Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Desempleo, la manifestación de una crisis que toca fondo

Lo primero que reflejan los estimativos de dicho informe es el impacto en los grandes centros urbanos: para las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas, la tasa de desempleo se habría situado en el 24,5 %, un incremento de 13,3 % respecto del mes de mayo de 2019, una pérdida de casi una cuarta parte del empleo en estos centros urbanos.
 

Además ha mostrado la vulnerabilidad de la mujer frente a la crisis, pues el desempleo ha sido más alto en las mujeres que en los hombres. Mientras que, para las primeras en el trimestre móvil de marzo a mayo de 2020 comparado con el mismo período del año inmediatamente anterior, el desempleo se habría incrementado en 7,9 %, pasando de 13,5 % a 21,4 %, para los segundos este incremento fue de 6,8 %, una tasa de desempleo de 15,2 % frente a 8,4 % respectivamente, una diferencia además entre ambos sexos de 6,2 puntos porcentuales.
 

Puedes escuchar: “En el Gobierno no existen muchos instrumentos para aliviar el desempleo”.
 

Sin embargo estas cifras pueden esconder una situación aún más crítica del empleo en el país: si 2019 no había sido un buen año, pues el país había vuelto a superar los dos dígitos casi de manera sostenida a lo largo del año –a excepción de diciembre, cuando se situó en 9,5 %–, con un promedio del 10,5 %, en 2018 se había llegado a un 9,7 % lo que significó 2,6 millones de desempleados en el país, según el DANE.
 

Mientras que para mayo de este año el número de desempleados fue de 4 millones 694 mil, un 79,8 % más que en mayo de 2019, que registraba algo más de 2,6 millones de desempleados. Pero dos cifras llaman la atención sobre la compleja situación laboral: por un lado, una pérdida de más de 4,9 millones de empleos que supuso una reducción de 22,1 % frente al nivel de ocupación de mayo 2019.
 

Sin embargo, cabe señalar que en abril se habían perdido 5,3 millones de empleos frente al nivel de ocupación del mes de abril de 2019, que había significado una caída del empleo del 24,5 %. En efecto la tasa global de ocupación (desestacionalizada) habría subido de un mes al otro en 2,4 %.  Si bien esto supone una leve recuperación del empleo, de acuerdo con la misma información del DANE, cerca de un 46 % (45,9 %) de las personas ocupadas trabajaron menos horas de las que solían trabajar a la semana.
 

Además, la población inactiva habría crecido en más de 3,3 millones de personas, una variación en relación con mayo de 2019, de 22,9 %.
 

De esta última, un 45,4 % se habría dedicado a oficios del hogar, y un 32,3 % habría retomado estudios. De esta población inactiva, cerca de 9,6 millones habría trabajado alguna vez, un incremento de más de 2,2 millones frente a este grupo en mayo 2019 (7,3 millones), es decir 30,5 % más.
 

Estos datos permiten pensar que efectivamente el nivel de desempleo global puede ser aún mayor, toda vez que el mismo confinamiento y la consecuente caída de la actividad económica ha impedido o desalentado a muchas personas a salir en búsqueda de un nuevo empleo. En efecto 1,9 millones de las personas desocupadas, el 40,7 % de los 4,6 millones no habría podido ejercer ninguna actividad laboral, lo cual se refleja en la tasa global de participación que pasó de 63,1% en mayo 2020 frente a un 55,2% en el mismo mes en 2019. Estas cifras dan cuenta de una destrucción de más de una quinta parte del empleo formal en Colombia.
 

Puedes leer: Después de la pandemia vendrá la producción y el mercado nacional.
 

Si a eso se suma la situación de los trabajadores informales, sobre los cuales no hay cifras actualizadas para medir el impacto de la COVID-19, pero que según el DANE ya se situaba en 47,9 % para el trimestre móvil de diciembre 2019 - febrero 2020 en 23 ciudades y áreas metropolitanas, y, como es sabido, las medidas de la cuarentena tomadas a finales de marzo y a lo largo de abril afectaron de manera significativa a este sector, la situación laboral es, sin duda y por decir lo menos, literalmente dramática, pues agravará las condiciones de pobreza en el país.

Si para 2018 –última cifra oficial disponible– la pobreza monetaria era del 27 %, las proyecciones de Fedesarrollo hablan de niveles que podrían estar entre 31,9 y 33,6 % como efecto de la actual crisis.


Las cifras sobre el desempeño de la economía de lo que han supuesto las medidas para contrarrestar la propagación del coronavirus son fehacientes: la Encuesta Mensual Manufacturera muestra una caída anual de 35,8 % en la producción real frente a 2019, y de un 35,9 % en las ventas reales, además de un 7,8 % en el personal ocupado en la industria manufacturera.
 

