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¿Una sindemia es mejor o peor que una pandemia?

A finales de septiembre de 2020 se publicó un comentario en la revista científica The Lancet, escrito por su editor Richard Horton, que colocó el término “sindemia” en boca del público1. Previamente, a comienzos del año pasado, la misma revista publicó un informe referido a las pandemias de obesidad y malnutrición y su relación con el cambio climático, en el que también se usaba esa palabra2. Pero es el artículo de este año, en el contexto de la pandemia de COVID-19, el que ha difundido el concepto ampliamente, dada la resonancia que ha tenido en los medios de comunicación y en las redes sociales3.

Una sindemia es la suma de dos o más epidemias o brotes de enfermedad, que en su interacción biológica y en su repercusión social conllevan un exceso de carga de enfermedad. El término es un neologismo que usa las palabras sinergia y epidemia, de tal manera que alude a una sinergia de epidemias4.


El concepto tiene dos acepciones ligeramente diferentes: por un lado, hace referencia a esa interacción simultánea entre dos o más epidemias, problemas o condiciones de salud pero, por otro, y ese fue el sentido original que se le dio al término, hace referencia a las consecuencias que conlleva la interacción biológica y social de las epidemias, en las condiciones de salud de poblaciones afectadas por la inequidad social.


En este sentido, la primera acepción se acerca semánticamente a la noción de comorbilidad o multimorbilidad, sólo que estos términos suelen referirse a la dimensión individual mientras que la noción de sindemia hace referencia, sobre todo, a la dimensión poblacional. Por su parte, la segunda acepción subraya la gran importancia de las condiciones sociales en la salud de los individuos y las poblaciones. Es por eso por lo que la noción de sindemia involucra tanto a los orígenes sociales de las enfermedades como a sus profundas consecuencias sociales.


Y esto último se comprende mejor, si se tiene presente que el concepto de sindemia surgió en el campo de la antropología médica. Por lo que tengo entendido, el término fue acuñado por el antropólogo Merrill Singer en la década de los años 90, del siglo XX. Este investigador, junto con varios de sus colaboradores, forman parte de una perspectiva que suele identificarse como «antropología médica crítica».
 

El trabajo del antropólogo Singer


Merrill Singer es un reconocido antropólogo estadounidense, profesor universitario, que se ha dedicado al estudio del abuso de sustancias psicoactivas, el VIH-SIDA, la desigualdad en salud y la salud en poblaciones minoritarias. Como parte de sus intereses investigativos, Singer estudió las dinámicas de enfermedad en población urbana pobre, en los Estados Unidos, y se percató de la importancia que tiene, en el entorno urbano, la interacción existente entre diversos problemas de salud. Su trabajo se concentró, en especial, en la interacción entre el abuso de drogas, la violencia y el SIDA y sus análisis le llevaron a profundizar en la manera cómo esa confluencia genera resultados adversos para la salud de la población. Además, mostró cómo los problemas de salud interactúan de tal manera que causan un daño mayor que la simple suma de sus efectos independientes. De allí surgió la noción de sindemia, la cual ha sido planteada por él, en conjunto con varios de sus colaboradores.


Tal vez de lo más interesante que se encuentra en el trabajo que este antropólogo ha desarrollado con su equipo, trabajo que se conoce por la publicación de una importante cantidad de artículos científicos y libros académicos, es el esfuerzo desplegado por mostrar cómo interactúan, de manera concreta y específica, agentes causales, procesos sociales y estados patológicos, y cómo es la propia interacción entre estos elementos la que genera un aumento del daño físico, psicológico y social en los individuos y las poblaciones. Lo cual -vale la pena decir- brinda una visión compleja de las tramas de la enfermedad y una perspectiva analítica más amplia para enfrentarlas. Por ello resulta tan importante para el campo de la salud pública.


La manera como el propio Singer define sindemia, en un artículo muy importante escrito en coautoría con Scott Clair, es elocuente y permite entender la riqueza (y complejidad) del concepto: “es un conjunto de epidemias entrelazadas que se potencian mutuamente y que involucran interacciones de enfermedades a nivel biológico que se desarrollan y se mantienen en una comunidad/población debido a condiciones sociales dañinas y conexiones sociales dañinas5.
 

COVID-19: ¿pandemia o sindemia?


