Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Indígenas awá, los olvidados del conflicto

Según el Plan de Salvaguarda Étnica del Pueblo Awá, entre 2005 y los tres primeros meses de 2012, “82 hermanos y hermanas awá han sido víctimas de minas antipersonal, de los cuales 16 resultaron heridos, 54 perdieron la vida y de 11 personas más no se tiene registro en las bases de datos consultadas sobre su estado después del accidente”.

Con cerca de 25.000 habitantes del lado colombiano y 12.000 del ecuatoriano, esta comunidad también fue víctima de los múltiples conflictos armados que vivió el país durante el siglo XIX.

La afectación por minas antipersonal, el reclutamiento forzado, el desplazamiento y el asesinato de líderes sociales, entre otros hechos, continúan sin ser atendidos, en la medida en que acceder a las denominadas “rutas de atención integral” previstas por autoridades locales y nacionales resulta una tarea que difícilmente llega a ser efectiva.

Esta etnia, junto con los eperara siapidara y otros pueblos afrodescendientes, convergen en el municipio de Tumaco, ubicado a 300 km de Pasto (Nariño), donde entre los 400 y 1.200 msnm los sembrados de coca forman parte del paisaje del piedemonte andino y abundan los laboratorios clandestinos para procesar la materia prima hasta convertirla en cocaína.

Y aunque la caza fue su actividad de subsistencia tradicional, las condiciones desfavorables de su entorno los han obligado a desarrollar la agricultura, la pesca y la crianza de animales domésticos. Junto con el maíz, considerado el primer producto de su actividad agrícola, se encuentra la siembra de yuca, fríjol, caña de azúcar y plátano, mientras que en tierras no aptas para la agricultura se recogen productos comestibles, plantas medicinales y madera para construcción. La extracción de oro de aluvión ocupa un renglón complementario dentro de su economía.

El Programa de Acción Integral contra Minas Antipersonal establece que entre 2005 y enero de 2012 en Nariño 592 personas han sido víctimas de minas antipersonal, lo que en términos porcentuales significa que el 13,5 % de estas han sido indígenas awá de los resguardos ubicados en Ricaurte.

No obstante, según lo establece un informe expedido en 2017 por la Procuraduría, la Contraloría y la Defensoría del Pueblo, después de cinco años de implementarse las normas encaminadas a corregir la situación, la ejecución de la indemnización administrativa para las víctimas étnicas es sumamente bajo.

Interlocución válida

La población indígena ha tratado de generar procesos ajustados a sus propios modos de entender el gobierno, la justicia y la salud, con el fin de que el sistema diseñado por las distintas entidades gubernamentales se adapte más a su propia identidad, además de salvaguardar su autonomía cultural y territorial.

Por tal razón, la investigación realizada como tesis doctoral por la profesora Angélica Franco Gamboa, del Departamento de Antropología de la UN, sirvió como instrumento de análisis empleado por la Procuraduría General de la Nación durante los procesos de versión libre que se adelantaron a finales de noviembre entre las FARC y el pueblo Awá en Pasto, de manera que se pueda optimizar el proceso de interlocución con las autoridades indígenas.

“Este estudio sirvió como evidencia empírica para la delegación de la Procuraduría General de la Nación, con el fin de sustentar en forma jurídica cuál ha sido el daño desde la perspectiva de los indígenas”, explica la docente.

La investigadora realizó su trabajo a partir de un estudio etnográfico de cuatro años en el que se incluyen técnicas de observación y trabajo con funcionarios públicos, autoridades indígenas, víctimas del pueblo Awá, delegados del Ministerio de Salud y estudiantes universitarios, junto con el desarrollo de la metodología de investigación acción participativa, cuya primera fase está en curso.

“Como hasta la fecha no se ha practicado ningún censo sobre las condiciones de la población indígena, resulta imposible contar con cifras que certifiquen esta problemática”.

Ciudadanos de segunda

Debido a un fenómeno que los antropólogos llaman “comunicaciones imperfectas”, y que la profesora Franco identificó durante el trabajo de campo, aunque indígenas y funcionarios creen que hablan el mismo lenguaje y se entienden mutuamente, les resulta difícil llegar a un consenso, pues mientras unos dicen una cosa los otros interpretan otra, y viceversa.

