Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
    Conformar una estructura robusta y flexible, el primer reto de la JEP

La puesta en funcionamiento de una institución nueva es todo un desafío, y el reto es aún más exigente si tiene una tarea como la atribuida a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), pues se trata de pensar no solo en una estructura burocrática a secas, a partir de cierta información disponible, sino de ser consciente de la importante misión que tiene para contribuir a la paz y a la reestructuración social e institucional del país.

En general, el diseño de una estructura administrativa nueva debe considerar al menos dos aspectos: las funciones atribuidas, y la carga de trabajo asignada. En el caso de la JEP, el primero se encuentra razonablemente claro, mas no el segundo, de modo que el modelo que se adopte deberá acoger otras variables y ajustarse cuando se tenga el universo de asuntos por resolver.

Una estructura ideal de la JEP debe tener en cuenta algunos supuestos y modelos tipo, como el modelo de justicia para el que fue concebida, los ejemplos comparables, las expectativas y el tiempo de duración y las cargas de trabajo.

El modelo de justicia. El modelo de justicia escogido para la JEP es restaurativo y prospectivo. Esto quiere decir que las decisiones que se adopten tienen una vocación transformadora y no se agota en la solución de casos individuales, lo que sugiere un equipo robusto y calificado.

En todo caso, el principio que debe guiar la estructura burocrática de un tribunal destinado a impartir justicia transicional es que aunque no puede pensar en resolver oportunamente todos los casos individualmente, sino los más representativos, es su responsabilidad avanzar con la mayor cobertura posible de justicia, en el tiempo previsto para ello, es decir, con eficacia y eficiencia.

Ejemplos comparables.No existe un modelo comparable con la JEP, en la medida en que se trata de un tribunal nacional y consensuado entre actores del conflicto armado. En otras latitudes la justicia transicional ha corrido por cuenta de tribunales de vencedores –como en Núremberg, Tokio y Cuba–, tribunales internacionales –como en Núremberg, Tokio, Ruanda, ex Yugoeslavia, la Corte Penal Internacional (CPI), la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) y la Corte Europea de Derechos Humanos (ECHR, por sus siglas en inglés), o ha sido asumida por los sistemas de justicia ordinaria como ocurrió en España, Argentina y Chile.

Solo la Fiscalía habla de informes a la JEP que inicialmente sobrepasan los 160 mil casos, lo que muestra la gran responsabilidad que recaerá sobre el equipo de trabajo.

Tiempo de duración y cargas de trabajo. Aunque aún no hay certeza sobre la carga de trabajo, los criterios de priorización de casos graves y máximos responsables hacen prever una alta especialidad en dogmáticas de derecho penal internacional, derecho internacional de los derechos humanos, derecho internacional humanitario (DIH), reparación integral y contextos, entre otros, como particularidad de la tarea que adelantará la JEP.

Con ello se destaca que en el resultado esperado de esta jurisdicción especial lo cualitativo prevalecerá sobre lo cuantitativo. No está de más recordar que a la JEP llegarán todos casos de violaciones a los derechos humanos y las infracciones al DIH ocurridos durante el conflicto armado colombiano. Solo la Fiscalía habla de informes a la JEP que inicialmente sobrepasan los 160 mil casos, lo que muestra la gran responsabilidad que recaerá sobre el equipo de trabajo.

Expectativas.En todas las experiencias adelantadas por los tribunales de justicia transicional la sensación de déficit de justicia ha sido generalizada. Esta experiencia se debería considerar para pensar en una JEP muy fuerte en términos cualitativos y cuantitativos. La expectativa social e institucional que recae sobre ella debe ser respondida con calidad y eficiencia, y ello solo se logra con una JEP fuerte.

Una Justicia Especial para la Paz débil burocráticamente se puede ver avocada a una de dos cosas: tener un producido judicial lento y efectivo, o uno rápido con la calidad no deseada. Y no resulta de poca monta que sobre la JEP exista una expectativa no solo nacional sino internacional, en un doble sentido: de un lado, esa suerte de vigilancia activa que mantiene la CPI –en especial su actual fiscal– sobre el tipo de juzgamiento que hará la JEP a ciertas conductas cometidas, y de otro, la expectativa positiva que la comunidad internacional tiene sobre el modelo propuesto en Colombia, que eventualmente pueda servir para ser replicado en escenarios de conflictos armados de todo el mundo.

A esto se agrega un elemento coyuntural, y es que los problemas de legitimidad que enfrenta todo el proceso de paz –generados por distintas circunstancias– inevitablemente se trasladarán a la JEP. Y la única forma que este órgano judicial transitorio tiene de enfrentar esta dificultad es a través de una eficacia y una eficiencia jurídicas que, a su turno, solo son pensables con un aparato muy fuerte desde el comienzo.

Modelos burocráticos

En general, se pueden concebir al menos dos modelos burocráticos para tratar de sacar adelante los propósitos propios de las transiciones: uno minimalista, que apuesta por una estructura fortalecida en la base y débil en la cúpula; y otro maximalista, que mantiene una estructura fuerte en todos los niveles. Uno y otro responden a características, propósitos y formas de trabajo diferentes. Con el riesgo de simplificar y de ejemplificar mal, los anteriores modelos se pueden atribuir a tribunales de justicia poco parecidos a la JEP, así:

El modelo minimalista se puede ver en la Corte IDH, en la que, además de una Secretaría fuerte, se cuenta con un grupo de asesores expertos que apoyan las decisiones que orientan los jueces. Este modelo se puede justificar por varias razones: el carácter no permanente de la Corte, su no temporalidad, el reducido número de casos que ingresa por año y las frecuentes crisis presupuestales del sistema interamericano.

