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Las extensiones de la “baya de oro”

Los beneficios del uso de los hongos con micorrizas en la uchuva(Physalis peruviana) son evidentes para la nutrición de la planta, la economía del agricultor y el deleite del consumidor, que disfrutará de un fruto más grande, vistoso y de mejor sabor.

Según la doctora en biotecnología María Margarita Ramírez Gómez, coordinadora de una investigación que busca, entre otras cosas, mejorar la productividad del cultivo de la “baya de oro”, “las micorrizas arbusculares se pueden comparar con las extensiones de cabello que usan algunas mujeres. En este caso, las extensiones son para las raíces de la planta, que logra nutrirse mejor”.

En condiciones climáticas normales, y aún más con el cambio climático, los suelos se secan o se inundan a merced de las condiciones atmosféricas y las plantas no alcanzan a tomar los nutrientes necesarios del suelo. Teniendo en cuenta esta situación, la doctora Ramírez, egresada de la Universidad Nacional de Colombia (UN) e investigadora de Agrosavia, está estudiando los beneficios de las micorrizas arbusculares (simbiosis entre el hongo y las raíces de las plantas), específicamente para el beneficio del cultivo de uchuva.

Según datos de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex), Colombia exporta entre 5.000 y 6.000 toneladas de uchuva al año a Europa y los Estados Unidos. Esta es una cifra significativa si tenemos en cuenta que la Asociación Hortofrutícola de Colombia (Asohofrucol) ha reportado un rendimiento promedio en 2017 de 11,51 toneladas por hectárea, en el renglón de los cítricos. La uchuva crece entre los 1.500 y los 3.000 msnm, en departamentos como Cundinamarca, Boyacá, Cauca y Nariño.

Desde la siembra en el campo hasta la primera cosecha transcurren en promedio 90 días, según la altitud. Cuanto más alta sea la zona de cultivo, más tiempo se tardará la cosecha. La investigación de la doctora Ramírez, dirigida por la profesora Alía Rodríguez Villate, del Departamento de Biología y docente del Instituto de Biotecnología de la Universidad Nacional de Colombia (IBUN), es fundamental para mejorar la nutrición de “baya de oro”.

Micorrizas también contribuyen a conservar el medioambiente

La investigación se ha realizado en cultivos desde 1.900 metros hasta 2.700 en Cundinamarca y Boyacá, en municipios como Granada, Silvania, Arcabuco, Mosquera, Zipacón y Albán. Este hongo identificado, que se adapta a diversas condiciones ambientales, representa un gran potencial para las familias que se dedican al cultivo de la uchuva, ya que se puede emplear en diversos lugares.

Según la investigadora Ramírez, de la oficina de Agrosavia en Tibaitatá, “en Agrosavia (antes Corpoica) hemos venido trabajando hace cerca de 20 años, en la asociación simbiótica de hongos formadores de micorrizas arbusculares (HFMA) con diversos tipos de especies vegetales.

La novedad de esta investigación es que hemos logrado que este tipo de hongos interactúe en una simbiosis (relación estrecha entre organismos de diferentes especies) que permita sustituir del 30 al 50 % de los fertilizantes de síntesis química que se emplean en los cultivos de uchuva. Esto beneficia al agricultor porque reduce los costos de producción. El empleo de las micorrizas arbóreas supone cultivos más comprometidos con el cuidado del medioambiente, pues los fertilizantes químicos de síntesis son poco eficientes, vale decir que cuando se emplean hay una parte que las plantas no absorben y que, por tanto, contamina las aguas y los suelos”.

Además explica que “las micorrizas son la asociación simbiótica entre los hongos y la raíz. Solo son visibles al microscopio. Estas intercambian nutrientes con las plantas en una estructura especializada denominada arbúsculo, en la corteza de la raíz. Las raíces de las uchuvas no alcanzan a tomar todos los nutrientes del suelo, entonces con el uso de estos hongos ellas pueden desarrollar las micorrizas, que son extensiones de la raíz que permiten ampliar el alcance de las raíces en el suelo”.

La planta le da carbohidratos al hongo para que pueda crecer, multiplicarse y producir esporas, y el hongo transporta nutrientes desde el suelo para alimentar la planta. El hongo con sus hifas (unos filamentos muy delgados) puede entrar a lugares donde la raíz de la planta no alcanza y tomar agua y nutrientes. “Estos hongos no fijan, no solubilizan, sino que transportan; son una especie de autopistas subterráneas de transporte de nutrientes y agua” aclara la doctora Ramírez.

Muestras de suelo recolectados en diferentes periodos

Esta investigación tuvo como propósito evaluar la diversidad de los HFMA y su relación con el establecimiento de la simbiosis en plantas de Physalis peruviana en una zona de producción de los Andes colombianos.

La metodología utilizada consistió en recoger 13 muestras compuestas de suelo de plantaciones de uchuva durante las temporadas seca (0-20 mm mes-1) y lluviosa (150-330 mm mes-1), en un transecto (técnica de observación y registro de datos) en los Andes, entre 1.500 y 3.000 metros.

“Se realizaron análisis físicos y químicos del suelo, con el fin de establecer la relación entre las características edáficas y la diversidad de las comunidades de HFMA”. Se analizó la abundancia de esporas y especies e índices de diversidad, cuyos resultados mostraron la presencia de 46 especies en época seca y 31 especies en época de lluvias, situación que refleja la gran diversidad de HFMA en los Andes tropicales, en temporada de lluvias y en época seca.

Junto con E. Sieverding (Alemania) y Fritz Oehl (Agroscope-Suiza), dos de los mejores taxónomos del mundo, y con el apoyo de Ian Sanders (Universidad de Lausana, Suiza), se clasificaron los hongos formadores de micorrizas analizando las esporas. A través de la UN y de un proyecto U. Nacional-Corpoica (ahora Agrosavia) financiado por Colciencias, fue posible hacer las pasantías con ellos, por medio de los contactos que tiene el programa con otros investigadores del mundo. Los resultados observados en colonización de raíces permiten sugerir el carácter múltiple de asociación simbiótica, en diferentes momentos y lugares, con la presencia simultánea de tres y hasta siete especies, colonizando las raíces durante un periodo de siete meses.

La investigación permitió comprobar la hipótesis inicialmente planteada: “las condiciones edáficas, es decir relativas al suelo, que modulan la composición y abundancia de comunidades de HFMA” mejoran la productividad de los cultivos. Además se pudo verificar la capacidad de asociación de Physalis peruviana con especies de HFMA y líneas de Rhizophagus irregularis y determinar la compatibilidad funcional de la uchuva con especies de Glomus y Racocetra.

Nuestro territorio es biodiverso, y aún nos falta por descubrir la riqueza microscópica del suelo. El trópico es tan diverso que podemos generar una biomasa tan grande como la del Amazonas. La investigación en ciencia y tecnología facilitará identificar cuáles son los hongos que pueden reciclar los nutrientes del suelo.

 

Consulte la tesis completa aquí:
http://bdigital.unal.edu.co/40192/1/41706338.2014.pdf

 

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