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La identidad sanandresana hecha novela

Las islas colombianas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina son territorios de ultramar cuya producción literaria, aunque es limitada, es significativa. Algunos de sus autores son:

  • Lenito Doblado Robinson y Jimmy Gordon “Bull”, en cuentos.
  • María Matilde Rodríguez Jaime y Juan Ramírez Dawkins, en poesía.
  • Lola Pomare Myles, en autobiografía
  • Hazel Marie Robinson, en novela.

De la anterior lista la escritora Robinson ha sido la más prolífica y tal vez la que más se ha dado a conocer. Es autora de tres novelas: No Give Up, Maan! (2002), Sail Ahoy!!! ¡Vela a la vista! (2004) y El príncipe de St. Katherine (2009), publicadas por la Universidad Nacional de Colombia (UN) Sede Caribe como una apuesta por difundir la cultura de San Andrés.

Los textos son una radiografía histórica de la Isla, en la que se esboza su conformación política y social a la sombra de diferentes imperios y gobernantes, pero son especialmente una ventana a la manera como se gestó la identidad cultural de los isleños por los hechos históricos que se vivieron en su territorio.

Las novelas de Robinson son una narración directa y simple, tienen un lenguaje claro y preciso, sin recursos retóricos excesivos y sin ningún tipo de usos estilísticos rebuscados. Cada una sucede en una época distinta a la actual, con personajes nacidos y criados en las islas, la mayoría de origen extranjero.

En ellas prevalece el tema histórico y es finamente hilado con relatos ficticios que hacen de la lectura de sus novelas una experiencia muy amena y, por qué no, pedagógica.

La historia se cierra cuando llega el final de la esclavitud, los protagonistas se casan y el imperio español hace presencia con tres nuevos funcionarios del Reino de Nueva Granada.

La escritora lleva al lector de la mano por un archipiélago nuevo, uno muy isleño, muy de sus habitantes, porque solo ellos, y nadie más en Colombia sabe en realidad qué es ser descendiente de angloparlantes en un país hispano. Al retratar la cultura social, religiosa, lingüística y culinaria de las islas, de la obra de Robinson se desprende la contribución a las letras y la cultura colombianas, lo cual le otorga a la literatura de San Andrés un espacio en la escritura continental.

En las novelas de la isleña Robinson se avizora una identidad sanandresana producto de muchas nacionalidades que han contribuido a darle forma a lo que ellos son hoy. Definitivamente la primigenia es la africana aunque estas raíces no son las únicas que distinguen a los pobladores de esta región, porque es precisamente por su riqueza cultural, lingüística y racial que ellos se ubican en una categoría especial en el mapa etnográfico colombiano.

Los habitantes del Archipiélago son una amalgama de todas las culturas que una vez poblaron las islas, y en las narraciones de Robinson se puede ver cómo se llegó al sanandresano actual. Vale la pena entonces ver cómo específicamente esta autora delinea en sus historias algunas de las características que distinguen a los isleños de los demás colombianos.

Entre la novela histórica y la identidad sanandresana

En No Give Up, Maan! Robinson narra la historia de amor entre George, un mulato de 30 años que habla inglés y creole (el lenguaje que los esclavos crearon, producto de sus propias lenguas y el inglés), criado por el reverendo estadounidense del pueblo, y Elizabeth Mayson, una joven inglesa, única sobreviviente de un naufragio en cercanías a las islas. Los dos entablan una relación que en un principio es mal vista por los colonos anglosajones y los esclavos.

La historia se cierra cuando llega el final de la esclavitud, los protagonistas se casan y el imperio español hace presencia con tres nuevos funcionarios del Reino de Nueva Granada.

La segunda novela, Sail Ahoy!!!, que sucede a principios del siglo xx, revela una identidad social isleña más establecida. Aunque el Gobierno colombiano ha hecho mínima presencia, la bandera tricolor aún ondea en el edificio municipal. Esta es la historia entre la monja María José y el marinero Henley. Cada uno representa un colombiano distinto, ella del continente y él un isleño de ascendencia irlandesa, dos grupos étnicos diferentes aunque de un mismo país.

El príncipe de St. Katherine es sobre la partera miss Mary y su relación laboral (que también es un amor platónico mutuo) con el médico alemán de la isla, el doctor Timgen. En esta se demuestra que los puritanos y esclavos son personajes a la sombra de la historia olvidada del Archipiélago, son la espina dorsal de una sociedad descendiente de varias culturas y que con el tiempo han ido forjando una propia.

En esta narración es donde mejor se trata el tema de la identidad desde diferentes perspectivas, la más interesante de ellas es la religión, en el caso del Archipiélago la iglesia bautista, la cual dejaron los colonos de habla inglesa, pero una vez llegaron los españoles, y después el Gobierno colombiano, la presencia del Estado se hacía principalmente con instituciones como la eclesiástica.

La obra de Robinson ayuda a establecer cómo es que desde mediados del siglo XX en San Andrés, en un intento por conservar, rescatar y promover sus valores ancestrales.

La religión marca la identidad individual y colectiva de la Isla. Aunque es cierto que desde un principio la “colombianización” de San Andrés se trató de hacer en todos los aspectos, hasta hoy en día las creencias religiosas siguen siendo un punto disonante entre los sanandresanos y los continentales que viven allí. De esta manera se puede ver que para la mayoría de los isleños la religión es la bautista, mientras la católica es la que practican los “continentales” y unos pocos nativos.

La obra de Robinson ayuda a establecer cómo es que desde mediados del siglo XX en San Andrés, en un intento por conservar, rescatar y promover sus valores ancestrales, se adopta el término de “Raizal” para diferenciarse de los afrodescendientes y reconocerse como nativos de un lugar único en todos los aspectos. De esta manera han sobrevivido a los cambios sociales, económicos y culturales de las islas.

En la actualidad, los sanandresanos luchan por mantener una cultura lo más intacta posible, por hablar el creole, por practicar su religión, escuchar, bailar y crear su música, por su autenticidad como isleños. Los sanandresanos son híbridos de varias nacionalidades que poblaron las islas en distintos momentos, y como tales, estas historias que Robinson ha recreado en sus novelas ayudan a comprender mejor quiénes son estos isleños colombianos que tienen su propia lengua con apellidos en inglés.

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