Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Socialización familiar en medio del desplazamiento forzado: entre afectos, miedos y culpas

Aunque por décadas el fenómeno ha sido ampliamente investigado en el país, aún existen preguntas sobre lo que implica para las personas, sus relaciones e identidades, pasar por la experiencia dolorosa del desplazamiento forzado.
 

La investigación1 se propuso comprender las transformaciones que sufren los procesos de socialización de las madres con sus hijos e hijas en situación de desplazamiento, con respecto a las experiencias vividas en sus familias y municipios de origen.


Según los investigadores Peter Berger y Thomas Luckmann2 la socialización es “[...] la introducción amplia y coherente de un individuo en el mundo objetivo de la sociedad o en un sector de él”. En otras palabras, es el proceso mediante el cual, a través de la interacción con otras personas, vamos conociendo el mundo –o partes de este– y nos reconocemos como parte suya, el lugar que ocupamos y cómo actuar en él, atendiendo a las particularidades socioculturales de cada contexto. Este es un proceso que sucede a lo largo de toda la vida, y en el cual, en un primer momento, son fundamentales las familias, que, como primeros agentes socializadores, son el primer referente del niño o una niña, sobre cómo debe actuar o jugar, entre otros.
 

Puedes escuchar: Panorama de la migración y sus implicaciones.
 

A lo largo de la vida, la escuela, el grupo de pares o las actividades laborales se tornan en esos nuevos escenarios de socialización –denominada secundaria– que complejizan nuestra comprensión del mundo y nuestra participación en él. “El proceso de socialización hace posible el encuentro entre la sociedad y la persona, la integración del individuo con la cultura y el desarrollo de la subjetividad”3. ¿Qué sucede entonces cuando es necesario integrarse e integrar a los hijos e hijas a una nueva cultura, a un contexto desconocido como la ciudad y la “cultura urbana” para muchas familias desplazadas?


En la investigación se propuso responder a este interrogante por medio de una reconstrucción de los relatos de madres, hijos e hijas, que contaron cómo fueron sus experiencias de socialización en sus municipios de procedencia y con sus familias de origen, cómo ha sido ese proceso de socialización luego del desplazamiento en Bogotá, identificando las transformaciones, permanencias y reactualizaciones de estas experiencias fundantes en las relaciones que ahora caracterizan su cotidianidad.


Según los investigadores Berger y Luckmann4, las acciones humanas son significadas en el contexto de la vida cotidiana, y por tanto no pueden ser comprendidas mediante esquemas causales ni como fenómenos abstractos. Se ha optado por un diseño de caso múltiple –tres casos–, en tres grupos familiares en situación de desplazamiento procedentes de Cesar, Arauca y Tolima que residen actualmente en Bogotá.


Las familias participantes tienen como característica común encontrarse en lo que los investigadores Fernando Arias y Sandra Ruiz (2000, 46) denominan como “fase de estabilización”, que se caracteriza por ser un momento en el que las víctimas de desplazamiento pueden evaluar su experiencia “como proceso, reconocen el cambio, hacen autorreflexión, analizan el proceso de relación con otro”.


En total se entrevistó a nueve personas, tres madres y dos hijos e hijas por familia, reconstruyendo, en las voces de ambas generaciones las experiencias de socialización vividas por las madres en su infancia en sus lugares de procedencia y las desplegadas luego, con su familia antes, durante y después del desplazamiento forzado, articulando entrevistas semiestructuradas de final abierto, relatos de vida y observación participante.
 

Puedes leer: Mujeres y jóvenes, los más afectados con la situación de pobreza en Colombia.
 

Respecto a la socialización primaria y secundaria –por ejemplo a la socialización de género y el afecto en las familias– la investigación arrojó que en el proceso de socialización de estas tres familias permanecen algunas idiosincrasias asociadas a los complejos culturales o regiones a las cuales pertenecen, pero también muchas otras son reevaluadas a partir de las propias experiencias biográficas que han tenido las madres o los hijos e hijas. Entre otras conclusiones, destacaremos algunas recogidas en el artículo “Entre afectos, miedos y culpas. Socialización familiar en medio del desplazamiento forzado”5, el cual enfatiza en las emociones y el afecto, como algunas categorías que permiten ver desde nuevas perspectivas los efectos del desplazamiento forzado en la socialización familiar.
 

El miedo y la culpa


Meses o años antes del desplazamiento, las familias experimentaron temores propios de la guerra, como la muerte y el reclutamiento de sus hijos e hijas, los cuales rompieron las relaciones de confianza y solidaridad que tenían con sus vecinos, en sus veredas o municipios. Dichos miedos se transforman en unos nuevos que comparte toda la familia con la llegada a la ciudad. Los principales temores que expresan los niños y niñas es su seguridad –específicamente un insistente temor a los robos y la violencia urbana– y el consumo de sustancias psicoactivas (SPA). Es difícil saber en qué medida estos temores se encuentran efectivamente vinculados a lo que viven en sus barrios, o también a lo que escuchan de sus madres; en todo caso, este temor actúa en ellos y ellas afirmando la necesidad del encierro, de estar acompañados y la dificultad para movilizarse en la ciudad con confianza.

