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Promoción, prevención y biopolítica

La traducción de un artículo del filósofo alemán Byung-Chul Han sobre cómo los países de Asia gestionan mejor la crisis del coronavirus o COVID-19 que los países de occidente llamó mi atención.

El autor habla del regreso a un estilo de soberanía del pasado y tal vez caduco, al estilo de las obras de Thomas Hobbes y que se ve plasmado en lo que no querían nuestros próceres de la independencia cuando en el Himno Nacional de Colombia escribían: “el rey no es soberano”. Este sistema, se manifiesta en los actos del cierre de fronteras, la prohibición del paso a inmigrantes y otros que, según el autor, son anacrónicos.
 

Se habla también sobre la superioridad de la respuesta de los gobiernos asiáticos frente a la epidemia (en comparación con los gobiernos europeos), que se explican en su opinión por el uso que han dado estos al “big data”, esto es, al alto cúmulo de datos e información que proviene sobre todo del uso de los teléfonos inteligentes, las tarjetas de crédito y la Internet en general, lo cual ha permitido rastrear con un detalle inusitado los movimientos de personas contagiadas de COVID-19 o en riesgo de contagio. Según el filósofo, esta estrategia no cabría en el pensamiento de los países europeos porque allí la “privacidad”, “intimidad” e “individualidad” se combinan para crear una gran resistencia social al uso de los datos personales. “Al parecer el big data resulta más eficaz para combatir el virus que los absurdos cierres de fronteras que en estos momentos se están efectuando en Europa”, dice contundentemente Han. Aunque contrariamente no quiere que estos datos se usen como en China, donde él, no se ve satisfecho con ese régimen policial.
 

Luego, trata de responder a la pregunta ¿por qué una respuesta tan exagerada en el mundo frente a esta pandemia? Si tan solo, según las cifras oficiales, la tasa de muerte de los infectados es de del 4 % frente a otras enfermedades y virus conocidos para los que esta tasa es mayor. Se ha magnificado de tal manera que ha colapsado todas las esferas vitales. En términos generales, se ha creado un ambiente general de pánico excesivo que no parece corresponderse del todo con las cifras absolutas del daño provocado por el coronavirus. “Ni siquiera la 'gripe española', que fue mucho más letal, tuvo efectos tan devastadores sobre la economía”1, dice el autor.
 

En mi opinión, el autor contraría al filósofo eslovaco y profesor, Slajov Zizek, por su posición socialista al aducir que el capitalismo será el gran vencido de esta crisis viral y que el virus nos invitará a re-inventar el comunismo basándonos en las personas y en las ciencias, más no en la economía. Byung-Chul Han dice lo opuesto y sostiene e invita a los hombres a ser creadores y salvadores de su humanidad y su mundo.
 

Partiendo de esto vale la pena preguntarse, ¿cómo los hechos noticiosos afectan los procesos de promoción y prevención, así como las condiciones psicológicas de la población?
 

En primer lugar, es necesario establecer que la prevención “se define como las medidas destinadas no solamente a prevenir la aparición de la enfermedad, tales como la reducción de factores de riesgo, sino también a detener su avance y atenuar sus consecuencias una vez establecida”2, mientras que la promoción no se centra sobre una enfermedad en particular, sino sobre el concepto positivo de salud y la posibilidad de que los individuos o la comunidad mejoren la propia salud.
 

Esta pandemia que crece desmesuradamente en todo el mundo, nos muestra con su incremento exponencial la incapacidad del nivel técnico preventivo por parte de los organismos de sanidad y por el contrario la capacidad técnica de los recolectores de información, a través del tratamiento masivo de datos de la cuarta revolución industrial, como lo analiza el autor Hang. En contraste, los organismos preventivos regidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS) experimentan la presión de tener que sentarse a decidir entre los dilemas que les aparecen a causa de esta situación: promoción (que es algo más global) o prevención; usar todos los recursos médicos para ir en contra del COVID-19 o ir por aquellos que sufren otras enfermedades.
 

Me pregunto si es necesario tanto circo mediático y concentración alrededor de este virus, que solo mata al 4% de los infectados y olvidar por ejemplo a los enfermos de tuberculosis de los cuales van a morir el 15%. Tan solo en 2019 fueron 1.5 millones de muertos por esta enfermedad infecciosa.


En el caso de los médicos que tienen dos pacientes críticamente enfermos, ¿a quién le ponen el único ventilador disponible? Esto lo tendrían que decidir médicos en hospitales de París, Londres, Nueva York y algunas ciudades de Colombia. ¿Qué tiempo de capacitación tuvieron las enfermeras de las IPS y EPS para establecer un ingreso efectivo de posibles contagiados de COVID-19 en el triaje? Esto contando con que el primer síntoma es fiebre, un síntoma característico de muchas dolencias.
 

Junto a esto, la decisión de quién es tratado y quién no, de quién vive y quién no, que deben cargar los médicos. Así dicho, no es posible detener el avance. Tal vez por ello, los muertos en Europa y Estados Unidos en vez de disminuir, aumentan. En este nivel de prevención lo mejor era la capacidad para estar abastecidos como lo planteaba el filósofo alemán Han, y esto depende de la capacidad productiva y del pensamiento colectivo característico de los orientales. No depende con tanta fuerza de los elegantes protocolos de prevención escritos en una página web de las instituciones médicas y gubernamentales.
 

