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Determinan concentraciones de mercurio en peces de Buenaventura

El ñato, la canchimala y la canchimala blanca forman parte de la alimentación y la economía porteña. Sin embargo, después de evaluar 1.285 peces de estas y otras 62 especies diferentes, pertenecientes a 27 familias, el grupo de investigación Ecología y Contaminación Acuática, de la Universidad Nacional de Colombia - Sede Palmira, encontró en 540 ejemplares (42 %) concentraciones promedio de mercurio total que superaron los 0,2 microgramos por gramo.

Andrés Esteban Molina Sandoval, candidato a doctor en Ciencias de la UN Sede Caribe, afirma que según el concepto de la Organización Mundial para la Salud (OMS), “se trata de un nivel que podría generar un riesgo para la salud en poblaciones vulnerables como las mujeres embarazadas, los niños y las personas de la tercera edad que consuman pescado de manera regular”.

Con una metodología propuesta por la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, los investigadores estimaron la cantidad de pescado que, en las condiciones identificadas, podría generar un riesgo para la población. “Cuando los peces tengan los niveles de mercurio que encontramos, una persona de los grupos mencionados, con un peso de 70 kg, no debería consumir por día más de 22 g de canchimala blanca, ni más de 25 g de canchimala o 27 de ñato”, asegura el ingeniero ambiental Molina.

Por otro lado, en el cajero (Larimus argenteus), especie muy apetecida en el mercado local aunque tiene un índice de captura menor, la concentración promedio de mercurio total identificada superó los 0,5 microgramos por gramo. Según la OMS, por encima de ese umbral el consumo frecuente implica un posible riesgo para cualquier persona.

El profesor David Andrés Combariza Bayona, de la Facultad de Medicina de la un Sede Bogotá, advierte que el mercurio es un elemento que se elimina de manera muy lenta en el organismo. El sistema nervioso es uno de los espacios donde más se deposita cuando hay acumulación biológica.

“Las altas concentraciones de mercurio generan alteraciones visuales, falta de memoria, temblor en las manos y cambios en el comportamiento, como el incremento de la irritabilidad. Cuando el nivel es elevado también provoca problemas renales”, afirma el médico, magíster en Toxicología. De igual manera destaca que los efectos pueden ser más graves en fetos cuando las mujeres embarazadas han consumido cantidades importantes de alimentos contaminados con dicho compuesto.

María Cristina Lesmes, secretaria de Salud de la Gobernación del Valle del Cauca, asegura que desde esta institución están enterados de la contaminación por mercurio en fuentes hídricas y en peces por cuenta del uso de este elemento en la minería ilegal.

“Sabemos que tenemos que actuar, que el mercurio puede fijarse en los órganos, producir malformaciones congénitas y alteraciones en el hígado. Por eso hacemos seguimiento permanente a través de nuestro sistema de información, pero todavía no tenemos nada que nos compruebe esas afectaciones. Es posible que, como estas se dan a largo plazo, aún no sean evidentes”.

Esfuerzos por proteger la bahía

El estudio de los peces determinó que la contaminación en la bahía de Buenaventura podría afectar todo el ecosistema por la bioacumulación y la biomagnificación de mercurio: la primera se da con el tiempo, cuando las concentraciones superan los niveles que los organismos pueden depurar de manera natural, y la segunda cuando el metal pasa de un eslabón de la cadena alimenticia a otro, después de que un individuo consume a su presa.

La recuperación y conservación tanto de ríos, quebradas y demás afluentes, como de otros ecosistemas estratégicos degradados, formaron parte del pliego de peticiones presentado por la población durante el paro cívico de 2017, que tuvo bloqueada la actividad portuaria durante 21 días.

Como respuesta a la movilización, la Alcaldía de Buenaventura comunicó que, en trabajo conjunto con otras instituciones y organizaciones, emprendería medidas como la lucha contra la deforestación y degradación de la selva de la jurisdicción, el inicio de un adecuado manejo y control de residuos sólidos peligrosos, y la suspensión temporal de licencias y títulos otorgados para minería, con el objetivo de evitar daños a los recursos naturales y a los ríos, manglares, esteros y bahía. Para este paquete de compromisos acordados con la comunidad se destinaría una inversión de 39.000 millones de pesos.

