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Los medios “a medias” en el cubrimiento del proceso de paz

Las noticias sobre el proceso de paz entre el Gobierno colombiano y las Farc no fueron destacadas como las más relevantes por los medios de comunicación de mayor influencia en el país, pese a que su éxito significaba –entre otras cosas– el fin de una de las guerrillas más antiguas del mundo.

En relación con la manera como jerarquizaron las noticias sobre los diálogos de La Habana (Cuba) entre 2012 y 2016, el desempeño de dichos medios fue calificado como “bajo”, es decir que las informaciones del proceso no ocuparon los titulares de los noticieros de radio y televisión o las primeras páginas de prensa, para facilitar su acceso a los ciudadanos.

A esta conclusión llegaron nueve investigadores del Observatorio de Medios de Comunicación (Obsemed)*, de la Universidad Nacional de Colombia (UN), después documentar y analizar el cubrimiento informativo del proceso de paz entre el 15 de febrero y el 15 de abril de 2016, cuando se publicaron 385 noticias sobre el tema.

El objetivo era evaluar el buen o mal desempeño de un grupo de medios de comunicación con alta influencia en la opinión pública como los noticieros de Caracol –radio y televisión–, RCN Televisión, y el diario El Tiempo, líderes de audiencia en el país.

Ivonne León, politóloga y codirectora de la investigación, señala que “existe una fe en los medios de comunicación que es bastante significativa, no solo en Colombia sino en Latinoamérica, porque son una fuente fundamental de información”. También menciona la importancia de analizar el tratamiento de la información que reciben los ciudadanos y que influye en las decisiones que toman.

Los resultados del Proyecto de Opinión Pública de América Latina (Lapop) indican que “el ciudadano promedio de América Latina y el Caribe expresa una confianza de 59 puntos en los medios de comunicación”, donde 0 es no confiar en absoluto, y 100 es confiar plenamente. Los colombianos expresan una mayor credibilidad con respecto a la región, con 62 puntos.

En su estudio, los investigadores de la UN concentraron sus observaciones en cinco aspectos de los diálogos debatidos en ese momento:

  • La refrendación de los acuerdos.
  • La responsabilidad penal y la participación política de los desmovilizados.
  • Las víctimas.
  • La desmovilización.
  • Los diálogos de paz con la guerrilla del ELN.

El politólogo Pablo Ignacio Reyes, codirector de la investigación, afirma que el periodo analizado marcó las tendencias que se reflejaron después en el plebiscito convocado por el Gobierno en octubre de 2016 para refrendar los acuerdos. Como se recuerda, se impuso el “No” (50,23 %) sobre el “Si” (49,77 %), con una estrecha diferencia de 53 mil votos, según la Registraduría Nacional.

A medida que se sistematizaban las noticias, el equipo de trabajo se reunía cada semana para analizar el avance del monitoreo, comentar los hallazgos y calificar las noticias entre 0 y 1, según su cumplimiento en estas variables:

  • Jerarquía: importancia y prelación dada a la noticia dentro del medio.
  • Extensión: el espacio (prensa) o tiempo al aire (radio y televisión) otorgado a una información sobre el proceso de paz.
  • Posición: ubicación asignada a la información (en televisión, las tres primeras noticias narradas; en prensa, las áreas de mayor impacto para los lectores).
  • Grado de la fuente: si los entrevistados eran los más apropiados o expertos para referirse a la noticia.
  • Orientación: si había un tratamiento neutral de la información o si se usaban adjetivos, gestos, imágenes y entrecomillados que marcaran una posición.
  • Relación encabezado-contenido: que el encabezado o el título brindaran información sobre el contenido de la noticia.

Después de calificar las noticias se promediaron los valores para presentar el Balance de Desempeño del medio según los siguientes rangos:

  • Bajo (0 a 0,25). Manejo de información sesgada, y desequilibrado.
  • Moderado bajo (0,26 a 0,5). Seguimiento de la noticia con juicios de valor (imágenes, adjetivos y opinión directa gestual).
  • Moderado alto (0,51 a 0,75). Manejo equilibrado de la información pero sesgado porque busca favorecer intereses políticos, económicos o sociales particulares.
  • Alto (0,76 a 1). Manejo equilibrado y neutral de la información con pluralidad de fuentes, donde no se influye en la opinión de la audiencia.

