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La crisis social y la reactivación económica en Colombia

Este revés redujo sustancialmente el PIB por habitante, al punto que según el Banco Mundial en 2020 este cayó en un -4,4 % en el mundo, con caídas muy superiores a de la Gran Depresión (1929), por ejemplo, y que superan claramente las registradas en la pasada crisis financiera, a finales de la primera década del presente siglo (2008), o durante la crisis de la deuda en América Latina y el Caribe a mediados de 1980.
 

En 2021 las diferentes economías del mundo se han venido recuperando, aunque con diferencias entre grupos de países. Es posible constatar que el nivel de recuperación está asociado tanto con el apoyo gubernamental brindado durante la crisis pandémica como con el avance del proceso vacunación[1].
 

La elevada desigualdad de ingresos laborales


En Colombia el crecimiento económico del primer y segundo trimestres de 2021 fue de 1,1 y 17,6 % respectivamente, para un crecimiento semestral de 8,8 %, mientras que en el tercer trimestre el crecimiento fue 13,2 % –inferior en una cuarta parte respecto del observado en el segundo trimestre–, para un crecimiento interanual del 10,3 %. No obstante, con respecto al PIB del tercer trimestre de 2019 el crecimiento alcanza apenas un 2,1 %, al punto de que el PIB por habitante en el tercer trimestre de 2021 aún es inferior en un 0,62 % al correspondiente de 2019.
 

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Lo anterior con el agravante de que se mantienen los elevados niveles de desigualdad –que resultaron agudizados con la pandemia–, como en el caso del ingreso laboral, por ejemplo, como una consecuencia del modo de desarrollo caracterizado por una muy alta informalidad, salarios e ingresos precarios para la mayoría de la población ocupada, entre otros.

Actualmente el 50 % de los ocupados con menores ingresos (10.846.100 personas) reciben el 16 % del ingreso laboral total en el país, mientras que el 1 % con los ingresos laborales más altos (217.849 personas) concentra el 12 %.

Altas tasas de desempleo abierto y de inactividad


La reactivación económica de 2021 no se ve reflejada en la evolución de la tasa de desempleo, la cual se ubicaba en el 14,4 % en septiembre de 2021. De 1.998.000 empleos perdidos en septiembre de 2020 respecto al mismo mes de 2019, en septiembre de 2021 se recuperaron cerca de 1.497.000, teniendo todavía cerca de 500.000 nuevos desempleados respecto a los que se tenían en septiembre de 2019, pero con el agravante adicional de que el número de inactivos ha aumentado en 1.041.000 personas entre septiembre de 2019 y septiembre de 2021.
 

Así, en este estos dos años de referencia se ha agudizado la precariedad de ingresos de más de un 1.500.000 personas –y sus respectivos hogares– que han sufrido el desempleo abierto o que han caído en inactividad económica sin que hayan podido recuperar ingresos laborales, mujeres en una alta proporción debido a las mayores exigencias sufridas para el ejercicio de oficios del hogar y de labores de cuidado en medio de la pandemia.
 

Restringida composición sectorial del crecimiento

No sobra destacar que las actividades manufactureras y agropecuarias no se encuentran incluidas entre las de mayor crecimiento en los tres primeros trimestres de 2021, lo que resulta por demás diciente del modo del proceso de reactivación económica hasta ahora observado en el país.
 

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Entre las características destacadas de algunos de estos sectores dinamizadores, como por ejemplo los de servicios de comida, reparación de vehículos, otras actividades de servicios y actividades de comercio al por menor, se encuentran el alto grado de informalidad, así como la modalidad de contratación. Un factor dinamizador de dichas actividades ha sido el aumento de la demanda de los hogares que se había restringido con la irrupción de la pandemia en 2020 y el confinamiento.
 

Ahora bien, otros de los sectores como el de refinación de petróleo y combustibles se caracterizan porque su crecimiento responde, en particular en el corto plazo, a aumentos en los precios en el mercado internacional sin que ello implique un importante efecto directo sobre el aumento del número de empleados directos –aparte de que se distinguen por ser altamente intensivos en capital–.
 

De ahí que no era de prever, al menos en principio, que este tipo de crecimiento sectorial redujera en el corto plazo la elevada precariedad laboral de los ocupados, como se muestra adelante, ni que se disminuyera con mayor rapidez la tasas de desempleo e inactividad laboral, como se ilustró previamente.
 

