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Movimientos sociales que han logrado transformar la realidad

¿Usted se imagina una universidad en la que los estudiantes aprenden muchas lenguas durante su formación y los profesores se ocupan no solo de la producción intelectual de nasas, guambianos, yanaconas, coconucos, ambalueños, emberas iapidara, polindaras e ingas sino también de mestizos y personas de otras etnias? ¿Una institución con un modelo de educación “pluriverso” que les permite a sus estudiantes (indígenas y mestizos) acceder al conocimiento y al diálogo de saberes para vivir en armonía con la Madre Tierra, la gestión agrícola y de la salud y los saberes ancestrales?

Con seguridad en esta universidad no se encuentran aulas tradicionales sino un campo abierto que se convierte en un espacio de aprendizaje. Así de sugestiva es la idea de un sistema educativo indígena propio, uno de los estudios de caso de la tesis doctoral de Andrés Felipe Mora –doctor en Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Colombia (UN)– sobre la incidencia y el potencial transformador de experiencias como la UAIIN y el movimiento estudiantil colombiano durante 1998 y 2014.

“Es diferente que te concedan un derecho desde el poder a que lo ganes por tus propias luchas”, enfatiza el investigador.

Transformar de manera profunda la “universidad” como institución heredada de la Colonia es la idea común de los pueblos indígenas del Cauca. Entendida como fundamento para consolidar su Sistema Educativo Indígena Propio, la UAIIN es innovadora y representa un espacio de emancipación que no solo resiste los procesos de exterminio y colonialidad reproducidos desde los tiempos de la conquista española, sino que se contrapone a los efectos provocados por el modelo económico imperante.

De forma paralela, en 2011 la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), como movimiento social, cuestionó la rigidez de la Ley 30 de 1992 (que organiza la educación superior) por la falta de correspondencia entre sus disposiciones sobre financiamiento, autonomía y bienestar y las nuevas realidades de la educación superior. Para ello elaboró un “programa mínimo del movimiento estudiantil” que contempla:

  • Financiación, democracia y autonomía.
  • Bienestar.
  • Calidad académica.
  • Libertades democráticas.
  • Fortalecimiento de la relación entre la universidad y la sociedad.

Interculturalidad

Durante el proceso de investigación de la tesis doctoral –“Política social y transformación social: justicia y movimientos sociales en el campo de la educación superior en Colombia 1998-2014”– se desarrollaron varias etapas: análisis documental, observación participante, entrevistas semiestructuradas y trabajo de campo, en el que investigador tuvo que viajar constantemente entre Europa y el departamento del Cauca. En las entrevistas apareció la noción de interculturalidad que hoy maneja el Consejo Regional Indígena del Cauca (CRIC). “Se trata de partir del conocimiento de lo propio para integrar otros conocimientos de afuera”. Esta es justamente la diferencia con la etnoeducación, que los indígenas perciben como “concedida desde el poder”. “Frente a diferencias con sus educadores, que eran blancos, los indígenas empiezan a generar su propio sistema educativo”, explica el doctor Mora.

“Es diferente que te concedan un derecho desde el poder a que lo ganes por tus propias luchas”, enfatiza el investigador. “Los indígenas empiezan a recuperar las lenguas propias y los saberes ancestrales tanto en medicina como en gestión económica y comunitaria. Gracias a esto, en 1995 nace la UAIIN, con la participación de nueve pueblos indígenas, cada uno con su lengua y sus tradiciones, con el fin de rescatar todos estos saberes, cuyo proceso requiere mucha investigación”.

Los pueblos indígenas del Cauca han creado al menos 12 programas de educación superior para ellos (incluida una maestría), han incorporado más de 1.400 estudiantes y han graduado cerca de 900.

Según el investigador, “los pueblos indígenas desean que cualquier persona mestiza –o de otras etnias– pueda entrar a esa universidad para que se dé una cotransformación de los que son diferentes”. Dicha cotransformación significa un cambio de toda la comunidad, de manera horizontal, y no la imposición de unos sobre otros. En América Latina existen universidades indígenas, por ejemplo en Bolivia y Perú, pero son privadas y de indígenas para indígenas; por lo tanto no es tan claro el asunto de la interculturalidad.

Uno de los grandes aportes de la investigación es visibilizar que los pueblos indígenas del Cauca han creado al menos 12 programas de educación superior para ellos (incluida una maestría), han incorporado más de 1.400 estudiantes y han graduado cerca de 900; 55 % de sus docentes son indígenas y 45 % mestizos con experiencia y formación en los procesos indígenas y en especialidades requeridas como lenguas, historia, antropología, pedagogía y cosmovisión.

El poder de los estudiantes

En Colombia los procesos de movilización estudiantil han logrado contener el abuso de poder que pretendía imponer una reforma universitaria en 2012, a partir del modelo chileno que ya estaba en crisis. Entre los logros de la MANE se destacan la capacidad para organizarse como interlocutor del Gobierno y expresar la necesidad de la población estudiantil de contrarrestar la exclusión y la desigualdad social.

La tesis estudia cómo el movimiento estudiantil colombiano y la UAIIN han intentado superar en el campo de la educación superior las situaciones de exclusión y desigualdad provocadas por las relaciones de clase social, pertenencia étnica, género, procedencia regional, dependencia internacional, discapacidad y epistemicidio, este último considerado como el exterminio de los saberes ancestrales.

“Lo que quise fue tratar de establecer cuándo la política social puede ser transformadora”, explica Mora Cortés. “Para ello en mi tesis se propone ver cómo la teoría permite comprender los procesos de exclusión y desigualdad. Se debe establecer una distinción entre cambio y transformación social. El cambio mejora la situación sin resolver las causas estructurales de la desigualdad mientras que la transformación plantea cómo superar las condiciones de desigualdad por las que unas personas están en desventaja frente a otras. La transformación pasa por lógicas de acción colectiva, en tanto que el cambio se atiene a méritos de las personas”.

Uno de los principios de la tesis es reconocer que “la sociedad es la que produce las desventajas, no el individuo como se nos ha hecho creer. La gran pregunta es: ¿qué hacer con las sociedades que producen personas pobres? Una respuesta posible nos recuerda que “el cambio de sí mismo coincide con el cambio de las condiciones”.

Según Leopoldo Múnera, profesor de la UN y director de la tesis junto con Matthieu de Nanteuil de la Universidad Católica de Lovaina, “la tesis doctoral de Andrés Felipe Mora contiene el estudio más sistemático y riguroso que se ha hecho sobre la política social en educación superior en Colombia durante los tres primeros lustros del siglo XXI. Además, desde un marco teórico e interpretativo sobre la relación entre la justicia y el cambio social, que es innovador dentro de las ciencias sociales y de una gran riqueza heurística, analiza el potencial transformador de movimientos sociales, como la MANE, o de sociedades en movimiento, como la representada por la Universidad Autónoma Indígena Intercultural del Cauca”.

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