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Catatumbo y las formas de lucha de campesinos e indígenas

A pesar de esto, las comunidades campesinas e indígenas han logrado sobreponerse con estrategias para autogestionar la insuficiente oferta de bienes y servicios básicos, generar mecanismos de concertación en las disputas territoriales y formular proyectos de soberanía alimentaria acordes con la protección del ambiente y sus planes de vida.
 

Puedes escuchar: Catatumbo, en medio de una pelea de poder.

La situación es preocupante: al 1 de enero de 2020, la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV) reportó 341.412 personas víctimas de conflicto armado en el Catatumbo, cifra equivalente a la población total de Islandia. Así mismo, según la Red Nacional de Información (RNI) de dicha Unidad, en los municipios de El Tarra y Convención se han reportado 26.074 y 24.061 desplazamientos y 1.267 homicidios y 1.223, respectivamente.
 

A esto se suma que al 26 de enero de 2020 habían sido asesinados 25 líderes sociales en la zona, una muestra de que el conflicto armado en la región sigue  vigente, lo que ha incidido históricamente en la marginalidad y estigmatización de las organizaciones sociales en el Catatumbo.
 

La investigación “La organización social en el Catatumbo: formas de lucha desde la base” muestra la aplicación de los enfoques de transformación de conflictos y de acción sin daño para la construcción de una caracterización aplicada al contexto, el reconocimiento de algunos conflictos de las juntas de acción comunal (JAC) y para identificar el impacto empírico del conflicto armado. Además se usaron las herramientas de la educación popular, un modelo de pedagogía enfocado en el contexto de las comunidades para identificar y potenciar capacidades locales y perspectivas campesinas de las intervenciones territoriales.
 

El resultado de la investigación fue un insumo para la elaboración de la Agenda Intercultural para la Paz del Catatumbo [1] que condensa –a partir de la identificación de violencias estructurales, culturales y simbólicas– las estrategias adelantadas por la organización social para construir la paz desde su territorio y sus sueños, y la construcción de metodologías de escuelas de formación política en la región.
 

Puedes leer: El Catatumbo 2030: cuatro posibles escenarios.
 

Los hallazgos


Ante el impacto en la comunidad, la base organizativa, definida como la expresión local más cercana en las zonas rurales y organizaciones campesinas, han luchado por desmitificar la imagen guerrerista, movilizar sus redes y herramientas en función de la construcción de paz, la soberanía alimentaria, la justicia social, el respeto por los derechos humanos y la vida digna, gestionando conflictos y autogestionando los procesos de construcción territorial, propuestas y estrategias plasmadas en la Agenda Intercultural para la Paz.
 

Pese al esfuerzo comunitario, la actual intervención gubernamental puede desequilibrar las relaciones entre la comunidad, debido a que su carácter asistencialista revictimiza y no responde a las demandas de los habitantes del territorio, además de que su incidencia punitiva ocasiona daños en la población.
 

No obstante, el fortalecimiento comunitario es dinámico y ha fijado bases críticas para la interacción con lógicas de un modelo de desarrollo economicista impuesto desde el centro del país.
 

La labor del trabajador social en esta zona


La construcción de paz implica buscar y mantener procesos de cambio, no sostener resultados estáticos; los trabajadores sociales poseen herramientas flexibles para escenarios de incertidumbre que permiten fortalecer el acto reflexivo de la experiencia en acción, interpretar y sentir desde el territorio, permanecer en constante diálogo con las comunidades. De esta manera se afinan las habilidades y fortalezas del profesional y de la comunidad.
 

La intervención en este territorio por parte de entes estatales y cooperantes debe destinarse a saldar la deuda histórica de manera asertiva siguiendo el enfoque de “acción sin daño”; la academia tiene el compromiso de sensibilizarse, contextualizar sus contenidos pedagógicos, políticos y de investigación, además de participar activamente con iniciativas territoriales para construir la paz.

Comprender las dinámicas comunitarias permitirá fortalecer la perspectiva crítica y quebrantar la burbuja académica que separa a la universidad de las comunidades y la cotidianidad en el campo colombiano.


[1] Álvarez Gómez, P. y Patricia, S. (2018). Nuestro sueño es la paz. Bogotá: Editorial El Búho Ltda.

Un esfuerzo por el Catatumbo

Los esfuerzos por transformar la realidad del Catatumbo deben contar con mecanismos prácticos para definir una respuesta a la crisis, enmarcándola en un futuro deseado en vez de que la crisis y sus dinámicas definan el futuro.
 

El carácter complejo y múltiple de las comunidades debe ser respetado y potenciado en su propio espacio físico, social y cultural; dar cuenta tanto de los problemas inmediatos como del sistema de patrones relacionales requiere una apuesta por el desescalonamiento de los conflictos; buscar un cambio constructivo dentro de un escenario conflictivo radica en reconocer, entender y reparar lo que ha sucedido desde diferentes focos, es decir disponerse para crear nuevas formas de interacción, relaciones y estructuras con perspectiva a futuro.
 

La construcción de paz no debe ser una frase de cajón sino un proceso social dinámico, una estrategia global que abarca, produce y sostiene una serie de procesos, planteamientos y etapas necesarias para transformar los conflictos en relaciones más pacíficas y sostenibles.
 

La formación es un instrumento estratégico para la transformación, para el diseño de la construcción de paz territorial, es un proceso de “capacidad estratégica” y “construcción de relaciones” intencional, indispensable y sensible que se realiza en función de quienes participan, lo que lleva consigo el concepto de empoderamiento como concienciación, preparación para enfrentarse al conflicto, articular visión y metas, reflexión práctica y evaluación.
 

Hablar del Catatumbo en este artículo no es enfatizar en los estigmas mediáticos, pese a la constante hostilidad de los actores armados de la región y en la zona, sino exaltar la labor de las comunidades que buscan estrategias para enfrentar la tensión, luchar y proteger su vida.
 

* Este artículo expone uno de los resultados del trabajo conjunto entre la academia y la organización social de base campesina, para el fortalecimiento de una plataforma de participación dinámica y comprometida con la construcción de paz en el Catatumbo. Esta labor se realizó como parte del proyecto de extensión solidaria emprendido por el Departamento de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Colombia Sede Bogotá, denominado “Formación política para la construcción de paz territorial desde las comunidades de El Tarra y Convención (Catatumbo, Norte de Santander)”.

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