“Como hasta la fecha no se ha practicado ningún censo sobre las condiciones de la población indígena, resulta imposible contar con cifras que certifiquen esta problemática, aunque se trata de una situación colectiva que resulta evidente en generaciones de niños, adultos y personas mayores”, precisa la docente.

Si el denunciante tiene suerte y es atendido –porque la burocracia que acompaña estos procesos suele ser de una lentitud pasmosa– el expediente engrosará un archivo con cientos de casos represados. Después de adelantar el trámite no habrá más remedio que emprender el largo camino de vuelta selva adentro, para esperar una respuesta que podría no llegar.

Para el consejero Carlos Nastacuas, de la Unidad Indígena del Pueblo Awá (Unipa), aunque el modelo educativo debía considerar la enseñanza de la lengua materna a las nuevas generaciones, la falta de docentes de la propia comunidad no ha facilitado la implementación del proceso.

“En la región ha habido una discriminación muy fuerte contra el idioma, las costumbres y las historias que han debilitado nuestra cultura y lengua, debido a que la formación que comenzamos a recibir a partir de la década de los años setenta hacía énfasis en los parámetros de educación occidental”, explica el consejero, para quien el resultado ha sido que la comunidad se avergüence de sus propias raíces.

La situación llegó a ser tan dramática que hasta 1990 los awá debían identificarse con un apellido distinto al que habían recibido, además de hacer frente a las dificultades para reunirse debido a las enormes distancias.

Aunque tras la consolidación de la Unipa se empezó a fortalecer la identidad nativa, gracias a capacitaciones con jóvenes, mujeres y representantes de la Guardia Indígena, la situación llegó a ser tan dramática que hasta 1990 los awá debían identificarse con un apellido distinto al que habían recibido, además de hacer frente a las dificultades para reunirse debido a las enormes distancias.

“Todavía hay niños que deben caminar hasta dos horas para llegar a la escuela”, precisa el consejero, para quien estas deficiencias hacen que el proceso de reparación entre los awá brille por su ausencia. Reparación como tal en la Unipa no se ha dado”, puntualiza.

La UN en los territorios

La Escuela Móvil de Mediación Intercultural (EMMIC) busca acercar la UN a las regiones, y en este caso específico se concentrará en el trabajo con la comunidad awá, a partir de metodologías de las ciencias humanas, sociales y jurídicas que permitan entablar un diálogo de saberes en el que participen profesores, mayores, jóvenes universitarios e indígenas, además de representantes de la Cruz Roja Internacional, con el fin de disminuir las relaciones de dependencia en el acceso al derecho a la reparación, y de formular acciones que disminuyan prácticas asistencialistas.

El proceso es producto de un análisis de los intereses, posiciones, voluntades y saberes de los distintos actores para transformar la situación, ante la virtual incapacidad de los funcionarios para registrar el hecho victimizante en términos técnicos, desde una perspectiva que considere la postura de los indígenas, la cual fue expuesta por representantes de la comunidad awá en el Congreso de Innovación Social celebrado en la Sede Palmira de la UN.

Gracias a una de las convocatorias de extensión solidaria de la UN, teniendo en cuenta la presencia de la Institución en Tumaco, desde 2106 la docente ha venido trabajando en el proyecto “Diseño participativo de estrategias de gestión local para el acceso y seguimiento a la reparación integral de las víctimas en Tumaco”, con el fin formular acciones que favorezcan y apoyen la reconfiguración de las relaciones entre ciudadanía étnica y Estado.

Relacionados

1988,8,51,1989,38

Con las vísceras y agallas de pescado que hoy contaminan el mar y las playas del puerto de Tumaco, se podría producir tanto biogás como ácidos grasos...

Más 1.200.000 migrantes venezolanos en el territorio nacional representan un escenario inédito para el país en materia de salud pública, en especial...

Ciudades como Quibdó, Cúcuta o Ibagué tienen tasas de desocupación casi tan altas como las registradas a finales de la recesión de los años noventa en...

Colibrí, Marteja, Cusumbo y Oso de Anteojos son los cuatro circuitos que funcionan como hilo conductor en la nueva ruta turística con la que este...

La andanada internacional que presiona al régimen chavista es el resultado de la conjunción de factores que podría terminar con lo que, hasta hace...

Consejo Editorial