Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Apagar internet es equivalente a quemar libros

Vivimos una época como pocas en la historia de la humanidad, ya que tenemos una herramienta que ha transformado el mundo en prácticamente cada uno de sus rincones, y que nuestros jóvenes han utilizado para vencer de forma muy eficiente ese destino al que los hemos condenado: se llama internet.


Internet le ha proporcionado una nueva dinámica al mundo: la información fluye a una velocidad que puede ser considerada como instantánea, las redes sociales han explotado lo mejor y lo peor del ser humano, los negocios se han transformado, las relaciones sociales han cambiado. La telefonía, la radio, la televisión, el cine y hasta la forma como los ciudadanos han empezado a interactuar con sus dirigentes se han modificado radicalmente.


Internet no ha tumbado ningún régimen político, pero sí ha sido la herramienta más poderosa para lograrlo, o por lo menos para poner en aprietos a los Gobiernos en los últimos años.


La revolución creada por internet en la humanidad está exactamente al mismo nivel que la invención del libro, y por ello no es de extrañar que los regímenes autoritarios desde siempre han buscado controlarlo. Así como durante mucho tiempo se tuvieron listados infinitos de libros prohibidos –o simplemente no se enseñaba a leer a la población–, ahora tenemos voces que piden a gritos, por las redes sociales, la necesidad de tener bajo control absoluto esta forma de conexión.


Sorprenden –por no decir que asustan– las voces que claman por “apagar internet” en medio de las protestas y la incertidumbre que reina en estos momentos en Colombia. La propuesta asombra porque estamos tan acostumbrados a internet, que no nos damos cuenta de lo que pasaría si solo por una hora este dejara de funcionar: las consecuencias darían argumentos para una novela posapocalíptica.


Absolutamente ningún servicio dejaría de sufrir un daño fatal: teléfonos, tarjetas de crédito, cuentas bancarias, transferencias de dinero, servicios hospitalarios, reuniones de trabajo, periódicos, bases de datos, semáforos, aeropuertos, sistemas de defensa, trenes, distribución de alimentos, agua y energía… en fin, no hay un sector de la vida que no sea impactado por este gran invento que nació en un laboratorio de física nuclear. Es tal el nivel de dependencia de las naciones y de la humanidad a internet, que la localización de los cables submarinos que conectan las diferentes regiones del globo es un secreto de Estado, y los países tienen varios de esos cables para evitar quedarse “desconectados”.
 

Apagar internet no es una decisión fácil.


Pero si la intención es limitar el uso de ciertas aplicaciones de comunicaciones, la cosa es aún más difícil: el número de ellas es enorme y crece día a día; si un Gobierno quisiera controlarlas se vería ante el desolador panorama de tratar de matar a una Hidra digital: por cada cabeza que se corte aparecerán otras dos en su lugar.


¿Recuerdan las plataformas de transporte que el Gobierno no ha sido capaz de manejar a pesar del descontento del gremio de los taxistas?, ¿o ese mensaje, foto o video no deseado que nadie ha sido capaz de borrar de internet? Hasta para los que ven a China como un modelo a seguir en control de información, no hay un solo estudiante universitario de ese país que no haya escuchado de una VPN (red privada virtual). En internet, cuando se quiere hacer algo, siempre hay un medio para hacerlo.


Pero si técnicamente es casi imposible “apagar internet”, políticamente es desastroso. Los países que han tomado la decisión de hacerlo se han graduado, por medio de un clic, como lugares en los cuales no se debe invertir, no se deben hacer negocios, o se deben evitar como destino turístico, entre otros.


Un buen analista económico impediría a toda costa usar esta herramienta, mientras que un tirano no dudaría en usarla. Por eso asusta la propuesta, porque no solo desconoce qué es exactamente internet y cómo funciona, sino porque ignora el alcance político y económico de solo sugerir que se prescinda de este “servicio esencial”.


Internet, con sus buenas y malas cosas, con su anonimato conveniente o cuestionable, con sus barreras y oportunidades, es probablemente el más grande invento de la humanidad, el gran triunfo de la ciencia y la tecnología, que se ha construido para evitar una de las escenas más aterradoras de la historia: la quema de libros por el miedo de aquellos que temen ver cambiar el mundo.

Relacionados

4874,678,1836,1227,4875,4876

La basura digital hace referencia a todos los archivos que enviamos y descargamos, páginas web que visitamos y perfiles sociales que dejamos de usar;...

A raíz de la detención de 5 periodistas de Hong Kong por pertenecer a un medio opositor al Gobierno, y de diversos ataques a quienes cubren protestas...

El autor Benjamin M. Compaine afirma en su libro en el libro “The Digital Divide” que el concepto de brecha digital se refiere a la división percibida...

Gracias a la intensa movilización y a la expresión de sus demandas de diversa índole, la juventud colombiana es en este momento un sector poblacional...

Las masivas y continuas jornadas de protesta ciudadana que estamos viviendo en el país desde finales de abril son la manifestación de un descontento...

Consejo Editorial