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Los indígenas misak y el derecho ancestral territorial a la memoria histórica

Esto quiere decir que el monumento a Belalcázar no volverá a este lugar, y que este se protegerá como espacio sagrado para esta comunidad. “Las autoridades locales querían persistir en mantener un símbolo colonial que habla de una postura racista y que legitima lo que pasó hace 500 años sobre el despojo indígena”, explicó la antropóloga Myriam Jimeno Santoyo, profesora emérita de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).


“La pirámide o morro, visible en el departamento, es un cementerio indígena, un sitio de rituales sagrados, y erigir sobre él la estatua de un conquistador como Belalcázar se puede tomar como una afrenta; es poner encima al vencedor sobre los vencidos”, destacó la profesora Jimeno.


Este primer acuerdo abre la puerta para establecer un diálogo entre el Gobierno y esta comunidad, que 500 años después invocó documentos de los archivos coloniales para demostrar quién era el español, señalado como un insulto para la memoria histórica de los misak.


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El derribamiento, el reclamo y su impacto


El 16 de septiembre de 2020, ante más de 4.000 representantes de diferentes etnias del departamento, miembros de la comunidad indígena misak del Cauca derribaron la estatua del conquistador Belalcázar ubicada en el Morro de Tulcán de Popayán, su capital.


Según comenta la profesora Jimeno, “días antes, dicha comunidad sacó un comunicado a nombre del movimiento Autoridades Indígenas del Suroccidente (Aiso), creado en 1975, en el cual reclamaban el cambio de ese símbolo que exalta a un conquistador que usó las armas sin ninguna piedad por su pueblo, y que consideran como un insulto para la memoria histórica”.


En su concepto, “honrar hoy a un conquistador que entró a sangre y fuego y que inició un despojo de tierras y un destrozo cultural, como lo que sabemos, es totalmente inapropiado”. Los indígenas que protestaban buscaban reivindicar la memoria de sus ancestros asesinados y esclavizados por las élites, y también por las amenazas que habían recibido antes.

Para la profesora Jimeno, “hay un primer impacto que parte de una acción de hecho, pues no se produjo durante un proceso judicial o una concertación, sino de un grupo de personas de los misak, con el aval del movimiento de autoridades indígenas y después de un enjuiciamiento; allí no dejaron duda de quién fue el conquistador y cuáles fueron sus acciones violentas contra los pueblos indígenas, entre ellos los misak”.
 

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Aunque en primera instancia el hecho generó el rechazo de autoridades locales y otras personas del mundo político, para la antropóloga Jimeno es importante entender los mensajes políticos que se despliegan de este acto, así:

  1. no es una acción impensada, sino que parte de una política cultural de autorreconocimiento indígena que lleva más de 40 años reclamando sus derechos a través de organizaciones que han obtenido logros importantes, como en 1991, cuando se reformó la Constitución Política de Colombia y el misak Lorenzo Muelas fue elegido como uno de los dos constituyentes indígenas;
  2. existe una simbología nacional y caucana que quieren cambiar, y
  3. quieren llamar la atención sobre los acuerdos que produjeron con el Gobierno en 2017, relacionados con la ampliación del territorio; el apoyo a la infraestructura educativa; la protección de la guardia y los líderes indígenas; y el apoyo a los sistemas de gobierno indígenas, quienes tienen un programa de fortalecimiento de la agricultura y las formas de vida económica, importantes para darle oportunidad a las generaciones jóvenes de indígenas.


Para la experta, “las autoridades se fijaron en que el derribamiento de la estatua fue una acción de hecho y querían tratarla de una manera punitiva o de castigo. Aunque fue una acción de hecho era una que podía llegar a un diálogo con ellos y a una reflexión sobre cuáles son los símbolos patrimoniales que queremos mantener. En el mundo entero hay una revisión de muchos símbolos que son de opresión y esclavistas”.


La historia de los misak y el acuerdo


Aunque misak es el nombre que ellos reclaman desde hace varios decenios, antes se conocían con el nombre de guambianos: “este es un ‘territorio colectivo’ cerca de Popayán, con título de reconocimiento como tal y un promedio de 23.000 habitantes, que tienen un movimiento de reafirmación cultural, de educación interétnica importante y que desde hace mucho tiempo constituyen un símbolo de la identidad cultural caucana que ya se ha integrado a la simbología de la identidad colombiana”, agrega la antropóloga Jimeno.


En el Cauca hay cerca de 300.000 indígenas, de los cuales 250.000 son Nasa (Paez). Aunque los Misak son minoría, tienen una organización consolidada que trabaja por una educación propia y un fortalecimiento de sus organizaciones de autoridades tradicionales.


A partir de este hecho, el camino señalaba que el Gobierno debía estar dispuesto a dialogar con esta comunidad, “considerando que son culturas que están en proceso de dignificación y fortalecimiento político y económico porque tienen organizaciones políticas que reflexionan, fortalecen su educación, sus lenguas y sus culturas. Es importante reconocer esa dinámica de dignificación y reconocimiento, sin considerar solo el punto de vista del conquistador”, explicó la profesora.
 

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Como parte del acuerdo político de autoridad a autoridad firmado entre el movimiento Aiso y el Gobierno nacional, se estableció que solo el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH)2 autorizará cualquier tipo de intervención en el Morro, y además que en las próximas reuniones se determinará “qué tipo de investigación se adelantará, los tiempos, procedimiento y ruta de trabajo”3. Los diálogos contarán con universidades garantes como la Nacional, la de Antioquia, la del Cauca, la Javeriana Sede Bogotá, la del Valle y la Libre de Cali.

 


1 Se trata de una propiedad originaria que antecede a la creación de los Estados, los cuales están en la obligación de reconocer, titular y demarcar tales territorios. http://onamiap.org/2019/10/el-derecho-al-territorio-integral-ancestral-indigena/#:~:text=Se%20trata%20de%20una%20propiedad,titular%20y%20demarcar%20tales%20territorios.

2 De acuerdo con lo establecido en la Ley 397 de 1997, modificada por el artículo 10 de la Ley 1185 de 2008 y sus decretos reglamentarios.

3 Acuerdo político firmado en el municipio de Piendamó (Cauca), el 25 de septiembre de 2020 entre el Gobierno nacional y la Aiso.

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