Aunque los medios analizados obtuvieron la calificación más baja en cuanto a la jerarquía de las noticias sobre los acuerdos de paz (0,4), salieron mejor librados en la variable que medía la relación encabezado-contenido de las noticias (0,8), lo cual muestra su destreza para estructurar las informaciones.

En general, el desempeño de los medios de comunicación se ubicó entre “moderado-alto” y “alto”. La televisión obtuvo la mayor valoración, con promedio de 0,8 (alto); seguida de la radio, con 0,67 (moderado-alto); y prensa, con 0,65 (moderado alto), resaltó el estudio.

Rutinas que sesgan la información

Aunque las cifras mostraban un buen desempeño de los medios de comunicación, para Hugo García Gómez –estudiante de Ciencias Políticas que participó en la investigación– el sesgo de las noticias no se detecta con las cifras sino en las actividades rutinarias de los periodistas: los invitados que entrevistaban para hablar de paz, el tiempo que les daban al aire o la ausencia de voces alternativas.

Por ejemplo, cuando se introdujo la expresión “castrochavismo” por los opositores a los acuerdos, la postura no era atribuible al presentador o a un medio determinado, sino “a un senador al que se invitaba y al que se le daban 20 minutos en radio, mientras que a un entrevistado de opinión contraria solo le permitían dos minutos para desvirtuar lo mismo”. Por eso, el medio quedaba exento de tener un manejo parcializado así sus decisiones orientaran la noticia.

El “castrochavismo” se propagó y, según Ivonne León, era utilizado por todos los sectores con sentidos diferentes “aunque sin mayor claridad sobre lo que significaba. Y todos lo veían como una amenaza, pero nadie cuestionaba el tema”.

El concepto de paz también cambió. Al principio hubo una posición aparentemente fuerte con ideas como “queremos este proceso”. Sin embargo el estudio detectó que poco a poco este se transformó en “sí queremos paz, pero no así”, “queremos paz pero esta paz no”, precisa León. Fueron mensajes que se expandieron gracias a su difusión en medios y que se empezaron escuchar en la opinión pública.

Otras prácticas también le restaban neutralidad a las noticias, como los gestos de los periodistas en televisión, en señal de sorpresa, mal humor o reprobación de una noticia. Otra –particularmente de radio– era utilizar adjetivos, limitar el tiempo a voces opuestas al interés del entrevistador o cerrar la información con su opinión o con aquella que le interesaba reforzar en su audiencia. “Ahí se pierde la neutralidad y esa es la información con la que se finalmente se quedan los oyentes”, enfatiza Reyes.

Aunque a veces en la prensa se nota cierta parcialidad en los títulos, para el investigador en este medio parece haber mayor neutralidad en la información.

El estudio ratificó una vez más que los medios no son neutrales sino que movilizan sus intereses a través de estas rutinas periodísticas, máxime en un país como Colombia, donde tres grupos empresariales concentran la propiedad del 57 % de los principales medios de comunicación del país, según lo estableció un estudio de Reporteros sin Fronteras y la Federación Colombiana de Periodistas (Fecolper):

  • La Organización Luis Carlos Sarmiento Angulo es propietaria de la Casa Editorial El Tiempo y de todos sus productos: El Tiempo prensa y televisión, City TV, revista Motor  y revista Hola, entre otros.
  • La Organización Carlos Ardila Lulle es propietaria de RCN radio y televisión y el periódico económico La República.
  • El Grupo Empresarial Santo Domingo es propietario de Caracol Televisión, el periódico El Espectador y Blu Radio.

Pero más allá de establecer el tipo de intereses económicos o políticos que se promovían en los medios de comunicación frente a los acuerdos de paz, Ivonne León resalta que la investigación les permitió ver “cómo se promueven esos intereses, cómo se crean los discursos y cómo se generan discursos dominantes que generalmente en nuestro país han estado orientados hacia la exclusión”.

La investigadora enfatiza que en el caso de la cobertura de los acuerdos entre el Gobierno y las Farc, “aunque no se cuestionaba la paz en sí misma, sí terminó habiendo una idea de paz un poco belicista y excluyente”.

 

*Las conclusiones completas de esta investigación –que incluyen otros análisis mediáticos como la Justicia Especial para la Paz (JEP) o el quehacer de las fuerzas armadas en el posconflicto– aparecen publicadas en el libro Medios de comunicación: elecciones regionales y proceso de paz, del Observatorio de Medios de Comunicación (Obsemed), publicado en 2016.

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