Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
El Niño está llegando, ¿qué hacer?

El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), institución responsable del seguimiento y la predicción climática, le advirtió al país acerca del advenimiento de un fenómeno de El Niño que se sentirá más en el último trimestre del año y durante los primeros meses de 2019.

Es necesario estar pendiente de la evolución de los procesos oceánico-atmosféricos a través de los reportes que publican tanto el Ideam como el Comité Nacional para el Estudio Regional del Fenómeno de El Niño (Erfen) y la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).

Aunque la intensidad de este nuevo evento es difícil de prever con exactitud, la magnitud de los impactos dependerá de cómo estén preparados los territorios, los sectores productivos, el sistema de salud, el abastecimiento de agua y energía, y el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres para hacerles frente a las anomalías climáticas que podrá traer este fenómeno.

Con las experiencias de los eventos de 1991-1992, 1997-1998, 2009-2010 y 2014-2016, se ha avanzado mucho en cuanto a saber enfrentar las condiciones adversas de un fenómeno de El Niño.

Los sectores productivos y los territorios disponen de planes de contingencia que se actualizan y activan ante la posibilidad de condiciones climáticas anómalas como las que podría generar este fenómeno, pero la reducción del impacto dependerá tanto de la oportunidad y efectividad en la implementación de estos planes, como de la seriedad y el proceder ético de personas e instituciones responsables de realizar las intervenciones o acciones a las que haya lugar.

Según Ángela Montoya Holguín, presidenta ejecutiva de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) “el país tiene excedentes de energía para atender su demanda aun con el fenómeno de El Niño fuerte. Así que no se van a tener racionamientos ni apagones”.

Según las cifras de Alcogen, presentadas esta semana en el Encuentro Anual del Sector Energético, “hoy el nivel de almacenamiento de los embalses está en el 70 %, en mejor situación que en 2015 y 2016”. Con una capacidad instalada para generar 17.500 megavatios y consumir alrededor de 13.000, Colombia produce un 75 % de su energía con centrales hidroeléctricas y el restante 25 % con térmicas a carbón y gas.

¿De dónde viene El Niño?

En ocasiones las condiciones atmosféricas que predominan en una región –conocidas como clima– se alteran y se generan anomalías climáticas: periodos más lluviosos o más secos de lo normal, más o menos cálidos, o con mayor o con menor frecuencia de determinados fenómenos meteorológicos causantes de desastres como tormentas, olas de calor o heladas y vendavales, entre otros.

Lo anterior ocurre por la “variabilidad climática”, oscilaciones en el clima que presentan fases extremas. Estas últimas son recurrentes, es decir que se repiten de forma cíclica, aunque los ciclos no tienen necesariamente un periodo exacto. En la variabilidad climática es posible encontrar ciclos de años (escala
interanual) y de décadas (escala interdecadal); la primera ha sido la más fácil de percibir.

Por lo general se confunden las fases extremas de la variabilidad climática con el cambio climático, aunque son diferentes manifestaciones de los procesos relacionados con el clima. Así, como variabilidad climática se consideran las fluctuaciones de las condiciones predominantes alrededor de lo normal (en general, representada por un promedio), en tanto que el cambio climático es la modificación de tales condiciones predominantes, que ocurre de manera paulatina (aunque en la historia han ocurrido cambios climáticos abruptos).

Las causas de esta variabilidad son diversas, pero para algunas regiones del territorio colombiano las anomalías climáticas más notorias se generan por fenómenos que ocurren en el Pacífico tropical, conocidos como El Niño y La Niña. Estos fenómenos oceánicos consisten en el calentamiento (El Niño) o enfriamiento (La Niña) anómalo de las aguas superficiales, que alteran la circulación atmosférica sobre el Pacífico tropical, y a través de esta transmiten alteraciones en el clima de diferentes regiones del planeta, entre ellas las localizadas en el territorio colombiano.

En términos generales, cuando el Pacífico tropical central y oriental frente a la costa suramericana presenta calentamiento de las aguas superficiales (fenómeno de El Niño), en el territorio colombiano la parte interandina (valles de los ríos Magdalena, Cauca y Patía), la Región Caribe y el sector centro norte de la región Pacífica presentan volúmenes de precipitación por debajo de lo normal, mientras en los piedemontes amazónico y llanero hay precipitaciones por fuera de los parámetros normales; esto mismo sucede con la temperatura del aire, en gran parte del territorio nacional, particularmente en el suroccidente.

El enfriamiento anómalo de la superficie del Pacífico tropical (fenómeno de La Niña) produce la condición climática contraria a la descrita para el fenómeno de El Niño, aunque no del todo simétricamente inversa.

Una historia que ya se ha vivido

En la memoria de todos aún quedan las recientes anomalías climáticas de 2010-2012 y 2014-2016, generadas por los fenómenos de La Niña y de El Niño respectivamente. La primera produjo inundaciones en gran parte de la Región Andina y del Caribe, y déficit de humedad en sectores de los piedemontes orientales (llanero y amazónico).

La segunda fue causa de una prolongada sequía que impactó fuertemente diversos sectores productivos del país, en especial el agropecuario, el abastecimiento de agua para la población y la generación de energía. El impacto de tales eventos afectó el buen desarrollo de diversos planes territoriales y sectoriales y fue responsable de la reducción de algunos puntos del PIB del país de esos años.

La configuración actual de los procesos en el sistema climático ha propiciado que en este año haya llovido por encima de lo normal desde junio hasta agosto en el piedemonte amazónico, en donde están las cuencas altas de los ríos que van hacia el Orinoco, lo que ha generado el aumento del nivel de estos hasta el grado de desbordamiento e inundación extrema de inmensas áreas de Guainía, Vichada Guaviare y Meta.

El Niño puede traer de nuevo –entre noviembre de 2018 y marzo de 2019– altas temperaturas, sequías, incendios forestales y un descenso de los caudales de los ríos y embalses. La reducción de su impacto dependerá de que se organicen desde ya planes de contingencia.

Relacionados

187,188,1501,107,181,182,1502,930,1503

El 85% de la energía del planeta deriva aún de combustibles fósiles, lo que impacta el calentamiento global. Por eso desde hoy gobernantes regionales...

Aquitania, Duitama y Samacá cuentan con condiciones favorables para esta fuente de energía renovable. Así lo estableció una investigación de la...

En consecuencia, los suelos pierden nutrientes y se vuelven menos fértiles. También se afecta la alerta sobre la emisión de carbono, fenómeno que...

Por vencimiento de términos, el Congreso de la República archivó iniciativas que buscaban regular la explotación y exploración minera y petrolera en...

En estos momentos hay que priorizar a las personas y luego analizar las medidas para controlar la emergencia en Hidroituango; así lo concluyeron...

Consejo Editorial