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Biocarbón de teca blanca conserva “salud” de suelos madereros

La agroforestería es una gran oportunidad para Colombia. Más allá del beneficio de productos principales como la madera, también está el aprovechamiento de los residuos que derivan de las prácticas del cultivo (aserrín y lodos de papel), que se podrían utilizar para producir energía y mejorar las propiedades del suelo de las mismas plantaciones.

Según Giovanni Reyes Moreno, doctor en Agroecología de la Universidad Nacional de Colombia (UN), aunque la agroforestería busca mejorar la productividad de las tierras, y al mismo tiempo ser ecológicamente sustentable, el aumento de las actividades agrícolas también ha generado una mayor cantidad de residuos, estimada por la FAO en unos 500 millones de toneladas al año.

Al respecto, Jairo Leonardo Cuervo, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UN Sede Bogotá, señala que hoy se trabaja en varias tecnologías que estudian los beneficios de dichos residuos aplicados a los suelos de los agroecosistemas (un ecosistema alterado por el hombre para desarrollar una explotación agropecuaria). Dentro de los estudios se ha observado que la aplicación de biocarbón en el suelo podría ser una alternativa para mejorar los ingresos de las plantaciones.

El biocarbón es un producto rico en carbono, que resulta del calentamiento de biomasa (derivada de plantas o de animales, pero más comúnmente de madera); se diferencia del carbón vegetal porque facilita la absorción de nutrientes y el almacenamiento de carbono por parte de las plantas. Además este material se produce a través de pirólisis, proceso térmico de degradación de una sustancia realizado en ausencia de oxígeno.

La investigación del doctor en Agroecología se centró en la evaluación de los efectos del biocarbón derivado de residuos de podas y entresacas (remoción selectiva de ramas vivas pequeñas para reducir la densidad de la copa) de árboles de Acacia mangium Willd, conocida popularmente como acacia de las molucas, acacia mangium o teca blanca.

Lea también: Agroforestería, una respuesta al rescate del carbono en la Amazonia

Pruebas en vivero

Antes de valorar las bondades del biocarbón en plantaciones de grandes hectáreas, el estudio se adelantó en el vivero de A. mangium de la empresa Cooperación Verde, en el corregimiento de Planas (Meta).

La teca blanca es una especie heliófila, es decir que requiere sol directo para desarrollarse; es de rápido crecimiento y se adapta fácilmente a zonas con condiciones ambientales variables; suele crecer en bosque húmedo y muy húmedo tropical, detrás de manglares y en pantanos, con temperaturas mínimas de entre 12 y 16 oC y máximas de entre 31 y 34 oC. Por eso es frecuente encontrarla en zonas como el Bajo Cauca Antioqueño, el sur de Córdoba, el Magdalena Medio y los Llanos Orientales.

A pesar de su gran capacidad de adaptación en suelos degradados, con alta acidez y baja fertilidad, en algunas zonas el fuste recto de los árboles de A. mangium no se desarrolla bien, lo cual afecta su aprovechamiento en volumen y reduce su valor comercial.

Para el análisis de las diferentes variables con la adición de biocarbón en el sustrato y en las plántulas de acacia de las molucasse realizó un diseñó experimental con nueve tratamientos, tres repeticiones y tres materiales a evaluar: biocarbón de A. mangium, fertilizante sintético y mezcla de biocarbón más fertilizante.

Uno de los resultados fue que los tratamientos en los que se mezclaron 40 ton/ha de biocarbón más 50 % de fertilizante mostraron un mayor aumento en el índice de Dickson, frente a tratamientos con solo fertilizantes sintéticos.

El investigador Reyes explica que el índice de Dickson “es una medida integral utilizada para predecir el comportamiento de la planta en campo, expresando equilibrio entre la masa y la robustez”.

Con la adición de biocarbón en el sustrato también se observó una mejoría tanto de las propiedades como de la disponibilidad de los nutrientes del suelo –como nitrógeno, fósforo y calcio–, además de un incremento en la absorción de las plantas, lo cual influye de manera positiva en la fisiología o desarrollo de la planta. Otro resultado positivo es que al emplear biocarbón se reduce casi a la mitad el uso de fertilizantes sintéticos.

Insumo en plantaciones agroforestales

Superado el ensayo en laboratorio, el investigador Reyes hizo las pruebas de campo, en las que trabajó con 2.000 ha de plantaciones de Cooperación Verde, que producen cerca de 500.000 toneladas de residuos forestales hasta el corte del árbol, lo que genera problemas fitosanitarios y de manejo en el cultivo.

En este punto se tomaron 27 muestras iniciales y finales de suelo –10 meses después de sembrar las plantas de A. mangium en 27 lotes– en una rejilla rígida de 3 x 9 m, donde cada lote tuvo un área de 80 m²; estas 27 muestras derivaron de 6 muestras iniciales ubicadas a 20 cm de cada punto.

Las muestras se tomaron a una profundidad promedio de 30 cm del suelo y se analizaron según los mismos parámetros usados en el ensayo en vivero. De esta manera se corroboró que al incorporar la mezcla de biocarbón de teca blanca en mezcla con el fertilizante sintético y solo el biocarbón en el suelo, se incrementaron los valores de retención de humedad y agua disponible.

El doctor destaca que “el incremento de los rangos en estas propiedades físicas permite una mayor disponibilidad de los diferentes nutrientes y el incremento en otras propiedades químicas del suelo. Al encontrarse mayores niveles de nutrientes (particularmente nitrógeno) en tratamientos con solo biocarbón, se infiere que podría existir aporte de elementos por parte de este material”.

En cuanto al costo que representaría usar el 50 % de fertilizantes más biocarbón, se estableció que la rentabilidad es del 15 % en comparación con una plantación estándar, que representa solo un 9 % en su tasa de retorno.

“A partir de este análisis económico se propone que, con la aplicación de los residuos del agroecosistema, se podrían disminuir los costos en diferentes etapas en el establecimiento de la plantación”, concluye el doctor Reyes.

El profesor Cuervo comenta que gracias a su gran plasticidad y adaptación en diferentes agroecosistemas en el mundo, además de estar actualmente en un proceso de expansión en Colombia, A. mangium fue una de las mejores opciones para trabajar.

A. mangium desempeña un papel importante en el manejo de la erosión y conservación de suelos, gracias a su capacidad de fijar nitrógeno atmosférico, de producir grandes cantidades de materia orgánica ­­­­­­­–mediante el aporte de hojarasca– y de servir como planta de ornamentación en corredores urbanos”, explica.

Esta madera se caracteriza por ser dura, resistente y gruesa y porque se deja transformar fácilmente en vigas, tableros de mesas y sillas, entrepaños de bibliotecas y armarios, entre otros.

Lea la tesis doctoral: Aprovechamiento de residuos forestales en forma de biocarbón como alternativa agroecológica para la producción de madera de calidad de Acaciamangium Willd”

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