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Llanos Orientales, la mina de oro que dejó de crecer

La misma continuó hasta 2015, cuando la falta de innovación tecnológica, transformación de productos e inversión para el desarrollo local generó un estancamiento que evita que el aporte de esta zona al producto interno bruto del país sea representativo.
 

Los Llanos están conformados por Arauca, Casanare, Meta y Vichada, departamentos considerados como una zona de expansión de la frontera oriental del territorio colombiano, cuyos límites fueron trazados siguiendo el recorrido de los principales ríos que la bañan. Por la explotación y el comercio de materias primas, asociadas con la ganadería, la agricultura y el petróleo –fundamentos de su poblamiento y economía–, desde la colonia los Llanos fueron vistos como un lugar de grandes riquezas, pero sus problemas estructurales de desarrollo contradicen los efectos de su crecimiento económico.
 

La conformación del capital y del Estado no se ancló hacia la creación de instituciones democráticas ni a la puesta en marcha de proyectos productivos que integran la región en una sola, como sí ocurrió con las zonas de frontera de Estados Unidos y Canadá, donde estos territorios protagonizan el manejo del aparato estatal y el mercado nacional.
 

Estas son algunas de las conclusiones de la investigación del economista Omar Rey Anacona, doctor en Historia de la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), quien hace una revisión detallada de cada uno de los principales sectores productivos de la región y sus impactos a lo largo del tiempo.
 

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“Lo fundamental fue insertar a los Llanos Orientales como parte importante de la historiografía nacional, escribir sobre una región de la cual otros historiadores han descrito a partir de temas de frontera, ganadero y agrícola. Lo que hago es llenar un vacío y atar cabos de cómo estas materias primas fueron fundamentales para las dinámicas de crecimiento fronterizo en Colombia, particularmente para la economía, la sociedad y la cultura de estos departamentos”, señala el doctor Rey.

Región en abandono


Según la investigación, pese a su riqueza natural, a la amplia oferta de tierra y a su condición de frontera, durante el siglo XIX los Llanos no despertaron el interés de los nuevos gobiernos republicanos. Esto los convirtió en “una región de nadie” en la que particulares en su condición de comerciantes, empresarios, delincuentes, presos políticos y colonos se apropiaron del territorio dominado históricamente por población indígena, para seguir el sueño de la búsqueda del oro de El Dorado, materializado en la explotación y el comercio de materias primas, pero igual a como lo hicieron los conquistadores: con métodos ilegales y violentos amparados por autoridades que administraban el aparato estatal desde Bogotá.


La ganadería decayó en el siglo XIX y se recuperó en las primeras dos décadas del siglo XX, gracias a particulares que, aprovechando la ausencia del Estado, se apropiaron de extensos territorios para poner en práctica una explotación extensiva, sin valor agregado y sin vínculos con la industria y que dirigió todo su mercado a Bogotá sin generar inversiones importantes en materia de formación bruta de capital en la región.
 

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Aunque esta actividad se extendió por toda la zona llevándola a ser la tercera región más importante en inventario bovino, no generó una estructura de ingresos formal ni avanzó en materia de industrialización ni en diversidad. La práctica del sacrificio de hembras y terneros sobre la cual se soporta su eficiencia terminó siendo una desventaja frente a otros productores que han tenido como socio al Estado y que son las principales potencias ganaderas del mundo como Australia, Argentina, Estados Unidos y Uruguay.

Agricultura sin innovación tecnológica


En el siglo XIX este sector se instauró en los Llanos gracias a la colonización y a la ganadería, y en la primera mitad del XX se mantuvo con estructuras y métodos tradicionales sin conexión a tecnologías ni innovaciones, pues se realizaba a través de un proceso de erradicación de bosque y quema. Pasó de ser tradicional a comercial pero no tuvo un rápido vínculo con la industria, por lo que la nueva modalidad de agroindustria exige inversiones que solo la pueden hacer los grandes capitales asociados hoy con el cultivo de arroz, palma, caucho, soya y maderas.

Además, problemas en la democratización de la tierra jugaron en contra de los pequeños productores que nunca encontraron apoyo del Estado, cuya principal intervención se dio mediante la modalidad de colonización dirigida en algunas zonas de los Llanos, que hoy son el foco de los conflictos, la violencia y el despojo de la propiedad rural en zonas como el Sarare y Arauquita, en Arauca; el piedemonte y las sabanas del norte de Casanare (Hato Corozal, Paz de Ariporo y Trinidad); el norte del Meta (Cabuyaro, Puerto López y Puerto Gaitán); la zona del río Meta (La Primavera y Santa Rosalía) y Cumaribo, en Vichada.
 

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Por otro lado, la explotación de petróleo –que llevó a que los Llanos se convirtieran en la despensa del crudo en el país– se realizó sin ningún enlace con los dos sectores tradicionales y fue entregada durante casi todo el siglo XX a multinacionales que no vincularon mano de obra nativa ni realizaron inversiones que impactaran el desarrollo de los municipios donde se ubicó; cuando finalmente Ecopetrol asumió el control de la producción, su vínculo con intendencias, comisarías, departamentos y municipios fue nulo.

Un vacío en la historia


Una de las mayores preocupaciones que salieron a relucir en la investigación del doctor Rey es la falta de registro y seguridad para la información historiográfica de la región de los Llanos. Según el investigador, ni en la Academia de Historia de Arauca ni en la de Casanare o del Meta hay registros de la elaboración de una historia económica de los Llanos Orientales como región homogénea, aunque sí existen estudios y escritos relacionados con algunos aspectos de la historia de los Llanos o de alguno de sus departamentos.


Pese a que en las bibliotecas de la UNAL Sede Bogotá, de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) en Tunja y de la Universidad de los Llanos en Villavicencio reposan tesis y trabajos sobre aspectos específicos de Arauca, Casanare, Meta y Vichada, no se tiene noticias de un trabajo sobre historia económica de los Llanos Orientales que llame la atención sobre los procesos de producción, consumo y distribución o sobre la formación económica de los Llanos ni que aborden la explotación y el comercio de las materias primas que son el fundamento del crecimiento y el desarrollo de la región.

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