Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Crisis por el COVID-19 muestra el fracaso de la nueva gestión pública

Lo anterior a pesar de que ya se dispone de una información y una experiencia científicas e históricas sin precedentes sobre las epidemias y pandemias pasadas. ¿Por qué las autoridades sanitarias y sus modernos y sofisticados sistemas de salud no fueron capaces de responder eficazmente a la aparición del virus y controlarlo, si esto ha obligado a los Gobiernos a tomar medidas de protección tan antiguas como el confinamiento generalizado de la población? ¿Por qué la gestión pública actual nos obligó a hacer un salto hacia atrás de unos 500 años, tomando medidas de policía coercitivas? Aquí se considera que el modelo de gestión dominante, la Nueva Gestión Pública (NGP), tiene una responsabilidad sobre esta situación. 
 

La Edad Media y la gestión de epidemias


No es la primera vez en la historia que los Gobiernos deben tomar decisiones políticas y administrativas para enfrentar una epidemia. Una revisión histórica muestra que el modelo de gestión político-administrativo de una pandemia depende tanto de la concepción dominante del rol del Gobierno y del Estado en la sociedad como del conocimiento científico vigente. En los primeros tiempos medievales –al considerar con San Agustín que el gobierno terrenal y la enfermedad eran un castigo divino por el pecado original– no quedó más remedio que recurrir a la fe e intentar obtener el perdón divino y calmar el enojo de Dios con la humanidad mediante rezos, flagelaciones y sacrificios de chivos expiatorios.
 

Puedes leer: Los retos económicos de la pospandemia.

 

A partir del siglo XIV, con la nueva concepción de reconciliación entre fe y razón de Santo Tomás de Aquino, los Gobiernos fueron autorizados para expedir medidas administrativas para prevenir y controlar las epidemias. Basándose en observaciones y experimentos, se descubrieron los efectos protectores del confinamiento. Se inventó la cuarentena (relacionado con el tiempo de la cuaresma) y se practicaron el aislamiento forzado de los enfermos y la quema de los difuntos con sus pertenencias.
 

En los siglos XVII y XVIII, con la constitución de los Estados nación y la instalación progresiva de monarquías absolutistas ilustradas, se crearon grupos de policías dedicados a temas específicos como la policía sanitaria, entendida como un conjunto de funcionarios especializados y de normas administrativas que velaba por un estricto respeto de las normas impuestas coercitivamente por el monarca bajo el principio de “Todo para el pueblo, pero sin [la participación política de] el pueblo”. Estas medidas se fundamentaban sobre las primeras observaciones epidemiológicas realizadas a partir de la segunda mitad del siglo XVII y del desarrollo de la estadística en el siglo XVIII.
 

Modernidad y gestión de epidemias


La modernidad, introducida por la Ilustración y las revoluciones liberales de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, consideró que era necesario concebir la actividad administrativa del Estado a partir de la razón y del conocimiento científico. Así, el liberalismo del siglo XIX se fundamentó en la ciencia de la época, el libre cambio económico de Adam Smith, el darwinismo y el utilitarismo de Jeremy Bentham para considerar que el papel del Estado debía ser mínimo para así alcanzar el orden natural, sinónimo de armonía: el Estado Gendarme o policial.
 

Fue solo a partir de la segunda década del siglo XX, con las consecuencias de la Primera Guerra Mundial, la revolución socialista soviética, la pandemia de gripa española –que dejó 50-100 millones de víctimas fatales entre 1918 a 1920– el descubrimiento de los microbios por Louis Pasteur y el desarrollo de la ciencia administrativa racional por los ingenieros Frederick Winslow Taylor y Henri Fayol, cuando el Estado empezó a ser considerado como un actor central para el desarrollo económico, social y científico de la sociedad.
 

Además: Efectos ambientales positivos de la pandemia por Coronavirus.
 

Esta concepción de un Estado racional puesto al servicio del bienestar de la sociedad y bajo la orientación de la ciencia económica keynesiana y la ciencia administrativa ingenieril, condujo a la creación de un Estado Providencia, es decir, orientado a prever y prevenir los riesgos societales, en particular los riesgos sanitarios.
 

En este contexto, la política sanitaria construyó, gracias a los aportes conjuntos de las ciencias médicas y de la ciencia administrativa, sistemas de prevención, control y vigilancia epidemiológicas nacionales coordinados internacionalmente a través de la Organización Mundial de Salud (OMS).
 

En sintonía con la teoría administrativa dominante, la burocrática, centrada en la producción y gestión de inventarios (stocks) para garantizar una oferta sin contratiempos, es decir sin rupturas de stocks, las políticas de prevención en salud pública, anticipando las situaciones peores en materia de enfermedades infecciosas, planearon respuestas y generaron un stock de materiales y de oferta de camas hospitalarias para atender cualquier crisis imaginable. De hecho, las mejoras de las condiciones de higiene y las vacunaciones obligatorias hicieron prácticamente desaparecer las grandes pandemias entre los años 1945 y 1980.
 

A partir de los años ochenta, con el fin de mejorar la eficiencia de los sistemas productivos y la rentabilidad, se impuso un nuevo modelo organizativo con el nombre de New Public Management(Nueva Gestión Pública o NGP). Su concepción, centrada en una mayor eficiencia económica, se aplicó en el campo de la salud pública y en particular en la salud preventiva y la vigilancia epidemiológica.

