Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Banco de plasma de convalecientes, la oportunidad más temprana de tratamiento de COVID-19 en el país

Dichos anticuerpos se producen varias semanas después de la infección, y son el maravilloso producto de miles de años de evolución, que le permite al ser humano generar dentro de sí proteínas capaces de recubrir el virus de manera específica y marcarlo para destruirlo eficientemente. Aunque se ha hablado mucho del beneficio de detectar anticuerpos en contra del virus y sus utilidades de diagnóstico, poco se ha hablado del proceso de usar estos anticuerpos para un tratamiento.
 

Tres pequeños estudios en la China1 sugieren que los anticuerpos del plasma –la parte líquida de la sangre– se podrían usar como tratamiento de casos graves. Pacientes severos se recuperaron más rápido cuando recibieron plasma de alguien que ya se había recuperado y tenía altos anticuerpos circulando. En dos de estos estudios, los donantes tenían anticuerpos capaces no solo de recubrir el virus, sino de bloquear las áreas que este usa para entrar a las células humanas.
 

Pero estos estudios no son suficiente evidencia para realizar transfusiones a enfermos de COVID-19 en el país, ya que:
 

  • el tratamiento sigue siendo experimental,
  • los tres estudios no seleccionaron de manera aleatoria a quienes recibieron el tratamiento,
  • y en algunos casos lo comparan con tratamientos ya descartados.
     

Sin embargo, indican que el tratamiento con plasma podría reducir la cantidad de virus y las lesiones pulmonares en días.

Sumado a esto, dos estudios importantes en curso en Estados Unidos están evaluando el uso de plasma de personas convalecientes con controles aleatorios, los cuales evaluarán la transfusión de plasma para prevenir el desarrollo de síntomas en personas expuestas, o tratar casos severos de COVID-19.

Los resultados de estos estudios de control aleatorio estarán disponibles a finales de junio y podrían indicar que Colombia tiene en sus convalecientes una posible estrategia de tratamiento.


El caso colombiano


Colombia tiene en sus manos la posibilidad de usar esta alternativa pronto, si se demostrara su eficacia y seguridad en los próximos meses, pues ningún otro tratamiento tendría opciones de producirse y distribuirse en el país tan rápido como este.


El país tiene múltiples bancos de sangre capaces de realizar “consentimiento informado” de los donantes y mecanismos estructurados para tamizar la sangre y asegurar la seguridad de las muestras usadas para la transfusión; cuenta además con la capacidad de almacenamiento de los productos sanguíneos y la experiencia usándolos en clínicas y hospitales.
 

Meses después de la llegada del virus a la población colombiana, el país tiene una población de más de 3.900 personas recuperadas, muchos suficientemente saludables para donar sangre y con deseo de contribuir voluntariamente a que haya soluciones de tratamiento para otros.


El reto es prepararse para usar esta estrategia. En primera instancia, los puestos de salud, clínicas y hospitales del país tendrían que seguir a los pacientes recuperados y orientarlos para que donen sangre. El Hospital San José en Bogotá2 ya ha iniciado un protocolo experimental para la recolección de plasma de convalecientes.

Los bancos de sangre tendrían que invertir recursos para procesar y guardar el plasma, aunque solo se usará si los estudios de control aleatorio resultan eficaces. El banco de Sangre Cruz Roja Colombiana3 validó su conservación de plasma para garantizar la calidad de las transfusiones.
 

Los laboratorios tendrían que prepararse para hacer las pruebas en el plasma donado para identificar qué donantes tienen los mejores anticuerpos neutralizantes en contra del SARS-CoV-2. Un esfuerzo por adelantar pruebas confiables de serología es importante para identificar el mejor plasma para tratamiento.
 

Además, los bancos de sangre tendrían que coordinar sus esfuerzos para distribuir este tratamiento a quienes más pueda beneficiar, incluidas estrategias para el transporte de productos sanguíneos a regiones apartadas del país.
 

No debemos esperar a que se demuestre su utilidad como tratamiento para iniciar estos procesos; se podrían salvar muchas vidas si iniciamos el proceso de recolectar, tamizar y guardar la sangre antes de conocer los resultados de los estudios de control aleatorio.


Se ganará tiempo valioso si los bancos de sangre guardan el plasma de personas convalecientes en estos meses, antes de que la epidemia tenga el potencial de ocupar todos los recursos del sistema de salud.
 

Si el plasma de convalecientes resultara beneficioso para un tratamiento, Colombia podría tener en sus manos una terapia efectiva en meses. Se podría preparar para los periodos en los que la actividad económica se reanude y aumenten los contactos. Los enfermos podrían recibir los anticuerpos antes de desarrollar los propios, acortando la estadía en el hospital y tal vez reduciendo la mortalidad.
 

Tener plasma acumulado le permitiría a la industria local o al Instituto Nacional de Salud (INS) trabajar en la purificación de los anticuerpos, haciendo la terapia aún más segura y sin los efectos secundarios de los otros componentes de las transfusiones.

Si los resultados de los estudios de control aleatorio demostraran que el plasma de los convalecientes no ayuda al tratamiento, los esfuerzos de acumular su plasma no serían en vano. Colombia solo estaría posicionada para entender las respuestas inmunes causadas por la infección natural y discernir cuáles ayudan a la protección y por cuánto tiempo, y estaría en una posición de privilegio para saber qué características de la respuesta inmune deben o no generar una vacuna.
 

Colombia puede contribuir a entender la epidemia en Latinoamérica, y hacer uso de este conocimiento para apoyar estudios nacionales e internacionales si el plasma de convalecientes no demuestra eficacia para tratamiento.
 

No es momento de desperdiciar la valiosa capacidad local para movilizar esfuerzos y recolectar plasma de personas convalecientes, después de haber diseñado protocolos que protejan adecuadamente a los donantes. Que los afectados por el COVID-19 pasen de ser vectores y víctimas de la infección, a héroes que ayudan a la generación de soluciones.
 

Es necesario preparar voluntarios, bancos de sangre, laboratorios y actores involucrados en el almacenamiento y la distribución de muestras sanguíneas para hacer que este método tenga una real oportunidad de implementación temprana a lo largo y ancho del país. No se puede desperdiciar la posibilidad de usar esta estrategia, inmediatamente después de que se haya demostrado su potencial.

 


1 https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2763983?utm_campaign=articlePDF%26utm_medium%3darticlePDFlink%26utm_source%3darticlePDF%26utm_content%3djama.2020.4783

https://www.pnas.org/content/117/17/9490

https://journal.chestnet.org/article/S0012-3692(20)30571-7/pdf

2 Donantes interesados pueden contactar al estudio de manera confidencial usando el correo coordinacionbancodesangre@hospitaldesanjose.org.co o el teléfono 3538000 ext 471.

3 Por ahora recolecta información de potenciales donantes en este link: https://forms.gle/11V6TCHVTsk4v8dW7

Relacionados

3389,3047,3390,3391,2946,3388

La pandemia del COVID-19 añade un grado más de complejidad a la educación superior en América Latina, que viene de afrontar retos no resueltos, como...

A lo largo de su historia, la humanidad ha vivido varias experiencias de muerte masiva por alguna enfermedad infecciosa, y todas ellas han puesto en...

Despite de immediacy of the events and the short time since the World Health Organization declared the world pandemic1, the number of documentation...

El mundo está al revés por un adminículo minúsculo imposible de ver y prever. El nanovirus invisible ha hecho tambalear las fortalezas...

According to statistical information from the Colombian Penitentiary and Prison Institute (Inpec, for its Spanish acronym), there are currently...

Consejo Editorial