Las proyecciones en el corto plazo no son del todo alentadoras. El carácter global de esta crisis sumada a la caída de los precios del petróleo derivada del conflicto entre Rusia y Arabia Saudita que se manifestara en el mes de marzo, y la caída en la demanda ocasionada de las medidas de confinamiento a nivel mundial, un producto del cual la economía colombiana se ha vuelto de manera deleznable altamente dependiente tuvo, en conjunto con sus productos derivados, una reducción en el mes de abril de 78,6 % frente al mismo mes en 2019, mientras que el total de las exportaciones del país caerían en 52,3 % en ese mismo período.
 

Puedes leer: Decreto 770: una solución temporal para los trabajadores, que excluye a los informales.
 

Por su parte, las proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI) de esta misma semana pronostican un crecimiento de la economía global de -4,9 %, cerca de 2 puntos menos de las proyecciones realizadas en abril de este año, mientras que para la Organización Mundial del Comercio el volumen del comercio mundial podría caer entre 13 y 32 % en 2020, según reporta la Cepal. Si bien el FMI pronosticaba en abril que la economía colombiana tendría una reducción del PIB del 2,4 %, para la Cepal podría llegar a ser del -2,6 %. Pero su más reciente proyección prevé ya una caída de 7,8 % del PIB.
 

Una consolidación realizada por el Banco de la República sobre las estimaciones de analistas locales situaba en promedio el crecimiento en -2,2 %. Las perspectivas de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) son aún más pesimistas, pues prevén un crecimiento del PIB para Colombia del -6,1 %. A juzgar por la demanda de energía este escenario no sería tan improbable pues, incluyendo todos los sectores, esta caería para el segundo trimestre del presente año en 8,93 %, cuando en el primer trimestre había crecido en 3,07 %, según XM.
 

No es gratuito entonces que para muchos analistas –entre ellos las mismas Naciones Unidas– esta crisis puede llegar a tener dimensiones similares, si no mayores, a la Gran Depresión de 1929, aunque con una connotación relativamente distinta, ya que la actual crisis deriva –en principio– de un fenómeno sanitario, lo que algunos analistas llaman un “falso dilema entre salud y economía”, que en realidad no lo es. La misma OCDE en sus proyecciones prevé que una segunda oleada del coronavirus podría bajar los pronósticos del desempeño de la Unión Europea del -9,1 al -11,5 %, y para la economía estadounidense del -7,3 al -8,5 % para 2020. En el caso de Colombia, una segunda oleada significaría un crecimiento de -7,9 %.
 

Ya se ha llamado suficientemente la atención sobre cómo la crisis del coronavirus ha develado las profundas inequidades sociales, que ponen en riesgo una profundización de la pobreza afectando los grupos más vulnerables de la población, sin mencionar la forma desigual en que el virus afecta los distintos grupos poblacionales y sectores sociales.
 

Sin duda, la recesión económica es una espada de Damocles que pesa sobre el futuro de los hogares. De nuevo es imperioso fortalecer tanto las medidas de protección social como las políticas contracíclicas que permitan reavivar el consumo de los hogares, y por esa vía la reactivación económica.
 

La extensión del programa Ingreso Solidario -no obstante, lo tardío y restrictivo- anunciada por el presidente para apoyar a 3 millones de hogares es una medida paliativa en buena dirección, pero un proyecto de Renta Básica de más largo aliento –como el que se pretende discutir en las próximas sesiones del Congreso– apuntaría a una solución más de fondo para afrontar esta crisis según como quede diseñado. Sin embargo, esto no significa que los problemas estructurales que dan cuenta de la forma desigual como se ven afectados los distintos sectores sociales y grupos de población, vayan a ser resueltos a partir de estas medidas.

Relacionados

934,3293,3479,3375,2946,3152,2741

Hace pocos días la prestigiosa revista The Lancet publicó un comentario editorial con el provocador título de “COVID-19 no es una pandemia”1. Más allá...

Más allá de la pandemia por el COVID-19, año tras año se abre el debate del futuro que le espera a los jóvenes colombianos, específicamente en cuanto...

El COVID-19, como un evento imprevisto y que requería respuestas ágiles y efectivas, ha tenido hasta ahora resultados drásticos y negativos en el...

Resultado de diversos procesos históricos iniciados con el equivocado “descubrimiento de América”, seguido de enfermedades, cambios culturales...

Aunque este es un medicamento que se usa para tratar problemas parasitarios como piojos y lombrices, recientemente se empezó a usar en ensayos...

Consejo Editorial