Aplicada en casi todo el mundo, aunque de forma diferenciada según los países, la NGP llevó a la situación actual de los sistemas de salud. En salud preventiva, con estadísticas históricas que no indicaban situaciones epidemiológicas de gravedad, disminuyó la percepción del riesgo y aumentó la tentación de reducir la inversión en bienes y servicios que parecían ya innecesarios. En cuanto al personal médico en general, se organizó la precarización de este mediante una contratación a la demanda según una gestión promedio de los flujos históricos de pacientes.


Puedes escuchar: "Ley 100 es otra pandemia para el país".
 

De manera similar, los espacios e instalaciones disponibles, como la cantidad de camas en unidades de cuidados intensivos (UCI) se calcula según los flujos de la demanda estacionaria o anual. Finalmente, con el fin de reducir los costos tanto de inversión como de inventarios, la compra de materiales se realiza según la demanda normal (en su sentido estadístico) y al menor costo, sin importar el lugar de origen o el medio de transporte (hoy China está a solo unas horas de distancia) y con un inventario disponible diminuto para minimizar costos de almacenamiento.
 

La NGP y la crisis pandémica del coronavirus


En estas condiciones de crisis, los sistemas de gestión sanitaria llegaron rápidamente a saturación ante un pronto aumento de pacientes con necesidades de cuidados intensivos. A cada Gobierno le tocó actuar en función de la capacidad de su sistema de salud. En el planeta, los criterios de eficiencia de la NGP condujeron a la disminución del número de camas hospitalarias disponibles, la precarización del personal, y la limitación de los inventarios de materiales de protección como blusas, mascarillas, pruebas, desinfectante, entre otros, e insumos médicos como pruebas o reactivos.
 

Estos elementos, con otros factores relacionados como la repartición de los servicios médicos y hospitalarios entre sectores público y privado, y el grado de descentralización o desconcentración del sistema de salud, explicarían en buena parte tanto la manera de abordar la crisis sanitaria por parte de los Gobiernos como sus resultados en términos de números de víctimas mortales.
 

La Nueva Gestión Pública organizó un salto hacia atrás de más de 500 años, retrotrayéndose a la época de la peste negra, el descubrimiento de la cuarentena, del aislamiento y de las medidas coercitivas de la policía sanitaria.


Te puede interesar: Después de la pandemia vendrá la producción y el mercado nacional.

Enseñanzas para una reforma de la gobernanza sanitaria

¿Qué lecciones se pueden sacar de esta crisis? En primer lugar, que el modelo de gestión pública tiene un impacto directo sobre la vida (y la muerte) de la población. En segundo lugar, que, en vez de limitarse a mediciones de eficiencia a corto plazo al estilo de la NGP, es preciso que los criterios de gestión proyecten las posibles consecuencias no solo a corto plazo, sino a mediano y largo plazo. A continuación, se derivan tres enseñanzas:
 

  1. Los principios de gestión pública no pueden ser aplicados de manera uniforme en todos los sectores de intervención pública pues, los problemas de cada sector son complejos y diferenciados. Las recetas simples no pueden funcionar de manera universal y pueden resultar catastróficas si son aplicadas en contextos diferentes. Es preciso organizar la gobernanza del sector mediante la participación y la deliberación de los actores y públicos concernidos, políticos, expertos, profesionales del sector y pacientes, para evitar la preeminencia autoritaria de uno u otro punto de vista sobre los demás (evitar riesgo tecnocrático y autoritario), y preferir la búsqueda de consensos los más incluyentes posibles y razonables (cocreación, gobernanza democrática y deliberativa, gobernanza libertaria). De este modo se podrá avanzar hacia una mayor democracia sanitaria.
  2. La gestión pública tiene la necesidad de adaptarse a la diversidad de los destinatarios y de sus contextos: se trata de desarrollar una gestión pública sensible a las situaciones de las poblaciones, es decir centrada en la ciudadanía real y no imaginada. En el caso de la salud preventiva, es preciso que se tengan en cuenta las diferencias regionales y locales para tomar medidas sanitarias adecuadas.
  3. Es preciso que se defina cuáles son los insumos y bienes que se consideran estratégicos o vitales para un sector en particular, con la finalidad de garantizar la disponibilidad adecuada o la producción local de dichos insumos y bienes esenciales.
     

En conclusión, la gestión pública de la pospandemia se debe reformar alejándose de los principios estandarizados de la NGP, y preferir un enfoque pragmático centrado en la evaluación de las consecuencias, que integra nuevos criterios de soberanía regional y nacional considerados de manera colaborativa con el conjunto de los actores concernidos, o gobernanza democrática. El objetivo debe ser el garantizar la calidad y la continuidad en el goce de los derechos y servicios públicos a cada persona y en todo el territorio nacional. En el sector de la salud, como en los demás, la transformación de los modos de gobernanza sectorial debe ir de la mano de un proceso de democratización de la gestión pública.

Relacionados

3323,1079,3048,2154,3047,1684

En Colombia se consideran como residuos peligrosos los elementos de bioseguridad que se usan durante una pandemia, como tapabocas de un solo uso,...

Las políticas públicas median entre valores que existen en una sociedad, pues si bien se apoyan en conceptos de expertos, finalmente son productos...

Al comienzo de la pandemia surgieron reportes internacionales que señalaban que los niños no eran un alto foco de contagio de COVID-19; aun así, los...

Para enfrentar la pandemia por el COVID-19, los Gobiernos han tomado diferentes medidas, muchas de ellas sin precedentes, como brindar apoyo a los...

Las comunidades indígenas ocupan el 60 % del territorio colombiano, el cual posee un cúmulo de recursos biológicos y áreas geográficas diversas como...

Consejo Editorial