Las madres también expresaron el temor a perder la custodia de sus hijos e hijas, por las condiciones socioeconómicas en las cuales quedaron luego del proceso de desplazamiento, la inestabilidad laboral y la precarización de las condiciones de vida que a menudo supone este proceso expone a las familias a ser objeto de una mayor vigilancia y control por parte de instituciones de atención y protección a la infancia. Hasta que no logren una estabilidad, el temor a que sus hijos e hijas sean dejados bajo la custodia de estas instituciones al no poderles garantizar sus derechos permanece.
 

Te puede interesar: Salud mental en pandemia: ¿cómo están los colombianos?.
 

Estas circunstancias exaltan las paradojas de la acción estatal que, aunque no garantiza los derechos de las familias víctimas de desplazamiento forzado ni realiza procesos de reparación efectiva, sí les exige a sus integrantes garantizar los derechos de los niños que las conforman.


Otra emoción que se encontró de forma permanente como elemento central en los relatos de las madres es la culpa. Ellas se atribuyen la responsabilidad por los efectos que ha tenido este desplazamiento en sus vidas: depresión, empobrecimiento, inestabilidad y ausencia, además de los efectos en el proceso de socialización de sus hijas e hijos, ausencia, hambre, abandono, inestabilidad.
 

Esta evaluación negativa del “yo” supone la comparación de sus acciones o decisiones con el deber ser de la maternidad, con las expectativas o imágenes que ellas tienen de lo que significa ser una buena madre.


En diferentes informes e investigaciones sobre los procesos de atención psicosocial con víctimas del desplazamiento forzado, se hace énfasis en la necesidad de desinstalar de los sujetos la responsabilidad sobre los hechos victimizantes; estos hallazgos reiteran esta necesidad, señalando no sólo la importancia de que las familias reconozcan que ellas no fueron las causantes de dicho desplazamiento, si no, que tampoco son responsables de las consecuencias de derivadas del desplazamiento en sus integrantes, pues no son oportuna y adecuadamente atendidas por el Estado, principal responsable de la reparación integral y el goce efectivo de derechos de la población desplazada.
 

Las emociones como el miedo y la culpa que acompañan el ejercicio de socialización familiar, si bien fueron categorías emergentes, sugieren la necesidad de reconocer el impacto del desplazamiento forzado, en escenarios tan complejos e invisibilizados como la socialización. Esto supone la necesidad de evidenciar estas emociones por parte de los trabajadores y las trabajadoras sociales y, en general, profesionales de las ciencias sociales y humanas que acompañan procesos de atención psicosocial.


En lo referente a la culpa, se invita a cuestionar no solo a quienes son los verdaderos responsables de los hechos victimizantes, sino cuestionar también las responsabilidades detrás de las condiciones de inestabilidad, ausencia o pobreza que experimentan luego del desplazamiento forzado, y que terminan suscitando una emoción de culpa en las madres. La precarización de las condiciones de vida, el desconocimiento mismo de la ciudad y los temores frente a ella, forjan un proceso de segregación que se articula con la socialización, pues a partir de los relatos de las familias puede observarse el miedo como un elemento estructurador de las relaciones: con el territorio —barrio y ciudad— y con los otros —vecinos, pares—. El miedo se torna fundamental tanto en las prácticas como en los contenidos de la socialización que construyen las familias en situación de desplazamiento, a su llegada a Bogotá.

 


1 Investigación basada en la desarrollada en la tesis de maestría en Trabajo Social de la Universidad Nacional de Colombia, titulada “Certidumbres en lo desconocido. Socialización en familias en situación de desplazamiento forzado”. Este interés investigativo se deriva del ejercicio profesional como trabajadora social, pues en el trabajo me encontré con padres y madres que se enfrentan al reto de “criar o educar” a sus hijos en un contexto novedoso, en muchos casos desconocido y hostil como la ciudad. Esto supone para las familias la necesidad de brindar certezas en medio de un panorama que se torna desconocido e incierto.

2 La construcción social de la realidad (1968) p. 164. https://papers.uab.cat/article/view/v1-crespan

3 “Sentí que se me desprendía el alma: análisis de procesos y prácticas de socialización”. Juanita Barreto y Yolanda Puyana. Indepaz: Programa de Estudios de Género, Mujer y Desarrollo, Departamento de Trabajo Social, Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de Colombia, 1996.

4 La investigación es cualitativa y está inscrita en el construccionismo social trabajado por Berger y Luckmann.

5 Publicado en el número 22(2) de la Revista Trabajo Social del Departamento de Trabajo Social. Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia.

Relacionados

3531,1155,4310,706,4311,3296,1750

The House of Representatives continues to debate the bill that looks to flexibilize carrying a concealed firearm in Colombia. However, it is not clear...

El 2020 pasará a la historia por la disrupción de la normalidad económica y la formulación del distanciamiento social como mecanismo de convivencia...

Fruto del cumplimiento de la Política de Convivencia y Seguridad Ciudadana presentada por el presidente de la República, Iván Duque, la Policía de...

The memory processes in countries play a basic role in society, as memory per se is in the objects, not the people, that update the recollection of...

Así lo destacó el profesor Rosembert Ariza, del Departamento de Sociología de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) en el programa UN Análisis,...

Consejo Editorial