Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
Periódico UNAL

Resultados de Búsqueda:

Periódico UNAL
El Derecho Electoral, a propósito del debate sobre el nuevo contrato social

Pero el contrato social al cual se hace referencia siempre tiene que ver con el pensamiento de Juan Jacobo Rousseau y  de John Locke, pues fueron ellos quienes inventaron la idea democrática de que los ciudadanos hacen un pacto social para renunciar en parte a sus individualidades por las ventajas que reciben de manera colectiva.
 

Hace ya varias décadas que Norberto Bobbio, considerado por muchos el líder intelectual de la nueva izquierda de esa época, dijo que el pacto social realmente nunca existió, por lo cual la democracia no estaba legitimada por esa presunta renuncia inicial colectiva.
 

Según él, y eso es lo que plantea la izquierda democrática en general, lo que realmente legitimó a las democracias capitalistas fue el pacto histórico entre los trabajadores y los dueños de los medios de producción. En este los obreros prometían no hacer la revolución violenta a la que invitaba la izquierda más radical, a cambio de derechos laborales en una primera etapa, y luego también con la condición de que se fueran haciendo progresivamente las reformas estructurales redistributivas propias del Estado del bienestar.


Y en efecto estos códigos laborales protectores que se difundieron fueron desvirtuando la idea de que los obreros de los países industrializados solo mejorarían de vida haciendo revoluciones violentas para acceder a presuntos paraísos comunistas, y estas solo se dieron en culturas casi premodernas como Rusia y China.
 

Incluso tras la segunda guerra mundial, el Estado del bienestar dejó de ser una retórica de soñadores de izquierda, y de derecha también, y se volvió realidad en muchos países, sobre todo europeos.
 

Pero debido a varias crisis económicas, y sobre todo a la caída del Bloque Socialista en 1991, algunos líderes  de izquierda como Bobbio plantearon que ese pacto comenzó a ser traicionado por las élites políticas y económicas, con el desmonte progresivo del Estado de bienestar.
 

Ahí fue donde empezó a hablarse de la necesidad de crear nuevos pactos sociales que legitimen de verdad a la democracia y a decirse que estos a cambio de la paz social deben incluir políticas redistributivas permanentes.
 

Por el contrario, algunos intelectuales de derecha plantean que el pacto se está incumpliendo es por parte de los ciudadanos, que han accedido a unas condiciones de bienestar, las cuales eran impensables para el más optimista y que hoy son realidades indiscutibles.
 

Para ellos una humanidad de casi 8000 millones de habitantes, la mitad de los cuales son clase media, debería estar satisfecha con esa situación y agradecida con el capitalismo global. Además, se dice que deben ser pacientes para que se vayan resolviendo los pocos parches que quedan de pobreza en el mundo, de guerra y de despotismo, que siendo muy tristes son muy pocos, en relación con cualquier tiempo pasado y porcentualmente nada mayoritarios.
 

Considero que una fórmula que finalmente va a satisfacer a las izquierdas y a las derechas será la instauración del subsidio mínimo vital en todo el mundo, en un par de décadas. Va a ser necesario porque las máquinas ya están haciendo el trabajo de los hombres, pero sí se va a necesitar que les lleguen los bienes y servicios a casi el total de la población esté o no laborando.
 

El problema es que mientras la izquierda piensa que la globalización es una nueva forma de colonialismo, la derecha rechaza el intervencionismo del Estado para proteger a las personas del feroz mercado.
 

¿Quién tiene la razón? ¿Las izquierdas que protestan cuando la derecha gobierna o las derechas que no le dan legitimidad a ciertas decisiones audaces de la izquierda, aunque éstas no sean anti institucionalistas?


En verdad, ninguna de ellas tiene la razón y las dos a la vez porque ese es el juego de la democracia. Por supuesto existe el peligro de que los gobiernos de derecha fuertes hagan retrocesos en derechos constitucionales amplios conquistados con dificultad por décadas. Pero también es cierto que las izquierdas tienen en ocasiones la tentación de modificar las relaciones de propiedad sobre las que se sustenta la democracia capitalista, a pesar de que la han aceptado expresa o tácitamente al participar en elecciones.
 

