Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Riesgos para el agua en la ecorregión cafetera de Colombia

Para comprender la identidad del paisaje como fruto de una relación dialéctica, de simbiosis y parasitismo, se puede establecer un diálogo con el hábitat por medio de la cultura al describir dicho territorio así:

  • El occidente minero, como tierra de resguardos y negritudes.
  • El Magdalena centro, como tierra de ranchos de hamacas, chinchorros y subiendas.
  • La zona cafetera propiamente dicha, como tierra de chivas, guaduales y yarumos.
  • La alta cordillera, como tierra de páramos y volcanes.

En este territorio biodiverso pero deforestado, pluricultural y mestizo, caracterizado por ser una zona tropical andina ocupada por cerca de 3,7 millones de habitantes herederos de una cultura cafetera, la mayor proporción de su población deberá enfrentar la amenaza climática bien sea por eventos climáticos extremos que se traducirán en falta de agua y desastres naturales, o por el incremento de la temperatura, que ocasiona pérdida de biodiversidad facilitada por la fragmentación de los ecosistemas.

En la Región Andina de Colombia el clima bimodal –con sus periodos de lluvias y secos que cambian con los equinoccios y solsticios– está condicionado por el ENOS, ese fenómeno climático de comportamiento cíclico y carácter errático que ha venido intensificando inundaciones o sequías tanto en los periodos de El Niño, cuando las temporadas de invierno y verano del año son más secas, como durante La Niña, cuando ocurre lo contrario1.

Problemas del territorio

En el patrimonio hídrico de la ecorregión aparecen tres páramos como áreas de recarga:

  • Tatamá
  • Caramanta
  • Parque Nacional Natural de los Nevados

También están los bosques alto-andinos, en los que sobresalen las zonas del Roble, el alto del Nudo y el Nevado del Ruiz –conocido también como la Mesa de Herveo– que comprometen la infiltración y la biodiversidad afectadas por los procesos de potrerización y usos conflictivos del suelo.

En cuanto a los acuíferos –además del extenso valle del Magdalena como gran reservorio–, están los valles del río La Vieja por la vertiente del río Cauca, cuyo potencial de agua subterránea se asocia con el glacis del Quindío, el valle del Risaralda y la zona de Santágueda.

De otro lado, aunque la copiosa precipitación en el oriente caldense ofrece un patrimonio hídrico excedentario susceptible de aprovechamientos hidroenergéticos, allí también están las cuencas más degradadas como las de los ríos Chinchiná, Otún, Quindío y Combeima, lugares que albergan las ciudades capitales emplazadas sobre sus abanicos aluviales.

Como escenario de alto riesgo de sequía está el Cañón del Cauca, peligro que se acentúa entre Irra y La Pintada por el carácter impermeable de las rocas, el grado de deforestación y lo abrupto del relieve.

Zonas de alta productividad

Desde la perspectiva ecosistémica existen suelos de notable productividad en la alta cordillera entre San Félix y Roncesvalles, en los valles del Magdalena Centro, La Vieja y el Risaralda, y en la zona cafetera desde el sur de Neira hasta el Quindío, gracias a la variedad de paisajes y climas andinos de montaña, con sus complejos volcánicos, altiplanicies y valles tropicales, aunque se han formado suelos en su mayoría jóvenes, de mediana fertilidad natural y ligera acidez.

Si a partir de los años veinte la distribución y el desarrollo de pequeños poblados y veredas cafetaleras se fue haciendo importante y vigorosa gracias a la caficultura, después de 1970 sobrevinieron los efectos nocivos para la salud del agua y del suelo como consecuencia de la revolución verde, asociados con la introducción de monocultivos sin sombrío y el empleo de agroquímicos.

A partir de 1991, y tras la irrupción del modelo neoliberal y la reforma del Estado con la “reprimarización” de la producción y la instrumentalización de la naturaleza, creció la presión sobre la estructura ecológica al tiempo que arreció la problemática de los desastres ambientales ocasionados por eventos climáticos extremos que les “pasaron factura” a los pasivos ambientales del modelo de ocupación del territorio.

A tal punto que en el 2000 la gravedad de la deforestación en la ecorregión se expresó en los conflictos por el uso del suelo así: mientras la superficie apta para potreros era del 4 % del territorio, las coberturas en dicho uso alcanzaron el 49 %, y mientras el potencial forestal era del 54 %, las áreas en bosque bajaron al 19 %2, según Alma Mater .

Urgen acciones de adaptación al cambio climático

Dado que en las cuencas altas –2.000 msnm– y en las zonas bajas y cálidas –por debajo de los 1.200 msnm de altitud– se presenta deforestación, el sector agropecuario deberá replantear el modelo productivo desde la perspectiva ecológica, implementando la agroforestería y las prácticas silvopastoriles para resolver dicha problemática.

Y para los suelos ubicados entre los 1.200 y 1.800 msnm, el referente deberá ser el Paisaje Cultural Cafetero, una declaratoria de la Unesco en beneficio de 47 cabeceras y 411 veredas que demanda una caficultura orgánica con sombrío, en la que además de reivindicar la economía rural se le deberá apostar a la producción limpia y a la incorporación de valor agregado a la oferta de bienes culturales y servicios ambientales, en busca del control de la cadena productiva.

En general, para mitigar la amenaza del cambio climático, en todo el territorio se deberá priorizar el ordenamiento y la reforestación de cuencas, incorporando estrategias que resuelvan los conflictos entre el uso y la aptitud del suelo a partir de modelos de reconversión productiva económicamente viables, que se soporten en la apropiación social del territorio.

Entre tanto, en los actuales planes de desarrollo se deberán implementar políticas de ciencia y tecnología imbricadas con la cultura, para resolver la brecha de productividad que sume en la pobreza los medios rurales y un nuevo modelo urbano más verde e incluyente, que controle el uso expansivo del suelo. Además se debe generar confianza mediante prácticas sociales de gobernanza y transparencia, y reconstruir el tejido social haciendo de la identidad cultural y el desarrollo social y humano los pilares del desarrollo.


[1] Calentamiento global en Colombia http://www.bdigital.unal.edu.co/3673/

[2] Agua como bien público http://www.bdigital.unal.edu.co/57697/

Relacionados

334,335,336,181,182,337,338,339,340

A pesar de los compromisos del Estado para frenar la deforestación, el ruido de las motosierras no ha cesado en regiones como la Amazonia o la...

Además de los bajos precios, con los que no alcanzan a cubrir los costos de producción, los cerca de 34.000 caficultores caldenses se enfrentan a los...

El 85% de la energía del planeta deriva aún de combustibles fósiles, lo que impacta el calentamiento global. Por eso desde hoy gobernantes regionales...

El ministro de Ambiente –Ricardo Lozano– confirmó este martes que desde noviembre Colombia vivirá el fenómeno de El Niño. Esto traerá efectos para los...

Los inventarios son importantes porque ayudan a mantener los precios estables del grano, sin embargo, supone una gran disciplina por parte de los...

Consejo Editorial