Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Las exenciones tributarias y la corrupción

El Puente de las Cadenas de Budapest (Hungría) es una obra de ingeniería y arquitectura de la que sus habitantes se sienten muy orgullosos. El motivo tiene que ver con varias razones que vale la pena registrar con detalle.

En primer lugar, el Puente logró comunicar a dos ciudades que antes estaban separadas: Buda y Pest. En verano y otoño el río Danubio se podía cruzar con un transbordador o mediante un puente flotante de barcazas; en invierno, cuando el río se congela, podía ser cruzado en carros tirados por caballos, y cuando terminaba el invierno, el deshielo hacíaque el cruce fuera muy peligroso.

Según el relato popular, el conde Esteban Széchenyi recibió la noticia de que su padre había muerto en Viena (Austria), pero no pudo asistir a su entierro porque era imposible cruzar el río; entonces juró que haría todo lo posible por construir un puente sólido que comunicara de manera permanente a Buda con Pest.

Durante una visita a Inglaterra, el conde quedó impresionado por el puente colgante Marlow, sobre el río Támesis. Esta era la segunda plataforma de este tipo construida por el ingeniero civil William Tierney Clark, a quien Széchenyi buscó para que diseñara el que sería el primer puente colgante del continente europeo. Aunque el nombre oficial del puente que une a Buda con Pest es Puente Széchenyi, todo el mundo lo asocia con las cadenas de su estructura colgante.

Para muchos esta estructura es trivial porque quizá hayan conocido puentes colgantes más sofisticados. Sin embargo, visto en perspectiva, el Puente de las Cadenas es digno de todos los elogios pues consolidó la posibilidad de comunicar centros urbanos mediante puentes de gran escala, lo cual ha sido decisivo en términos de progreso económico y cultural.

Sus ornamentos son dignos de encomio y una de las características a resaltar desde el punto de vista político –y que lo convierten en una obra singular– es que Széchenyi logró que por primera vez en la historia de Hungría la nobleza no quedara exenta del pago de los impuestos con los que se financiaría la construcción de este gran puente.

La lección es clara. La idea de que “todos ponen” es el requisito esencial de los grandes avances económicos y culturales de una sociedad. Sin una infraestructura política adecuada, sin instituciones que canalicen los esfuerzos de todos hacia propósitos comunes, las sociedades quedarían abocadas a que solo brillen los chispazos y destellos de logros individuales. Tal parece que así nos sucede a los colombianos con el reconocimiento a Gabriel García Márquez como premio Nobel de Literatura, otorgado en 1982 por la Academia Sueca.

La lección es clara. La idea de que “todos ponen” es el requisito esencial de los grandes avances económicos y culturales de una sociedad

Alguien puede replicar que el Empire State Building (Nueva York) fue el resultado de una iniciativa eminentemente privada. Siempre hay excepciones y ese gran edificio es una de ellas. La regla general, sin embargo, es que las grandes obras requieren de un esfuerzo colectivo, coordinado por autoridades políticas y financiado públicamente, como la Torre Eiffel (París-Francia), la Torre CN (Toronto-Canadá), la Torre 101 (Taipei-China) o el Eurotúnel, que atraviesa el Canal de la Mancha para unir a Francia con el Reino Unido.

Por las exenciones tributarias de las que gozan las grandes empresas de Colombia, en el país jamás se podrá construir nada a gran escala. Esto aplica a las grandes obras monumentales que le podrían dar un poco de orgullo a una nación acomplejada ante lo extranjero. Fundamentalmente aplica a lo que en verdad haría grande a este país: darle a cada uno de los miembros de esta comunidad política oportunidades reales para desarrollar su potencial humano y ofrecerles los medios para que puedan acumular ese potencial en grandes realizaciones colectivas.

Las exenciones tributarias que benefician a las grandes empresas se deberían ver como lo que realmente son: evasión fiscal a gran escala. Una cosa es lo que dice el papel acerca de la tasa nominal de impuestos que tienen que pagar, y otra cosa es la tasa efectiva que esas empresas realmente pagan.

En su libro Un país trabajando para los bancos (2015), el profesor Jairo Villabona, de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UN), mostró que entidades financieras como Bancolombia, Banco de Bogotá, BBVA y Banco Popular sistemáticamente pagan por impuestos una suma muy por debajo de la tasa nominal que fija la ley.

Después, con el profesor Carlos José Quimbay, del Departamento de Física, Villabona amplió el espectro del análisis y ambos autores mostraron que el problema es endémico, siendo los sectores minero y financiero los que más evaden el pago de impuestos. Sus hallazgos fueron plasmados en el artículo “Tasas efectivas del impuesto de renta para sectores de la economía colombiana entre el 2000 y el 2015”, publicado en 2017 en la revista Innovar.

La evasión que practican las grandes empresas es “legal”. Alguien puede cuestionar esta afirmación con el argumento de que si las exenciones que benefician a las empresas son legales, por definición, esas empresas no estarían evadiendo impuestos. Por tanto, lo que se estaría haciendo es incurrir en un juego de palabras con la expresión “deshonesto” para imputarle a empresas honestas actos corruptos.

Sin embargo este es el argumento: a espaldas del país, en un proceso legislativo opaco, por debajo de cuerda, sin mayor claridad por parte de la opinión pública, el Gobierno, el Congreso y las grandes empresas se han puesto de acuerdo para que estas se beneficien con excesivas exenciones tributarias. Ese acuerdo debe ser considerado como una auténtica conspiración para defraudar a las mayorías en Colombia.

El efecto de ese fraude está a la vista:

  • La desfinanciación de la educación en todos sus niveles.
  • La venta de activos de la nación, como Isagén, para financiar grandes obras de infraestructura.
  • La ausencia de inversiones en el bienestar de la población, como hospitales y centros de salud públicos, entre otros.

Si el ciudadano de a pie entendiera cómo las grandes empresas dejan de pagar impuestos, pondría el grito en el cielo y las juzgaría como más corruptas que todos los Ñoños y Musas que los medios de comunicación han escogido como chivos expiatorios.

Relacionados

490,913,147,38,916

Creer que la corrupción política se debe a un ejercicio de “malas conductas” es renunciar a la posibilidad de profundizar en la compleja dimensión de...

Los desafíos que representa la actual emigración venezolana en los países andinos y latinoamericanos pueden enfrentarse mejor analizando fenómenos...

¿Qué significan las cifras de producción de cocaína que han encendido las alarmas sobre la situación del narcotráfico en Colombia? ¿Cómo interpretar...

Las reformas propuestas por el Gobierno Nacional y la Procuraduría General de la Nación podrían ayudar a combatir la corrupción. No obstante, es...

Tras analizar el adn mitocondrial de 46 restos óseos precolombinos en Boyacá, investigadores de la UNal encontraron que uno de ellos, proveniente del...

Consejo Editorial