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Sistema educativo en Colombia es arbitrario y obsoleto

La Ley General de Educación de 1994 determina que la educación formal “se organizará en tres niveles”: preescolar, educación básica y educación media. Sobre el preescolar se declara que “comprenderá mínimo un grado obligatorio”; en el sector de la educación pública dicho grado recibe el nombre de “Transición”, y en la práctica de las aulas, con algunas excepciones, los docentes lo han asumido como el primer grado de primaria, pues prevalece la alfabetización con las planas y rutinas correspondientes, nada que ver con lo que se espera de este ciclo: el desarrollo exploratorio de los entornos, la curiosidad, el juego con la imaginación a partir del arte, el fortalecimiento de la afectividad y la comunicación oral en la interacción y el trabajo en grupo de los niños.

 

Desde aquí comienzan las fisuras y la fragilidad del sistema educativo colombiano.

 

Puedes ver: La educación media en Colombia está en crisis.
 

El artículo 18 de la misma Ley declara que “el nivel de educación preescolar de tres grados se generalizará en instituciones educativas del Estado”, pero después de casi tres décadas esto no ha ocurrido; es decir, el Estado no ha cumplido.


En relación con el “nivel de educación media”, la legislación señala que estará constituido por dos grados y “tiene como fin la comprensión de las ideas y los valores universales y la preparación para el ingreso del educando a la educación superior y al trabajo”. Propósito loable sin duda, pero los grados décimo y once no preparan para la educación superior ni para el trabajo, y lo relacionado con los valores universales se diluye en los discursos cansinos del deber.

 

Lo que prevalece en estos dos grados es el alistamiento, a través de simulacros de pruebas compradas a empresas fundadas con este fin, para que los estudiantes “alcancen altos puntajes para el ingreso a la universidad”.

 

Colombia por fuera de la tendencia regional

 

El carácter artificial del denominado nivel de educación media se expresa en la distinción arbitraria entre “educación media académica” y “educación media técnica”. En un paneo por los países de la región, Colombia es el único que tiene un nivel de educación media de dos grados, que distingue entre bachiller académico y bachiller técnico.

En la realidad de las instituciones educativas “bachiller técnico” no corresponde a un ciclo sino a los seis grados de la posprimaria; son los casos de los colegios técnicos agrícolas, industriales o comerciales sobre los cuales el niño al finalizar la primaria no elige porque es lo que hay en su municipio o porque los padres consideran que es lo mejor dado que los habilita para el trabajo; también es arbitrario porque los niños de manera muy temprana (de diez y once años) se insertan en una “educación técnica”, lo que hace que al terminar el grado once (quienes persisten) no quieran saber nada de lo agrícola, lo industrial, lo comercial o lo contable.

 

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La tendencia en América Latina, y en general en el mundo, es la de un ciclo de educación media diversificada de tres grados. Chile tiene un ciclo obligatorio de cuatro grados (son los liceos del ciclo medio), de los cuales los dos primeros son de aprendizajes generales y los dos últimos con carácter diferenciado según el énfasis elegido por el estudiante, ya sea el humanístico-científico o el técnico-profesional, pero sin discriminar entre ir a la universidad o no, ni entre los que egresan para el trabajo o para la universidad, al menos desde la legislación.

 

México nombra el ciclo como “educación preparatoria”, nombre introducido en el trayecto del siglo XX, y aquí también son nítidas las fronteras entre el nivel secundario y el de este periodo; como su nombre lo indica, es preparatorio para… También lo llama “educación media superior”, que se trata de dos semestres de carácter general y cuatro de énfasis, según la elección del estudiante en ciencias o en humanidades, o en artes o técnico-tecnológico; existen las denominaciones de “bachillerato general”, de seis semestres, en el cual prevalecen las ciencias y las humanidades, y también el “bachillerato tecnológico” y el “bachillerato profesional técnico”, que educa en oficios calificados.

 

Sistema educativo no cumple las expectativas

 

Otra singularidad de la educación media de la mayoría de los países es la formación y dedicación de los docentes: mientras que en Colombia los profesores ejercen en los distintos grados de los seis de la posprimaria (a las 6:30 a.m. dicta clases en sexto grado con niños de nueve o diez años, y a las 7:30 con jóvenes del grado once), en los otros países los maestros del nivel de secundaria son distintos de los de educación media.

 

Esto obedece a que en los liceos o preparatorias hay una mayor profundidad en las disciplinas y regularmente los docentes tienen un pie en la preparatoria y el otro en los primeros semestres de la universidad; de ahí que, en el caso de México, las universidades públicas tengan preparatorias: el caso del Colegio de Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) es emblemático.

 

Además: Inversión en educación, cada vez más reducida en el Presupuesto General de la Nación.
 

Frente a la ausencia de un sistema educativo que se ponga en el lugar de las expectativas de los jóvenes colombianos, a partir de 2009 se acudió a una estrategia compensatoria: se le encomendó al Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) el compromiso de liderar el programa sobre la articulación de la “educación media” con la educación superior o con la educación para el trabajo.

Así mismo concedió a las universidades la potestad para iniciar carreras profesionales con los estudiantes de 13, 14 o 15 años del grado décimo; universidades privadas de perfiles muy bajos entraron en la competencia; la mayoría de las universidades públicas se negó por considerar improcedente que sin finalizar el último ciclo los estudiantes fuesen a la vez universitarios; no hemos visto esto en ningún país del mundo.

 

El estudiante recibe al finalizar dos certificados: el que le otorga el colegio y el de la universidad, que lo espera para continuar sus estudios pero pagando. El SENA colapsó con este programa y solo les ofrece a los colegios los programas con disponibilidad de cupos, sin importar los intereses de los estudiantes.

 

Aunque se ha mejorado en cobertura respecto a la década anterior, las estadísticas todavía son preocupantes: por cada 100 estudiantes que se matriculan en sexto grado un poco más del 30 % no finaliza la educación media; en el Instituto de Investigación en Educación se han realizado estudios en regiones vulnerables como Guaviare, Arauquita y Tumaco, que concluyen que al terminar el noveno grado solo se matricula la mitad de los estudiantes, porque décimo y once no les parecen atractivos.
 

El reto de Colombia es promover un ciclo de educación media diversificada, asumida por los propios colegios, o fundar colegios con las infraestructuras adecuadas solo para los jóvenes.

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