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López de Micay, el lugar más lluvioso del planeta

El municipio es uno de los 16 de la zona costera de la Región Pacífica colombiana, una de las regiones más lluviosas del planeta y en donde el único medio de transporte es la lancha. Mientras en Bogotá llueve en promedio 800 mm al año, en López de Micay caen unos 13.100 mm/año, el mayor promedio anual en el mundo.
 

Lugares como el corregimiento San Antonio de Yurumanguí (Buenaventura), con 27.000 mm para 2018, Tutunendo (Chocó), con 10.946 mm/año, y Junín (Nariño), con 9.106 mm/año, configuran a esta región como el lugar más lluvioso, y por ende donde más energía se libera por condensación.
 

Buena parte de los procesos físicos que ocurren en el universo se pueden explicar a partir de ondas, perturbaciones que viajan en el espacio y el tiempo buscando restaurar el equilibrio ante la aplicación de una fuerza o la liberación de energía.
 

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Así lo revela la investigación de Julián David Rojo Hernández, doctor en Ingeniería - Recursos Hídricos de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Medellín, quien pudo encontrar un sentido más físico y matemático a todas las observaciones que durante muchos años, desde la universidad y otras instancias, se han hecho sobre el clima del país.
 

Aunque varios científicos han referido que la Costa Pacífica colombiana es el lugar más lluvioso del mundo, la tesis doctoral del investigador Rojo reconoce específicamente al municipio de López de Micay como el más lluvioso de todo el planeta.
 

“Eso tiene un sentido físico más allá de la lluvia, pues cuando llueve, desde las nubes se libera mucha energía por condensación, y si tenemos el lugar más lluvioso del mundo aquí en el país, entonces es sin duda uno de los lugares donde más energía se libera en todo el planeta”, señala el doctor Rojo.

Durante mucho tiempo la climatología en Colombia se ha estudiado a partir del análisis de los datos, y a veces del uso de modelos complejos de circulación general de la atmósfera que permiten mirar qué pasa en el país, pero por su complejidad suele ser muy difícil de interpretar el significado profundo y real de cómo se comporta el clima en dicho territorio.
 

En este contexto, la investigación contempló la revisión de modelos que se aplicaron en Indonesia y en el Pacífico Occidental, y con base en la teoría clásica de la climatología tropical, los investigadores se dieron cuenta de la importancia que tiene el clima del país y de sus características para mover los vientos, la circulación y la humedad alrededor de todas las regiones tropicales del continente americano.
 

Uno de los hallazgos más importantes del doctor Rojo fue demostrar que esa liberación de energía se encarga de propagar otras ondas en todo el vecindario –desde el sur de México hasta el norte de Brasil, pasando por el océano Pacífico hasta el océano Atlántico–, y que dichas ondas le dan orden al viento para que se mueva y tome o no una dirección específica.

El poder de las ondas


Las ondas explican procesos como la evolución temporal de partículas subatómicas en la mecánica cuántica, el comportamiento de la luz y el electromagnetismo, los terremotos o los tsunamis; están en todas partes, y pareciera que la naturaleza se aprovecha de ellas para hacer lo que más le gusta: conservar la energía.
 


Un ejemplo que puede representarlo es cuando se arrojan piedras al agua y se ven las ondas viajar sobre su superficie como respuesta a la gran cantidad de energía liberada al modificar la posición de equilibrio del agua.
 

La circulación de aire genera ondas tropicales que tienen unas corrientes ascendentes sobre la costa colombiana y descienden en el Atlántico tropical, cerca de África, y regresan trayendo vientos.


“La atmósfera de la región tropical se puede ver como una gran piscina de aguas someras como una ciénaga, con mucho de ancho y de largo pero con poca profundidad. Si en la atmósfera se liberara una gran cantidad de energía, la respuesta inevitable serían ondas buscando restaurar el equilibrio”, explica el doctor Rojo.

Para cambiar de estado, el agua debe perder o ganar energía, y por tanto existe una equivalencia entre el vapor de agua y la energía que los científicos llaman “calor latente”. La energía que se gana en el proceso de evaporación se libera en el proceso inverso, la condensación, por lo cual físicamente en la atmósfera se libera energía cada vez que llueve.
 

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Esto quiere decir que la lluvia también produce los vientos como un tipo de retroalimentación, pues la lluvia produce vientos y viceversa. Esto da mayores elementos –con base en la física– para explicar mejor el clima del país y más adelante usar esa información en beneficio de la agricultura, la planificación, los recursos hidráulicos y la gestión del riesgo.
 

Para el doctor en Hidrología Óscar José Meza Sánchez, profesor titular del Departamento de Geociencias y Medio Ambiente de la Facultad de Minas de la UNAL, uno de los resultados más importantes para destacar del trabajo del doctor Rojo es la posibilidad de tener modelos de predicción a distintas escalas: una de ellas es sobre lo que ocurre en el Pacífico, y la otra es aterrizar esas escalas a Colombia, es decir hacer predicciones de las lluvias diarias. Esa misma metodología se puede usar para estudiar fenómenos de menor escala en el tiempo.
 

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Beneficios de las predicciones


A partir del trabajo del doctor Rojo, distintas industrias se pueden beneficiar en temas como el abastecimiento de agua y la agricultura, entre otros. Además sería provechoso para aquellas ciudades y poblaciones que no tienen la capacidad de almacenar agua, pues al tener una anticipación a través de las predicciones pueden tomar medidas no solo para su ahorro sino también para la optimización de dicho recurso.


En cuanto a la agricultura, y debido a que los cultivos son muy susceptibles a las sequías, su aplicación permitiría calificar mejor las siembras, mejorar el riego y planificar el almacenamiento de la cosecha en caso de que sea posible.


“Me parece importante que nosotros pasemos de ser simplemente usuarios de las predicciones que se hacen en todo el mundo, a aportar métodos desarrollados por nosotros mismos, y que de alguna manera son competitivos con lo que se han venido usando en el ámbito internacional”, destaca el profesor Mesa.


Según el doctor Rojo, el principal logro de esta nueva aproximación consiste en el uso de la física clásica y la aplicación de principios sencillos que ayudan a explicar procesos fundamentales; pese a las hipótesis asumidas y la simplicidad del sistema de ecuaciones empleado, los resultados de estos modelos otorgan una aproximación razonable del comportamiento de la atmósfera sobre Colombia.

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