La ciudadanía debe estar atenta a poner límites a ambas extrapolaciones, y los estados democráticos tienen fórmulas para frenar esos excesos, y cuando éstas no funcionan, los ciudadanos activan su original derecho a expresarse en contra de esos cambios oportunistas en uno u otro sentido.
 

Fuera de esos recursos hay que decir que la clave del asunto es el fortalecimiento de lo que se conoce como el Derecho Electoral. Las normas que rigen esa competencia por el poder deben tener el apoyo de un buen número de académicos y líderes políticos en su elaboración para generar legitimidad.
 

Pero las normas por sí solas no bastan, se requiere de instituciones capaces de darle respetabilidad, eficiencia y credibilidad a ellas y a los procesos electorales. Esto quiere decir que quienes vigilan y organizan las elecciones, tienen una responsabilidad muy importante, que en cada país varía de acuerdo a los ordenamientos internos.
 

Pero también es esencial que los tomadores de las decisiones judiciales en torno a las disputas electorales cuenten con una gran capacidad de discernir de manera sistemática y confiable a lo largo del tiempo, tanto para darle al elector una garantía de que su voto realmente vale, como confianza a los competidores electorales: candidatos o  partidos políticos.
 

Así, esta disputa se mantendrá en sus razonables proporciones en la medida en la que se blinde esa competencia extraña que llamamos sistema electoral, desde la correcta y técnica elaboración de normas constitucionales y legales, pasando por el perfeccionamiento de las organizaciones electorales, y culminando sobre todo en una muy bien estructurada jurisprudencia electoral.
 

Entonces si usted se pregunta ¿cómo ser un buen ciudadano? Además de votar bien, hacer parte de los mecanismos de la democracia participativa y expresarse públicamente sobre las decisiones de los gobiernos, le queda una cuarta opción. Esta consiste en hacer parte de ese ejército de personas que tratan de que el sistema electoral sea fiable. Muchos de ellos están en el Estado, y son como dijimos los que elaboran las normas, los que la ponen en práctica en los organismos electorales y los que definen los conflictos jurídicos respecto de los procesos electorales. Otros están fuera del establecimiento público y son organizaciones no gubernamentales o tanques de pensamiento o grupos de investigación, en los que también usted puede participar. 
 

En síntesis, mientras se definen los lineamientos de nuevos contratos sociales, lo único que tenemos es un acuerdo, tal vez no expreso pero sí tácito, de que aceptaremos los resultados electorales mientras el conjunto de elementos que rodean al Derecho Electoral generen confianza tanto por legitimidad como por eficacia.
 

Por esto es importante que quienes podamos colaborar con algunas de las estructuras públicas y no públicas que hay en torno al Derecho Electoral, participemos en ello.
 

Esto significa que si usted puede ser juez electoral intente serlo, si le permiten trabajar en un organismo electoral público acepte y haga un trabajo honesto y eficiente, lo que ayudaría mucho. También como académico o gestor de organizaciones sociales puede enviar mensajes a los legisladores sobre las mejores normas electorales que deben ser aprobadas.
 

De ese modo, gobierne la izquierda o gobierne la derecha, y esté usted de acuerdo con unos o con otros, que le quede la tranquilidad de que por lo menos ayudó para que la competencia electoral que decide quién hace las políticas públicas haya mejorado en alguna medida.

Relacionados

4909,874,3532

La pandemia del COVID-19 ha dejado en evidencia los problemas relacionados con la desigualdad en el acceso de los medicamentos; ejemplo de ello es que...

Considerado como una metáfora de la política, el contrato social ha sido definido a lo largo de la historia con diversos enfoques, pero siempre...

¿Por qué llevar a la discusión pública los derechos menstruales? Una experta explica en el programa Menstrualidad, de Radio UNAL (98.5 FM), en qué nos...

Antes del COVID-19 cerca del 40 % de la población de la región no contaba con ningún tipo de protección social, situación que se ha profundizado...

Así se refirió la profesora Gabriela Delgado, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), al borrador del documento Conpes de Política de Ciencia,...

Consejo Editorial