Además, ha de resaltarse que ambas fuentes de crecimiento observadas en los tres primeros trimestres de 2021: aumento de la demanda de los hogares y del precio internacional del petróleo, y salvo eventos no previstos hasta ahora, no mantendrían el mismo dinamismo en 2022, por lo que se requerirán otros factores dinamizadores del crecimiento para asegurar la profundización de una reactivación que contribuya a superar lo más pronto posible al menos la crisis agudizada por la pandemia en los nueve últimos meses de 2020.
 

Persistente precarización laboral


El 53 % de los ocupados a septiembre de 2021 dice tener contrato, y el restante 47 % no lo tiene; así mismo, entre los 11.535.958 con contrato, el 37 % tiene contrato verbal. El 86 % de los ocupados que no tienen contrato son trabajadores por cuenta propia. De igual manera, solo el 34 % de los ocupados está cotizando a un fondo de pensiones, y el 63 % de quienes tienen contrato cotiza a pensiones.
 

Así entonces, el 41 % de los ocupados son trabajadores por cuenta propia en condiciones de informalidad, aparte de otro 7 % que tampoco cuenta con contrato laboral. Además, otro 20 % de los ocupados labora bajo contrato verbal, por lo que cerca de un 70 % de los ocupados en el país no cuenta con las debidas garantías prestacionales. Esto se agrava aún más con el deterioro en los ingresos laborales de las personas ocupadas.
 

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Deterioro de ingresos laborales de los ocupados

 

La Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) consulta mensualmente sobre el ingreso laboral de las personas ocupadas. Con base en los microdatos se presenta la evolución de los ingresos para 2019, 2020 y 2021: prepandemia, pandemia y transición pospandemia.
 

El ingreso laboral promedio de los ocupados en agosto de 2020 se redujo en un 18,2 % respecto a diciembre de 2019. Aunque para agosto de 2021 dicho ingreso promedio había ascendido 20,9 % respecto al del mismo mes de 2020, el ingreso laboral promedio de agosto de 2021 aún se encontraba un 1,1 % por debajo del correspondiente a diciembre de 2019.

En 2021 la recuperación de los ingresos laborales promedio ha sido relativamente más favorable para quienes se encuentran en los niveles bajos de ingreso, en situación de pobreza, con un aumento del 6,6 %, pero claramente insuficiente en la medida en que se había reducido en un 9,2 % entre diciembre de 2019 y agosto de 2020, o también para los de mayores ingresos (con uno del 5 %).
 

Los ingresos de la clase media solo han crecido un 0,8 %, y un 1,1 % en el caso de ocupados en situación de vulnerabilidad.


En consecuencia, un patrón de crecimiento económico como el que se ha registrado con el proceso de reactivación en los tres primeros trimestres de 2021, se caracteriza no solo porque no ha alcanzado todavía a contrarrestar la crisis acaecida en los últimos 9 meses de 2020 a raíz de la pandemia, sino porque tampoco ha llegado a la mayoría de la población colombiana ni por la vía del empleo ni de los ingresos, además de perpetuar tanto la fragilidad del sistema de protección y seguridad social como la precariedad del sistema laboral bajo el cual se encuentran laborando la mayoría de los ocupados.
 

Ante estas circunstancias, resalta una vez más la necesidad de repensar el modelo y modo de desarrollo que ha de promoverse en el país en clave de inclusión y cohesión sociales, de un Estado social de derecho y de una democracia sustantiva moderna y deliberativa en el marco de la Constitución Política de 1991.
 



[1] En efecto, como lo ha señalado la OCDE (2021): “En muchas economías avanzadas, cada vez son más las personas vacunadas, el estímulo del Gobierno está contribuyendo a impulsar la demanda y las empresas se están adaptando mejor a las restricciones impuestas para contener la propagación del virus. Pero en el resto del mundo, incluidas numerosas economías emergentes en las que el acceso a vacunas y la capacidad de apoyo del Gobierno son limitados, la recuperación económica será modesta”. Así, por ejemplo, en la zona euro el crecimiento en el segundo trimestre de 2021 fue de 14,3 %, y del 6,6 % en Estados Unidos.

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