Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
El Foro de Sao Paulo y la crisis de la izquierda latinoamericana: ¿la hora de la autocrítica?

En julio, los 111 partidos que conforman el Foro de Sao Paulo se reunieron en La Habana, Cuba, para celebrar el vigésimo cuarto encuentro de esta congregación de partidos de izquierda y centroizquierda de América Latina y el Caribe.

Este Foro nació en 1990 en la ciudad brasileña de Sao Paulo, con el objetivo fundamental de discutir la entonces nueva coyuntura internacional que se presentaba tras la caída del Muro de Berlín y las consecuencias que traería la implementación de políticas neoliberales en la mayoría de los países de la región. Sin embargo, año tras año se fue consolidando como un escenario para la integración continental, en el que los participantes comparten experiencias y buscan consensos para las acciones de la izquierda en todo el continente, con el fin también de hacerle frente al “imperialismo y al capitalismo neoliberal”.[1]

El discurso ha cambiado poco desde sus inicios y hoy, ante una derecha que viene ganando terreno en el escenario político internacional e interno de la mayoría de los países de América, si se incluye el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos, el Foro de Sao Paulo vuelve a parecerse más al de sus primeros años, cuando sus integrantes no ostentaban el poder. Esa izquierda que surgió en la región a finales de siglo XX y principios del siglo XXI parece ahora batirse en retirada.

En la declaración final que emitieron los asistentes al más reciente encuentro, esto se puso en evidencia: “América Latina y el Caribe viven hoy, 28 años después de haberse fundado el Foro de Sao Paulo, los efectos de una multifacética ofensiva reaccionaria, conservadora y restauradora neoliberal, fruto de intereses convergentes y de esfuerzos combinados entre las élites mundiales del capitalismo transnacional, del Gobierno de los Estados Unidos de América como su núcleo hegemónico, y de las clases dominantes aliadas de nuestra región”.[2]

La intención antihegemónica, de defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos, de justicia social, de un nuevo orden global sin Estados Unidos como centro, de reivindicación de derechos y valores socialistas ha sido desde siempre el eje articulador de este encuentro anual. Y así lo plantearon los líderes miembros del Foro que ostentaron el poder durante años en diferentes países: Lula da Silva y Dilma Rousseff en Brasil, Hugo Chávez en Venezuela, Rafael Correa en Ecuador, José Mujica en Uruguay, Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner en Argentina, por poner algunos ejemplos.

La autocrítica no llega

Pero al final de la segunda década del siglo XXI las urnas han castigado a la izquierda latinoamericana. Y la situación que viven los países en los que aún estos partidos ostentan el poder no parece ser favorable para el futuro de esta tendencia ideológica en el continente. Tanto es así, que en múltiples campañas electorales la derecha se ha servido del fantasma del “socialismo del siglo XXI”, en especial al invocar la debacle del régimen de Nicolás Maduro en Venezuela, para atemorizar a los votantes de lo que podrían vivir si llegan a elegir a un Gobierno de izquierda.

La izquierda latinoamericana parece vivir uno de sus peores momentos ante la deriva de Gobiernos y gobernantes que en su momento prometieron enderezar el rumbo y plantarle cara al neoliberalismo rampante de la Posguerra Fría.

Así, a la situación de crisis venezolana se sumó la destitución en Brasil de Dilma Rouseff y la posterior detención de Lula da Silva por corrupción, la orden de captura internacional de Rafael Correa, la condena a Cristina Fernández por un presunto entramado corrupto para enriquecerse, y las situaciones que viven varios países centroamericanos con Gobiernos que han tomado una deriva autoritaria. Dichos escenarios terminan dando un halo negativo a estos movimientos, que paradójicamente llegaron al poder defendiendo la democracia, la igualdad y la justicia social.