Según la reflexión que hace Horton, como editor de la revista The Lancet, actualmente estaríamos viviendo una situación sindémica dado que la epidemia de COVID-19 interactúa con otras epidemias, en especial, con aquellas referidas a enfermedades crónicas no infecciosas como la diabetes, el cáncer y varios problemas cardíacos. Esto resulta actualmente de mucha importancia por el propio comportamiento de la actual epidemia COVID-19. Y todo esto se da en un contexto de gran desigualdad social.


La manera como se ha divulgado esta noticia no solo ha hecho que se contrapongan los conceptos de pandemia y sindemia, sino que algunas personas interpreten como algo positivo el cambio, mientras que otras personas lo hayan interpretado como algo negativo. Esta ambigüedad que se ha generado tiene que ver, en gran medida, con una idea que está profundamente arraigada en buena parte de la llamada «opinión pública»: esta es, que la noción de pandemia implica una gran amenaza dado que se refiere a una enfermedad que genera gran mortalidad.


Por ello, para muchas personas el que se deje de hablar de pandemia se interpreta como algo positivo, dado que ya no estaría presente esa gran amenaza. Para entender mejor la implicación que conlleva hablar de sindemia, vale la pena despejar un equívoco que se presenta. Según su definición técnica, la noción de pandemia hace referencia, fundamentalmente, a la expansión geográfica de una epidemia (independientemente de la gravedad o letalidad de esta). Por ello, lo que caracteriza a una pandemia es su extensión geográfica y, por tanto, su presencia simultánea en varias regiones del planeta. Por eso, la COVID-19 es una pandemia.


Pero con el término sindemia lo que se quiere resaltar es que una pandemia puede interactuar con otras epidemias y aumentar su efecto adverso en las condiciones de salud de las poblaciones. Por ello, y según la interpretación que hago de estos conceptos, uno debería decir que si bien la COVID-19 es una pandemia, la situación actual por la cual atravesamos es sindémica, toda vez que interactúan varias epidemias6.


De esta manera, ante la pregunta que empieza a surgir frente a si es bueno o malo que la COVID-19 sea una sindemia, yo diría que, en principio, es inadecuado llamar a esta enfermedad una sindemia, puesto que el término hace referencia a la confluencia e interacción de enfermedades (y condiciones de salud). La palabra sindemia, por tanto, no debe usarse para definir una enfermedad, sino para definir la situación en que vivimos, caracterizada por la sobreposición de enfermedades y, sobre todo, la interacción sinérgica entre ellas, lo cual aumenta su efecto deletéreo en la condición de salud de las personas y las poblaciones.


Y esa es la potencia de la noción de sindemia. Nos hace conscientes de la complejidad de la situación, nos enfrenta a los estrechos vínculos entre la dimensión biológica y la social de las enfermedades, nos exige repensar las formas de acción salubrista y nos aleja de visiones demasiado ingenuas o restrictivas que esperan de la biomedicina la solución final a todos los problemas. 


Para terminar, es importante señalar que si bien el concepto de sindemia sirve para analizar la situación actual donde el protagonismo de la epidemia de COVID-19 es innegable, también se ha usado para estudiar otras interacciones como, por ejemplo, la del uso de drogas, violencia y SIDA, en Estados Unidos, y la de la malnutrición, enfermedades infecciosas y cambio climático en el mundo, ya mencionadas; pero también la de diabetes, VIH y pobreza en Kenya; y la de diabetes y depresión en Sudáfrica7. Y el propio Singer, junto con Baula Ostrach, escribió un artículo de interés sobre la interacción entre malnutrición, enfermedades infecciosas y la guerra8.

 


1 https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(20)32000-6/fulltext

2 https://doi.org/10.1016/S0140-6736(18)32822-8

3 https://www.elperiodico.com/es/sociedad/20201013/sindemia-que-es-coronavirus-8154060; https://www.elespectador.com/noticias/salud/covid-19-no-le-digamos-pandemia-sino-sindemia/

4 https://www.fundeu.es/recomendacion/sindemia-termino-valido/

5 https://doi.org/10.1525/maq.2003.17.4.423

6 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/hoy-vivimos-mas-que-solo-una-pandemia/

7 https://www.intramed.net/contenidover.asp?contenidoid=90525

8 https://doi.org/10.1111/napa.12003

Perfil

Juan Carlos Eslava C.

Profesor asociado del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)