Algo semejante ocurre con la ECHR, en la que el grupo de asesores expertos está más que justificado por la variedad de sistemas jurídicos que convergen a resolver los casos de distintos países.

El modelo maximalista se puede ver en las altas cortes colombianas. Allí existen despachos y secretarías provistos de equipos fuertes que, en topes de congestión, se han visto aún más fortalecidos.

El modelo ideal

Con la mira puesta en el cumplimiento calificado, eficaz y de gran cobertura del encargo hecho a la JEP, en su arranque es imperativa una estructura burocrática robusta que permita dar resultados rápidos pero que cumpla no solo con las expectativas de las víctimas sino con las del DIDH, del DIH y del DPI, que permanecen vigilantes y atentos.

Además la estructura burocrática debe ser flexible, de modo que tenga capacidad de movilidad en la JEP, según tres criterios: la experticia del funcionario; la compatibilidad relativa de la función atribuida a las salas y secciones que componen la JEP, y la mayor o menor carga de trabajo que tendrán estas salas y secciones. El Grupo de Análisis y Contexto (GAC) deberá ser particularmente fortalecido en todos los momentos en que sea necesario.

Este modelo debe ser evaluado cada tres años, teniendo en cuenta que, en un horizonte de 10 años, este es un tiempo razonable para probar su eficacia y hacer los ajustes necesarios; el indicador principal de esa eficacia lo deberá constituir el número de casos relevantes resueltos, que a su turno incluirá otros indicadores como el número de máximos responsables con situación jurídica resuelta y el número de víctimas reparadas integralmente.

Podría haber entonces tres niveles en la estructura de la JEP, cuya composición particular variaría en función del tipo de sala o sección al que se pertenezca: administrativo, profesional especializado y magistrado auxiliar.

Este modelo debe ser evaluado cada tres años, teniendo en cuenta que, en un horizonte de 10 años, este es un tiempo razonable para probar su eficacia y hacer los ajustes necesarios.

La principal función de quienes se encuentren en el nivel administrativo es facilitar la tarea de quienes tengan funciones judiciales en la JEP. A este nivel pertenecen las dependencias que deben apoyar la función judicial de la JEP.

En cuanto a los profesionales especializados, deberán apoyar a los magistrados de las salas y secciones en la preparación de los proyectos de decisión y la práctica de pruebas del grueso de los casos estándar y conformar el GAC que tendría las siguientes funciones, entre otras:

  • Consolidar permanentemente los contextos sobre los que se vaya a trabajar.
  • Contrastar permanentemente la información que llegue.
  • Georreferenciar la información y proponer criterios de selección y priorización de casos.
  • Apoyar la sustanciación de los proyectos de decisiones que deba proyectar cada despacho.
  • Apoyar los debates que precedan la toma de decisiones en las salas y secciones.
  • Revisar la coherencia de las decisiones que se tomen en los distintos niveles de la JEP.
  • Vigilar la compatibilidad de las decisiones de la JEP con el derecho interno y el derecho internacional en general.

El nivel magistrado auxiliar corresponde a expertos de máxima confianza de cada magistrado, cuyas dos funciones principales son preparar los proyectos de decisión y practicar pruebas en casos de los que se espera el mayor impacto jurídico, social y político, todo con la dirección y orientación del titular del despacho.

Sin perjuicio de la mínima estructura que igualmente debe tener la Presidencia de la JEP para cumplir sus funciones administrativas y de representación, es importante tener en cuenta que de esta planta sugerida deben salir los apoyos que deben tener los integrantes de la Sala de Gobierno de la JEP.

La ley estatutaria de la JEP prevé que la presidenta, dos representantes de las salas y dos de las secciones integren la Sala de Gobierno, cuya labor de planeación y dirección de la JEP es semejante a la del Consejo Superior de la Judicatura, pero sin la enorme infraestructura con la que cuenta esta última institución.

Con el modelo propuesto, se cumplen y combinan apropiadamente dos cosas: la alta responsabilidad que pesa sobre cada uno de los jueces de la JEP, y el carácter colaborativo que debe tener una estructura tan sui géneris como la del modelo de justicia transicional colombiano.

Relacionados

530,165,531,113,532,38

La crisis venezolana se transformó en un éxodo masivo sin precedentes, con un impacto hemisférico que apenas comienza. Brasil y Colombia, donde recae...

Durante los últimos 20 años, en Colombia se ha construido una institucionalidad engorrosa por lo que no hay claridad sobre la eficiencia y el impacto...

El fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ) sobre delimitación marítima entre Costa Rica y Nicaragua debe alertar al Estado colombiano acerca...

Con piezas de video, esculturas y pinturas en gran formato, el artista plástico Juan David Laserna plantea la manera como la pedagogía de la historia...

Expresiones como “hecha la ley, hecha la trampa” reflejan que la corrupción viene de un legado colonial muy deplorable que ha trascendido hasta hoy y...