En la mayoría de los países latinoamericanos que fueron gobernados por movimientos políticos de izquierda las cifras de pobreza disminuyeron y los índices de igualdad y distribución de la riqueza mejoraron, lo que contribuyó a crear una base social más amplia que continúa apoyando a esos partidos. Sin embargo muchos de ellos hoy enfrentan una crisis de legitimidad, especialmente porque la autoridad moral con la que fundamentaban su discurso a favor de los marginados y en contra de las oligarquías y las élites del poder económico se ha visto menoscabada por el nepotismo, la deriva autoritaria y los escándalos de corrupción de los regímenes que se reclamaron en su momento progresistas.

Los movimientos políticos de izquierda que componen el Foro de Sao Paulo se enfrentan pues a la encrucijada de continuar defendiendo a quienes han sido sus notorios representantes y líderes por años o tomar distancia de sus actuaciones e incluso denunciarlas, para así recuperar su legitimidad y retomar las banderas que les dieron años de gloria y triunfos en todo el continente.

Una defensa castigada en las urnas

La declaración del último encuentro deja ver que se optó por la vía defensiva. El Foro no solo mantiene un irrestricto apoyo a Lula, Correa y Cristina Fernández (y expresa dudas sobre los juicios que se les siguen), sino que también ha decidido ignorar las precarias y evidentes situaciones que viven los venezolanos y los nicaragüenses con los Gobiernos autoritarios de Nicolás Maduro y Daniel Ortega, respectivamente.

Aduciendo una persecución en ambos casos y una “guerra no convencional y de amplio espectro, aplicada por el imperialismo yanqui y sus aliados europeos, latinoamericanos y caribeños contra la Revolución Bolivariana”, el Foro de Sao Paulo niega la crisis humanitaria que vive Venezuela, incluso ante las olas de migrantes que han recibido los países vecinos y las denuncias que interpusieron varios Gobiernos contra el régimen de Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional tras el 73o periodo de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre pasado.

Estas actuaciones ponen en entredicho la voluntad real de las fuerzas políticas de izquierda que conforman el Foro de Sao Paulo de preservar los valores democráticos, el imperio de la ley y la división de poderes en los Estados en que tienen presencia. La lucha que por años dieron en contra de una élite política que se resistía a abandonar sus privilegios es hoy la principal característica que le atribuyen sus competidores en la arena política y que los ciudadanos empiezan a cuestionarles al verlos comprometidos en casos de corrupción que los benefician económicamente.

Además, la defensa de los marginados y de los más vulnerables que desplegaron por todo el continente americano, incluidas las islas caribeñas, no resulta coherente con la indolencia que muestran ante los ciudadanos venezolanos que hoy huyen de su patria.

El futuro de estos movimientos está por verse. Lo que queda claro es que en las contiendas electorales venideras para los países latinoamericanas y caribeños, su deslegitimación y desprestigio les jugará en contra, como sucedió este domingo en Brasil, donde triunfó un discurso de extrema derecha aupado en el desencanto por la corrupción de algunos exponentes de la izquierda.

 


[1] Declaración final del primer Foro de Sao Paulo (Brasil, 1990).

[2] Declaración final del XXIV Encuentro del Foro de Sao Paulo (Cuba, 2018).

 

Relacionados

393,1804,40,1805,253,136,1806

Se estima que la llegada de Jair Bolsonaro potenciará el comercio con Estados Unidos, pero desfavorecerá las relaciones con China. Así mismo, algunos...

El Tribunal Supremo de Brasil se podría convertir en el gran dique contra el presidente electo Jair Bolsonaro, ante los múltiples anuncios de cambios...

En lo que va corrido del siglo XXI América Latina ha vivido giros políticos que han pasado por una oleada de Gobiernos de centro-izquierda, que...

El triunfo en las elecciones de Brasil de un candidato con un discurso radical puede explicarse por al menos cuatro razones. Ahora queda pendiente...

El líder de extrema derecha Jair Bolsonaro y la cabeza actual del Partido de los Trabajadores, Fernando Haddad, se perfilan como los dos candidatos...

Consejo Editorial