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Jóvenes indígenas, ¿quién habla de su frustración y sus luchas?

Por ejemplo en Leticia (Amazonas) las nuevas generaciones evitan decir a qué etnia pertenecen, o no se les enseña sus lenguas indígenas maternas. Así lo explica Héctor Gómez Tello, líder social y medicinal indígena de la comunidad tikuna de Tarapacá, Amazonas: “muchos jóvenes ocultan la parte cultural y evitan decir de qué pueblo son, o dicen que no saben nada, que el que sabe es el abuelo de la comunidad. El miedo a ser discriminados lleva a que adopten esa postura en los espacios sociales y sobre todo en los educativos”

La discriminación puede derivar en el desplazamiento y abandono de territorios ancestrales. Según la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR), en el caso de la población indígena, el desplazamiento forzado representa una grave amenaza: “este destruye modos de vida ancestrales, estructuras sociales, lenguas e identidades. En última instancia puede implicar la desaparición de grupos enteros”1.
 

Así lo vivió la comunidad yauna, quienes lograron volver a su hogar ancestral en Vaupés y Amazonas (Parque Nacional Natural Yaigojé Apaporis), después de perder algunas guerras interétnicas a principios del siglo XX.
 

“En este desplazamiento se vieron obligados a dejar de hablar su lengua ancestral para no ser reconocidos ni exterminados; a principios de este siglo pudieron retornar a sus territorios y decidieron recuperar sus tradiciones”, sostiene el lingüista Hernando David Sierra, de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá, quien desarrolló un material didáctico para complementar el aprendizaje de lengua macuna (dominante en la comunidad) mediante la escritura, de la mano con miembros adultos del lugar, y así evitar su desaparición.
 

La Amazonia colombiana comprende cerca del 42 % del territorio nacional y está compuesta por los departamentos de Amazonas, Caquetá, Guainía, Guaviare, Meta, Putumayo, Vaupés y Vichada. Con cerca de 270.000 habitantes, tiene la menor población del país, conformada en parte por diversas comunidades indígenas.
 

Según el Censo Nacional de Población y Vivienda 2018, adelantado por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), los departamentos con mayor población joven en el país son Amazonas, Putumayo y Guainía, con un promedio nacional del 25,98 %. Aun así, la población de esta región es considerada como una de las más vulnerables en el ejercicio de derechos humanos como la salud, la educación, la seguridad o la conectividad.
 

A principios de la pandemia por COVID-19, la Fundación Paz y Reconciliación (Pares) denunció que entre Leticia y Puerto Nariño (Amazonas) solo hay 10 centros de atención de salud, entre ellos solo un hospital (E.S.E. San Rafael) y una clínica (Leticia), sin capacidad de atención en UCI. De hecho, por esta crisis sanitaria alertaron mediáticamente esta ausencia, y las secciones de urgencias de los centros se reforzaron para atender los contagios.
 

¿Qué está pasando? El antropólogo Carlos Franky, docente de la UNAL Sede Amazonia, explica que en algunos lugares de la región no funciona el Estado social de derecho de Colombia, sino por el contrario el conflicto armado, la corrupción y otras problemáticas.
 

“La gobernabilidad no alcanza a cubrir todo el territorio: en algunas partes están las disidencias de las guerrillas, en otras hay paramilitares o está toda la violencia que se vive en la región y no se puede asegurar que en todos estos territorios se cumpla la ley. Así mismo la corrupción en algunos lugares y sectores públicos (como en el de la salud, cuando en el 2020 la Contraloría expuso que algunos centros de salud compraron medicamentos a empresas inexistentes, o tenían deudas millonarias por $15.000 millones de pesos), impide que se cumpla buena parte de la legislación indígena, es decir, el reconocimiento de las comunidades como sujetos de derecho en la Constitución de 1991. Lo que hace que las cosas no fluyan y que las políticas no se implementen”.

Suicidio, una decisión de doble significado


Además del coronavirus, las comunidades indígenas viven otra epidemia: las altas tasas de suicidio. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF - 2018) reportó que los departamentos con mayor tasa de suicidio en población indígena mayor de 19 años son: Amazonas (26,8 %), Vaupés (22,8 %) y Guainía (17,1 %); y en niños, niñas y adolescentes el Putumayo reporta el 9,8 %.
 

El Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses explica que los suicidios se asocian con múltiples causas: dificultades socioeconómicas, maltrato o violencia sexual, muerte de seres queridos, conflictos de pareja y enfermedades físicas o mentales. No obstante, una razón macro podría originar todas las anteriores: el choque cultural.
 

Según el estudio “Suicidio de niñas, niños, adolescentes y jóvenes en Colombia” adelantado en 2018 por la UNAL Sede Amazonia, en alianza con la Asociación Sinergias y el Observatorio del Bienestar de la Niñez (OBN) del ICBF, “el choque cultural es la imposición de modelos de vida occidentales que giran en torno a bienes materiales y económicos. Que privilegian formas de ser y pensar que no conversan con las cosmovisiones indígenas, sino que debilitan sus culturas y provocan crisis de identidad”.
 

Como producto del choque cultural, al distanciarse de la cultura propia y no contar con las mismas posibilidades de acceso a sus derechos que la sociedad mayoritaria, la juventud indígena (niños, niñas y adolescentes) experimenta sentimientos de frustración y desesperanza que en ocasiones pueden derivar en muertes autoinfligidas.

“Desde la cosmovisión de la comunidad indígena tikuna, cuando una persona muere, pasa a otro territorio, a otra vida. Pero si una persona muere en ese estado (suicidio) no consigue hacer esa transición hacia ese nuevo mundo y queda pagando, queda contaminando y buscando otros compañeros para que se cometa nuevamente ese hecho en los seres humanos”, así lo explica Abel Antonio Santos, indígena de esta comunidad, lingüista, promotor cultural, magíster en Estudios Amazónicos de la UNAL Sede Amazonia y defensor de la tradición indígena amazónica.
 

Para combatir los casos de suicidio, el profesor Julio César Mancipe Moreno, doctor en Estudios Amazónicos de la UNAL Sede Amazonia, analizó qué se escondía detrás de cada caso a partir del conocimiento ancestral de las comunidades.
 

“Nos acercamos a los líderes, a los chamanes, y particularmente a las familias cuyo núcleo ha atravesado por una situación de muerte por suicidio, o de intentos; hicimos un análisis psicológico básico con herramientas propias de la comunidad que ellos han manejado ancestralmente desde su medicina tradicional. De esa manera queremos que se empoderen y desarrollen un proceso de sanación propia”, manifiesta el investigador.
 

Los resultados tuvieron éxito, ya que dos de las comunidades amazónicas comenzaron a tomar decisiones independientes de las instituciones y saberes “occidentales”, realizando trabajos de medicina tradicional y recuperación de sus prácticas. “En los meses siguientes de acompañamiento las tasas de ocurrencia se redujeron prácticamente a cero”, relató el profesor Mancipe.
 

Un arraigo que se ha vuelto intercultural


La esperanza no está perdida y la cultura no se extinguirá. Algunos jóvenes van contra la corriente de esta frustración, entre ellos un grupo de muchachos entre 18 y 23 años que están en pie de lucha cantando en lengua indígena uitoto para no dejar morir sus tradiciones.

Con grupos como este que han colaborado con Bienestar Universitario de la UNAL Sede Amazonia y han participado en proyectos de extensión solidaria de la UNAL, el profesor Franky resaltó que la UNAL busca cumplir el reto de formar profesionales capaces de ejercer tanto en una localidad indígena como en grandes urbes.
 

“Por ejemplo, un ingeniero civil debe serlo tanto en una comunidad indígena de Leticia como en Bogotá, Nueva York, o donde sea. El reto es construir una educación intercultural universitaria que sea tanto local como universal. Local, en la medida de las especificidades étnicas del pueblo de origen del estudiante, y universal en el sentido de que se pueda entender con el resto de la academia”, explica el docente.

 


1 https://www.acnur.org/fileadmin/Documentos/RefugiadosAmericas/Colombia/Los_indigenas_y_el_desplazamiento_forzoso_en_Colombia.pdf

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