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¿Una o varias ciencias económicas?

A menudo escuchamos las expresiones “ciencias económicas” o “ciencias económicas y administrativas”, términos que de una u otra forma pueden pasar desapercibidos, pero que al mismo tiempo abren ventanas conceptuales e interpretativas que podrían sesgar la esencia de la economía.

Es común encontrar administradores o financistas realizando trabajos de economistas. Incluso desde el Estado, el Ministerio de Educación Nacional –y específicamente el Viceministerio de Educación Superior– contempla un área de evaluación de programas, en la que se agrupan sectores afines. En este sentido, se han catalogado como análogos la administración, los programas de finanzas y los de contaduría, y por eso es posible que la responsabilidad de evaluar programas de economía se asigne a profesionales en administración, finanzas o contaduría, a pesar de que existen concepciones diferentes para cada disciplina.

El economista Homero Cuevas define “economía” como la “ciencia que estudia los fenómenos sociales que ocurren en los procesos de producción y distribución del producto social”. Indica además que las relaciones entre el hombre y la naturaleza, establecidas en el proceso de producción, se pueden denominar como “relaciones naturales”, y resalta que estos aspectos son objeto de estudio de las ciencias naturales como la física, la química y la biología, entre otras.

Desde esta definición, y dado el contexto que nos ocupa, a todas luces los alcances de disciplinas como la administración, las finanzas y la contabilidad no representan dichos propósitos. Ellas están enfocadas al análisis de los resultados posteriores sobre temas específicos, como por ejemplo el uso de las normas contables. No cuentan con los fundamentos para la investigación de las interacciones sociales, las cuales son definidas por la economía y demostradas a través de modelos económicos. Un ejemplo de ello es la ley de la oferta y la demanda.

Para la economía no existen fronteras, pues se basa en fenómenos naturales que se producen por interacciones humanas, y por lo tanto son congénitas. Es aquí cuando la ciencia económica llega a otras disciplinas que les permite a ellas entender fenómenos. Es por eso que se habla de la afinidad de la economía con la administración, las finanzas y la contabilidad, pues de ella nace la teoría en la cual se soportan las demás.

Sobre el anterior contexto es importante tener un sentido de causalidad. Conceptos particulares no pueden ser orientadores de comportamientos que se derivan de la naturaleza humana. Conceptos particulares no pueden marcar o cambiar el derrotero de una ley natural. La ciencia económica en razón a las dinámicas del mercado llega a las finanzas, es decir, logra influir sobre la forma como las personas o las empresas administran su dinero y cómo buscan la mejor asignación de recursos. Los mercados monetario y de los activos se mueven según principios económicos, no financieros. Esta disciplina se basa en fundamentos económicos, como por ejemplo el costo de oportunidad. No obstante las finanzas, y en particular los profesionales en finanzas, han querido crear escuelas por fuera de la ciencia económica. En este orden de ideas, se debe tener en cuenta que para realizar estos análisis de los recursos monetarios es indispensable conocer la teoría económica.

En Introducción a la administración, Sergio Hernández y Rodríguez (2002) cita diferentes definiciones de la administración, en las que se pueden ver que esta se considera como una disciplina e incluso un oficio dedicado al servicio de una comunidad, ya sea empresa, gobierno o iglesia, entre otras. También indica que es un acto de coordinación humana, y además que los principios administrativos no son leyes como en las ciencias exactas, pero sí son universales.

Desde mi óptica de economista no he encontrado un punto de vista racional que permita claridad y explique las conductas de algunos no economistas con respecto al manejo de conceptos y la interpretación de los modelos y las variables económicas. Las conversaciones que se originan a raíz de coyunturas económicas son tan eufóricas como los temas políticos o religiosos. La explicación que puedo dar sobre el particular es precisamente porque se trata de un asunto que le toca el bolsillo a todos los ciudadanos y en esa medida quieren defender sus intereses individuales.

En este orden de ideas, cada persona sentirá autoridad y autonomía para opinar sobre los asuntos económicos, pero considerando solo su bolsillo y el momento que vive. Más allá de este aspecto, el punto neurálgico son los escenarios en los que se debe construir política económica, y es allí donde la controversia toca más allá de los sentimientos, porque en ocasiones –y según los conceptos utilizados y los análisis circunstanciales– solo observan posiciones individuales. Esto es economía y no debe ser limitada al horizonte de los equilibrios parciales focalizados en sectores o grupos de empresas.

Así las cosas, no es prudente decir que la contabilidad, las finanzas, la administración de empresa e incluso el mercadeo conforman la ciencia económica. Así mismo, pluralizar el término es convertir a cada una de las disciplinas mencionadas como una ciencia, aunque no cumpla con las características que deben poseer. Con respecto a las ciencias físicas, el escritor Michael Shermer afirma que el descubrimiento de datos nuevos establece una senda razonablemente recta y despejada que conduce al apoyo a una teoría o el rechazo de otra. Para definir la ciencia, el historiador señala la colaboración que existió entre dos astrónomos en 1601. Tycho Brahe y Johannes Kepler trabajaron juntos y su trabajo supuso una transición en la evolución del pensamiento que marcó para la ciencia un rumbo que rara vez se ha desviado: el rumbo de la simbiosis entre teoría y datos. Tal cual, en economía existe una evidente simbiosis entre los datos recogidos en la sociedad y organizados para ser analizados y modelados.

Como bien lo afirma Shermer, y teniendo en cuenta que la economía toca intereses y posiciones sociales, se generan ataques hacia la ciencia económica. El ataque más fuerte se origina precisamente al mezclarse con áreas distintas a la ciencia económica, y como indique antes, se apoyan en la teoría económica que nace de la misma naturaleza del ser humano.

Perfil

Francisco José Montes Vergara

Magíster en Ingeniería Industrial de la Universidad Nacional de Colombia, magíster en Economía de la Pontificia Universidad Javeriana, especialista en Economía del Riesgo y la Información de la Universidad de los Andes, y economista de la Universidad Externado de Colombia.