Por otro lado, el pasado 25 de junio la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca confirmó que, junto con otras autoridades, realizó un operativo cerca de la quebrada La Brea, en el que se incautaron 10 dragas, 10 motores y 10 motobombas utilizadas para la minería ilegal en Buenaventura. Asimismo, el director Albornoz destaca otras fuentes de contaminación como los desechos arrojados al mar durante las labores en el puerto y las aguas residuales que no son tratadas adecuadamente.

Acompañando las faenas

Los peces estudiados se obtuvieron a través de cuatro muestreos realizados en temporadas secas y de lluvia, en lugares representativos de las variaciones ambientales entre las desembocaduras de ríos como el Dagua y el Anchicayá, y en el mar.

Las travesías duraban alrededor de una semana, y durante ese tiempo los investigadores “se pusieron las botas” para acompañar en sus faenas a los pescadores artesanales de camarón. “Trabajamos con pescadores que utilizan redes de arrastre porque este método, a diferencia de la pesca por anzuelos, no resulta selectivo con respecto a los individuos que se obtienen”, explica el candidato a doctor Molina.

Al respecto destaca que los peces y sedimentos reflejan mejor la contaminación acuática, debido a la alta incidencia que tienen las variaciones de la marea en las concentraciones que se pueden encontrar en el agua de mar. En esa línea, el estudio se concentró en especies con poca movilidad debido a su potencial para evaluar la cantidad de mercurio que acumulan a lo largo de su vida en un ecosistema en particular.

“Las muestras se llevaron congeladas al laboratorio para que se conservan en mejores condiciones. Algunas especies se diferencian por detalles muy específicos como las estructuras dentales o la cantidad de espinas en las branquias. Por ello al diferenciarlas era vital que mantuvieran sus características originales”, detalla.

Después de identificar las especies, los ejemplares se midieron y pesaron para clasificarlos entre juveniles y adultos, y para evaluar su estado de salud. El siguiente paso consistió en retirarles la piel y extraer el músculo con cuchillos no metálicos (para evitar contaminar las muestras). El material se llevó a equipos de liofilización, en los que se retiró el agua buscando evitar su degradación, y después se introdujo a un analizador directo de mercurio.

Estudios para que guiar políticas ambientales

Para el análisis de los datos obtenidos se contó con la participación de la profesora Pilar Cogua Romero, de la Universidad Santiago de Cali. La investigación tenía como antecedente un estudio realizado en 2009 con las especies lisa (Mugil cephalus), loca (Stellifer fuerthii) y canchimala (Cathorops multiradiatus). El profesor Guillermo Duque, líder del grupo de investigación Ecología y Contaminación Acuática, menciona que se trató de un muestreo preliminar para tener un indicio de lo que ocurría y plantear el proyecto actual.

“En esas especies encontramos un proceso de bioacumulación de mercurio que produjo efectos genotóxicos, los cuales provocaron anormalidades en los núcleos de los eritrocitos de los peces, correlacionados con el peso total de los individuos”, asegura.

Como el estudio actual también abordó la presencia de mercurio en invertebrados de la bahía, los investigadores avanzan sobre el análisis del flujo de la contaminación en la cadena alimenticia (trófica) para comparar los resultados con futuros monitoreos en otras zonas del Pacífico.

“Se trata de estudios que se han hecho muy poco en zonas tropicales y que servirían como línea base para conocer la situación ambiental”, asegura el docente Duque. En ese sentido, la investigación realizada serviría para dotar de insumos a las autoridades ambientales para que emprendan más proyectos encaminados a mitigar la contaminación de los ecosistemas acuáticos de la región.

Para el investigador Molina, aunque la bahía de Buenaventura suele estar asociada con contaminación, lo cierto es que la riqueza de su biodiversidad es comparable con la de otras zonas costeras tropicales. Por eso declara que “el país debe prestar atención a los hallazgos de la investigación realizada por la UN: Colombia no puede seguir dándose el lujo de poner en riesgo el potencial ecológico de la región, urge recuperarlo y conservarlo”.

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