciencia.
 

Desde hace una década, Sandra Milena Chingaté López, doctora en Ciencias - Bioquímica de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), busca péptidos antimicrobianos –estructuras sintetizadas en la piel y en las mucosas de la nariz o la boca, y digestivas– que en estos sitios que son una entrada potencial de microorganismos, forman una barrera que impide la infección. Estos inhiben el crecimiento de los microbios y tienen una acción letal contra bacterias, hongos y virus. “Los principales péptidos antimicrobianos descritos son las defensinas, catelicidinas y lactoferrinas”, explica.

Uno de los principales resultados de su trabajo doctoral es el hallazgo, a partir de las catelicidinas, de los péptidos LL-37 (de humanos), PMAP-36 (de cerdos) y CAP-18 (de conejos) como candidatos para obtener nuevas moléculas que funcionen como compuestos antituberculosos.
 

Cargas positivas y negativas


La identificación de péptidos antimicrobianos comenzó modificando las catelicidinas con ayuda de programas bioinformáticos, buscando regiones de estas moléculas que tuvieran una mayor actividad antimicrobiana y generaran una carga positiva que luego, pudieran unirse a los fosfolípidos de carga negativa de las membranas de Mycobacterium tuberculosis, propia de este tipo de bacterias.

La doctora Chingaté, del grupo de investigación Bioquímica y Biología molecular de las Micobacterias, del Departamento de Química de la UNAL, explica que “se obtuvieron en el laboratorio 16 péptidos modificados con una mejor proyección antibacteriana de las moléculas y aumentar la carga positiva manteniendo una región apolar que sirviera de contrapeso a la carga negativa de las membranas de las bacterias”.
 

Puedes leer: Se avanza hacia una vacuna sintética contra la tuberculosis.


Durante la fase experimental los péptidos se probaron contra dos cepas resistentes: Mycobacterium smegmatis mc2155 y Mycobacterium tuberculosis H37Ra, y se obtuvo una concentración mínima inhibitoria mejorada de 2 a 6 veces, lo que quiere decir que los péptidos disminuyen la concentración del antibiótico necesario para matar a las bacterias.
 

Además, por microscopia electrónica de transmisión (tecnología que utiliza una haz de electrones, el cual pasa a través de un espécimen, ofreciendo así una alta definición al momento de observar características de especímenes muy pequeños) se determinó que los péptidos pueden romper la bacteria. Así mismo, a través de una reacción enzimática se descubrió que son capaces de interferir con la actividad de las enzimas ATPasas, responsables de liberar altas concentraciones de metales como cobre y zinc, que funcionan como agentes contaminantes para la bacteria.
 

Puedes ver: ¿Qué son las bacterias multirresistentes y por qué son una amenaza mundial?

 

La doctora Chingaté señala que “una vez la bacteria ingresa al cuerpo humano activa sus mecanismos de defensa, y cuando el bacilo es fagocitado o engullido por el macrófago (células del sistema inmunitario), el cuerpo comienza a generar un ambiente hostil y eleva la concentración de metales pesados como cobre y zinc, creando un ambiente tóxico para la microbacteria, la cual intenta defenderse y se vuelve resistente a los medicamentos”.
 

Otros hallazgos del trabajo adelantado por la investigadora Chingaté es que los péptidos de catelicidinas tomados de humanos, cerdos y conejos, activan la respuesta inmune del cuerpo para controlar la infección.
 

También, que si el antibiótico convencional se une con las estructuras identificadas se puede potenciar su actividad sin causar efectos negativos sobre las células de los pacientes con tuberculosis, es decir, sin afectar los glóbulos rojos o los monocitos.

Según la investigadora, “se podrían utilizar medicamentos elaborados de péptidos que necesiten una dosis menor pero que sean más eficaces y que además no tengan actividades citotóxicas, es decir que maten o dañen a las células o los tejidos ‘buenos’”.
 

Así, los péptidos derivados de catelicidinas identificados constituyen una alternativa para contrarrestar la tuberculosis porque tienen un posible mecanismo de acción diferente a los antibióticos convencionales del tratamiento de primera y segunda línea, son menos invasivos y presentan un mecanismo de acción con el cual la bacteria difícilmente desarrolla resistencia.

Relacionados

445,1743,3111,3112

Identifying three antimicrobial peptides–essential for innate immunity of the body– opens the door for Colombian science in the search for drugs to be...

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa tan amplia que no solo afecta los pulmones sino también otros órganos, en los que puede llegar a ser...

Ensayos de laboratorio demostraron que pequeñas moléculas sintéticas, controlaron el crecimiento intracelular de la bacteria de la tuberculosis en...

Investigadores hallaron compuestos naturales: péptidos antimicrobianos y componentes del orégano que pueden emplearse contra el virus de la hepatitis...

Ligia Valerio Ahue, de esa comunidad indígena del Amazonas, fue capacitada por profesionales de la UN en temas de seguridad y soberanía alimentaria....

Consejo Editorial