helping students essay writing i need help with my business plan homework machine by dan gutman paper writting assigned meaning
Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Los hijos de Chernóbil, otro mito derrumbado por la ciencia, pero vivo gracias a las noticias falsas

El 26 de abril de 1986, el reactor número cuatro de la planta de producción de energía nuclear de Chernóbil –en el actual territorio de Ucrania– explotó debido a un mal manejo en una prueba realizada por los operarios de esta. Desde esa época existe en todo el mundo el imaginario de que existe una generación de mutantes nacidos así por el accidente.

Esta idea ha sido impulsada por documentales, comentarios de personas respetables, científicos, películas, influencers de las redes sociales, actores e incluso organizaciones humanitarias, algunas de las cuales han recolectado millones de euros para apoyar a los niños que nacieron con deficiencias genéticas, producto de la severa radiación a la que estuvieron expuestos sus padres.


Un estudio científico reciente –publicado en la prestigiosa revista Science– desmiente de forma contundente la relación entre los “hijos de Chernóbil” y la radiación a la que fueron expuestos sus padres, y es enfático en mostrar que “los hijos de personas expuestas a radiación ocupacional o ambiental no parecen experimentar tasas elevadas de mutaciones tipo novo (DNM) debido a la exposición de sus padres”.


El estudio tomó 105 madres-padres y 130 niños nacidos entre 1987 y 2002. Durante el accidente las madres y los padres fueron expuestos a la radiación de forma directa, ya que algunos de ellos eran los “liquidadores”, o porque durante y después del incidente se encontraban en la región.


Además se realizó el rastreo de las mutaciones tipo novo por medio del secuenciamiento completo de los genomas de los tríos compuestos por madre, padre e hijo, para estimar el número de mutaciones existentes en los padres y transmitidas a los hijos.


Después se contabilizaron dichas mutaciones y se compararon con las de tipo novo que ocurren de forma natural en la población no expuesta a altos índices de radiación. No se encontraron diferencias significativas entre el número y tipo de dichas mutaciones entre la población estudiada y lo que se considera normal entre la población del mundo.


Hasta acá la parte científica, y lo deseable sería iniciar un debate serio acerca de los efectos del accidente de Chernóbil y sus consecuencias para el desarrollo de la energía nuclear en el mundo.


Alemania decidió acabar con las centrales nucleares, y su costo para la huella de carbono ya no puede ser ignorado. Y en países como Colombia insistimos en justificar grandes catástrofes medioambientales como el proyecto de Hidroituango y el uso masivo de termoeléctricas, mientras ignoramos que por el mismo costo, y en un área equivalente a la del campus de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, podríamos producir la misma cantidad de energía de forma segura y estable.
 

Tal vez es un debate que debemos iniciar, ahora que al parecer nos hemos dado cuenta de que la ciencia “funciona”.


También veremos un ataque masivo contra el estudio por parte de personas y organizaciones que alimentaron el mito de los “hijos de Chernóbil”, algunas de las cuales se han beneficiado a lo largo de varias décadas por mantener dichos mitos. Y muy seguramente usarán imágenes y testimonios impactantes, que ya viene siendo hora de clarificar.


Vale la pena resaltar la seriedad del estudio publicado en Science, el cual empleó las tecnologías más sofisticadas de secuenciamiento genético y análisis de datos de población. Claro está, esto es “Ciencia versus Fake News”, y es una pelea desigual como se ha visto en temas como la vacunación contra el COVID-19.


En nuestro país las decisiones políticas y económicas debería tener un alto componente científico. Una democracia científica se debería basar en el uso de poderosas herramientas científicas y de análisis para tomar decisiones, estudiar problemáticas y proponer soluciones.


Este no parece ser el camino que hemos decidido tomar, y mientras tanto nuestras apuestas por el futuro están basadas en el uso de tecnologías de la era del carbón, literalmente, y no en el uso y la promoción de tecnologías para nuestra regiones. Usamos enormes cantidades de diésel para generar electricidad en Leticia, y nos negamos a considerar seriamente usar reactores nucleares portátiles tipo Marvel.


Es tiempo de darle a la ciencia el lugar que merece en la sociedad y en sus decisiones. Así tenga consigo verdades incómodas, como que las mutaciones tipo novo no son producidas por alcoholismo y tabaquismo, como sugieren parte de los resultados de la investigación publicada en Science por el grupo de trabajo de Stephen J. Chanock y colaboradores.


La ciencia puede darse el lujo de escuchar todas las preguntas, pero solo contestar algunas de ellas, y no nos puede asegurar que las respuestas que vamos a escuchar sean de nuestro agrado.

Perfil

Diego Alejandro Torres Galindo.

Profesor asociado del Departamento de Física de la Facultad de Ciencias. Universidad Nacional de Colombia (UNAL)

Email
datorresg@unal.edu.co