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¿Por qué es pertinente estudiar el genocidio?

Aunque las expresiones de violencia masiva y aniquilamiento en la Europa de la Primera Guerra Mundial –como fue el genocidio armenio– ejercieron una gran influencia en Lemkin, fueron las prácticas del nazismo las que lo motivaron a emprender su más notable trabajo académico en torno a este concepto.
 

En 1948, con la aprobación de la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio por parte de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el término adquirió un carácter jurídico que entró a formar parte del Derecho Internacional. El concepto planteado por Lemkin (2008) define el genocidio como un “plan coordinado que apunta a la destrucción de la identidad nacional”. En su clásica definición, el genocidio
 

debiera más bien comprenderse como un plan coordinado de diferentes acciones cuyo objetivo es la destrucción de las bases esenciales de la vida de grupos de ciudadanos, con el propósito de aniquilar a los grupos mismos. (p.153)


Dentro de esta definición, la descomposición de las instituciones políticas y sociales tiene un rol fundamental en el plan genocida. La Convención de la ONU definió el genocidio como “los actos perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso”.
 

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A diferencia de los asesinatos masivos acaecidos en la Antigüedad y la Edad Media para tener control sobre el territorio, el propósito del genocidio es el de transformar la identidad nacional, que implica a su vez transformar las relaciones sociales de los miembros de la sociedad que perduran luego de la práctica genocida; el genocidio se encuentra intrínsecamente ligado al colonialismo y a las formas de constitución del Estado nación.
 

El genocidio es un proceso al que, además del aniquilamiento físico, le corresponden unas etapas que tienen que ver con la utilización del lenguaje para determinar quiénes son considerados como la otredad, para deshumanizarla, criminalizarla, despolitizarla y negar las prácticas genocidas que determinan y concretan la muerte directa o la muerte política de quienes son considerados como los otros, los extraños o los enemigos.
 

La misma Convención, imbuida por los intereses políticos de los Estados pactantes, ofrece un concepto que no abarca todo el fenómeno del genocidio. Dicha particularidad, que implica por ejemplo la exclusión de los grupos políticos, impulsó de alguna forma el despliegue de los Estudios sobre genocidio como campo que –desde la diversidad de las ciencias sociales y las humanidades– se propone aprehender la complejidad de ese fenómeno propio de la Modernidad.

En ese orden de ideas, a partir de una perspectiva crítica, algunas de las definiciones planteadas en los estudios aluden a la naturaleza política del genocidio y al Estado moderno como el dinamizador por antonomasia de las prácticas genocidas.
 

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La expansión de los Estudios sobre genocidio se dio especialmente en el mundo anglosajón y en Israel con los trabajos de autores como los canadienses Frank Chalk y Kurt Jonassohn, la estadounidense Helen Fein, el armenio-americano Vahakn Dadrian, el sudafricano Leo Kuper y el israelí Israel Charny, entre otros. Su desarrollo en Colombia se encuentra en una fase primaria, hasta ahora las investigaciones en torno a eventos de violencia masiva a partir de ese enfoque no han sido numerosos. Además, no se cuenta con un acervo de actividades académicas que den cuenta de una expansión sistemática de la disciplina, como por ejemplo la existencia de revistas especializadas, institutos de investigación, cátedras o foros, como sí ocurre en Estados Unidos, Canadá y Argentina en lo que concierne a este hemisferio.
 

Con respecto a los adelantos en Latinoamerica, es importante mencionar los trabajos del sociólogo Daniel Feierstein en cuanto al desarrollo de las prácticas sociales genocidas en Argentina y su labor académica en cátedras especializadas sobre genocidio en la Facultad de Sociología de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en el Centro de Estudios sobre Genocidio de la Universidad Nacional de Tres de Febrero –Argentina– que también cuenta con una revista especializada.
 

En el ámbito académico el concepto de genocidio se introdujo por primera vez en el clásico texto La Violencia en Colombia: Estudio de un proceso social (Umaña, Guzmán y Fals Borda, 1962), en la que el genocidio se entiende como una práctica unida al fenómeno de la tanatomanía característica de la Violencia, entendida esa tanatomanía como los rituales y las formas específicas de dar muerte al enemigo y no como concepto que define todo ese periodo de la historia colombiana. Aunque el concepto se implementó no se desarrolló ampliamente, solo se hizo hasta la aparición de violencia masiva paralela al conflicto contemporáneo.
 

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Solo hasta entonces en el ámbito académico se utilizó un concepto avanzado de genocidio para clasificar y explicar especialmente el exterminio de los miembros y simpatizantes del movimiento político Unión Patriótica (UP). Los trabajos investigativos y las publicaciones del profesor Iván David Ortiz (2008) en la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) marcaron un hito en cuanto al inicio del campo de estudios en nuestro medio.


Se puede decir que en Colombia ha habido diferentes expresiones de genocidio. Es factible afirmar que, desde la conquista hasta la aparición de la guerra internacional contra el comunismo y la contrainsurgencia, las prácticas genocidas han sido un factor común entre los países latinoamericanos.
 

Para el caso colombiano, desde la época de la Violencia y pasando por el exterminio del movimiento político UP, es posible develar la existencia de discursos tendientes a la deshumanización, criminalización y proscripción como de formas de dar muerte marcadas por una gran carga simbólica en contra de comunidades campesinas, indígenas, políticas y otros grupos sociales considerados como no asimilables dentro del imaginario de nación predominante.
 

Dichas expresiones de violencia masiva que se han presentado de forma paralela al conflicto armado y a las dinámicas de la guerra, como lo son también los casos de ejecuciones expresiones de la guerra, las ejecuciones extrajudiciales, los asesinatos de líderes sociales y firmantes de acuerdos de paz presentados actualmente, conllevan a pensar en la vigencia y validez que para el medio colombiano tienen los Estudios sobre genocidio para la interpretación de manifestaciones semejantes, tanto en el pasado como en la historia más reciente.
 

Referencias:

Chalk, Frank y Jonnasohn, Kurt. (2010). Historia y sociología del genocidio. Buenos Aires: Prometeo-EDUNTREF,

Feierstein, Daniel. (2007). El genocidio como práctica social. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Feierstein, Daniel. (2016). Introducción a los Estudios sobre genocidio. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.

Lemkin, Raphael. (2008). El dominio del Eje en la Europa ocupada. Buenos Aires: Prometeo-EDUNTREF.

Ortiz, Iván David. (2008). Memoria narrada, narración de una historia: El genocidio político contra la Unión Patriótica. Bogotá: Universidad Nacional de Colombia.

Umaña Luna, Eduardo, Guzmán, Germán y Fals Borda, Orlando (1962). La Violencia en Colombia. Estudio de un proceso social. Bogotá: Ediciones Tercer Mundo.

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