¿Será que los niveles de desempleo y la quiebra de tantos comerciales honestos y trabajadores es algo sostenible por la prevención de la enfermedad? ¿Acaso no hay una conexión entre la calidad de vida, el nivel de bienestar y la posibilidad de acceder a las necesidades básicas? Y todo lo anterior, ¿no se relaciona con la salud mental y física, que es lo buscado por la Promoción?
 

Si para la intervención psicosocial la desigualdad se convierte en unas de las bases para la transformación de las comunidades, ¿cómo lograr resultados de bienestar psicosocial si en una cuarentena se aumentan las brechas entre ricos y pobres?
 

Y vuelvo sobre una pregunta implícita en el texto de Han y que se acompaña del artículo citado sobre promoción y prevención: ¿si se olvida la economía y se cierran fronteras porque está por encima la vida, cómo se comercializarán los productos que se necesitan para mantener esta en ausencia de enfermedad o con ella? Es algo tan complicado que ha golpeado fuertemente a todos los países afectados por coronavirus.
 

La OMS reportó que a la fecha hay al menos 1.8  millones de casos confirmados y 116.000 muertos; con 22.000 muertos entre más de 520.000 contagiados en Estados Unidos, que se convirtió en el país con más contagios con por encima de Italia y España. De hecho, la casa presidencial de dicho país dijo que esta crisis viral le costará al país entre 100.000 y 240.000 vidas.
 

Son tantos países en occidente que sufren los costos económicos, mentales y hasta físicos del confinamiento, que la gente podría estar desarrollando un cáncer sin diagnóstico en su casa y todo por que lo último que haría, sería acercarse a un hospital y contagiarse. El coronavirus, como lo dice Han, ha creado tanto tanto pánico colectivo y emocional que olvida el concepto de la Promoción. Se habla del bienestar general sobre el particular y no de la salud general sobre una enfermedad en particular que no es tan letal para todos.
 

En Colombia, se ha hablado del aplanamiento de la curva de contagio a causa de las medidas tomadas, pero lo cierto es que esos datos solo responden a menos del 50 % de las pruebas hechas dado que los diagnósticos son demorados e ineficientes. Junto a esto, se dice: “coman bien” como uno de los medios de prevención a los ataques del virus al sistema inmunitario y millones de colombianos no tienen dinero ni ahorros para su sustento diario. Igualmente, en los barrios populares el lavado de las manos con utensilios adecuados, así como el porte de tapabocas reglamentarios, es imposible, dado los precios elevados de estos.


En conclusión, los niveles de atención de los que habla el doctor Vignolo Julio, no estaban preparados para este virus y en el caso de la prevención, si uno de sus objetivos es detener el avance de la enfermedad, no tuvo una estrategia adecuada en occidente, pues debió haber sido contenida en Europa, prácticamente epicentro de esta. Aislar la economía, tanto informal como formal traerá unos daños graves y posibles protestas, lo que invita al gobierno a pronunciar el aislamiento poco a poco, porque si dijera lo que ya ha hablado con los epidemiólogos, dos o tres meses de aislamiento, sabe que llegaría el descontento colectivo.
 


La dificultad para acceder a los servicios de salud por estos días es un síntoma de que no “existen los medios necesarios para controlar la propia salud”.
 


Es claro que estamos haciendo muchos y grandes esfuerzos para crear y distribuir la vacuna del Covid-19 y salvar millones de vidas, sin embargo, esto afectará la protección que se hace a nivel mundial para que los bebés y niños no se contagien de otras enfermedades, como el polio y el sarampión. Según la OMS en 2018 hubo casi 10 millones de contagiados de sarampión y 140.000 muertos.
 

Tanto en una guerra como en una pandemia, no se puede escapar al hecho de que todo curso de acción requiere un costo social y económico y no se puede hacer a un lado. La responsabilidad consiste en tenerlos alineados uno con el otro.
 

En unos meses, con seguridad tendremos todo un ejército para hacer pruebas de COVID-19, ventiladores y camas de sobra para esta pandemia y ¿qué tendremos para construir la cohesión social de aquellos que han estado sobreviviendo y superando el encierro individualmente? Recordando que en la Gran Depresión murieron 7 millones de personas por inanición y 40 mil estadounidenses se suicidaron a causa de esta, ¿qué queda para aquellos que han perdido su salud mental y para aquellas víctimas de la depresión económica?
 

REFERENCIAS

Julio, V, et al. (2011). Niveles de atención, de prevención y atención primaria dela salud. Prensa Médica Latinoamericana, XXXIII(1), 11.14.

bu.com.co/en/noticias/containment-and-preventive-actions-prevent-spread-covid-19

who.sprinklr.com

www.losrecursoshumanos.com/the-new-york-times-la-educacion-digital-es-para-los-pobr es-y-los-estupidos/

 


1 Han, Byung-Chul. (2020). La emergencia viral y el mundo de mañana. Colombia: El País elpais.com/ideas/2020-03-21/la-emergencia-viral-y-el-mundo-de-manana-byung-chul-ha n-el-filosofo-surcoreano-que-piensa-desde-berlin.html

2 Julio, V, et al. (2011). Niveles de atención, de prevención y atención primaria dela salud. Prensa Médica Latinoamericana, XXXIII(1), 11.14.

Perfil

Carlos Eduardo Álvarez Agudelo

Estudiante del doctorado en Ingeniería Industria y Organizaciones de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), Sede Manizales.