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Una mirada a la transformación digital en la UNAL

Poco a poco vamos dejando en el pasado las restricciones de contacto social físico como medida de prevención ante el contagio por el Covid-19, el cual aceleró la transformación digital en muchas organizaciones, entre ellas la Universidad Nacional de Colombia (UNAL).

Este escenario, que plantea las tecnologías digitales como base para lograr los propósitos institucionales, representa grandes y diversos retos para las comunidades. En particular, en la UNAL se está trabajando en la aplicación del Modelo de Transformación Digital (TD) para facilitar la adaptación de estudiantes, docentes, administrativos y contratistas en el uso de nuevas tecnologías y la innovación de procesos que garanticen el acceso a servicios de alta calidad de la Universidad.
 

La TD se entiende como el cambio organizacional mediado e impulsado por la incorporación de tecnologías digitales, que permite mejorar e innovar los procesos y requiere de la capacitación de los equipos de trabajo y de la colaboración entre sus miembros.
 

Según el investigador Diego Cueva, en su artículo “Transformación digital en la universidad actual” (2020), la TD tiene como propósito mejorar el modelo de prestación de servicios a través de la implementación de herramientas y tecnologías digitales para que la organización obtenga un mejor rendimiento y mayor competitividad.
 

En la UNAL, la Dirección Nacional de Estrategia Digital (DNED) señala que la TD agrega valor a las actividades asociadas con los fines misionales, de tal manera que la Universidad pueda alcanzar sus objetivos estratégicos beneficiando a los miembros de la comunidad universitaria y a la sociedad en general.
 

Logros y retos del Modelo de Transformación Digital UNAL


Aunque algunas acciones asociadas con la TD –como la automatización de procesos, la capacitación en el uso y desarrollo de soluciones digitales, la producción de objetos virtuales de aprendizaje y la actualización de sistemas de información, entre otras– se originaron antes de 2020, los retos se hicieron más visibles durante la crisis sanitaria por el Covid-19, la cual aceleró la formulación e implementación de soluciones y la puesta en marcha de un plan integral que facilite la articulación inteligente de la comunidad universitaria y el fortalecimiento de las capacidades internas para la solución de necesidades institucionales.
 

En 2020 la UNAL logró mantener en operación remota a estudiantes, profesores, administrativos y contratistas durante el confinamiento, gracias al uso efectivo de numerosas herramientas digitales y al trabajo colaborativo. Así mismo se inició un proyecto de cultura digital para la apropiación de nuevos procesos y tecnologías en la Universidad, la creación de un nuevo macroproceso de TD, la recuperación del gobierno TI y la negociación directa con proveedores nacionales e internacionales.
 

Dentro de estas iniciativas destacamos el Modelo para la Transformación Digital UN 2030, una propuesta que pone en el centro a los agentes de cambio con conciencia social de la comunidad universitaria.


En un escenario pospandemia, los principales retos para el éxito de la TD UNAL son: 1) infraestructura, 2) capacidades y habilidades en entornos digitales y 3) transformaciones de la cultura organizacional.
 

En cuanto a infraestructura, nuestros mayores retos están relacionados con los estudiantes que no cuentan con dispositivos, conectividad o espacios apropiados para aprender. En particular, en el escenario de educación híbrida debemos mejorar las terminales disponibles y la conectividad para ofrecerles a los estudiantes opciones de aprender en el campus o en la casa.
 

En segunda medida, fortalecer las capacidades de docentes y estudiantes para utilizar efectivamente herramientas digitales y no solo para el uso de tecnologías, sino para el fomento de habilidades fundamentales en el entorno actual como el trabajo colaborativo flexible, la creatividad, la comunicación y el pensamiento crítico. Esto no significa que aún no tengamos muchos desafíos para integrar las tecnologías digitales en la docencia y las actividades administrativas.
 

No obstante, en los avances en competencias y procesos es importante considerar que probablemente el componente más sensible para lograr la TD tiene que ver con la cultura organizacional. La experiencia de los dos últimos años nos sensibilizó sobre la importancia de la TD y sus aspectos positivos, pero también nos mostró que hay dinámicas que no se pueden reemplazar por mecanismos remotos y virtuales y que compartir espacios forma la comunidad que somos.
 

¿Hacia dónde vamos?


La forma de interactuar ha cambiado y se observa la necesidad de potenciar habilidades digitales como la alfabetización, el aprendizaje, la fluidez, la colaboración, la ética, el uso y desarrollo de software y la comprensión de los sistemas digitales, además del fortalecimiento de las habilidades en STEM (Science, Technology, Engineering and Mathematics), incluyendo habilidades personales y profesionales para contribuir al aprendizaje a lo largo de la vida de nuestros estudiantes y egresados.
 

La comunidad académica debe generar espacios para la innovación y la inteligencia colectiva para aportar en el proceso sobre cómo integrar la tecnología, los datos y el conocimiento a los retos de la vida diaria y a los problemas reales de nuestro país.
 

En la UNAL pensamos en cómo la experiencia educativa y el uso de las tecnologías pueden fortalecer las actividades híbridas y remotas, colaborativas en red, entre otras. Como la TD influye en los procesos de enseñanza-aprendizaje, es evidente que los lugares de trabajo se adaptan debido a las innovaciones técnicas, a las tecnologías de red y a los dispositivos móviles, por lo cual es importante seguir impulsando los modelos de trabajo flexible, tendencia mundial, según el estudio de la Escuela de Negocios de la Universidad de Ciencias Aplicadas del Noroeste de Suiza sobre Flexible Working (2020).
 

Por otro lado, se ha logrado proyectar las capacidades internas que tenemos a través de las herramientas de inteligencia organizacional que ha desarrollado nuestra Universidad, tales como: ‘Líderes de Transformación Digital’, una estrategia para vincular a todas las sedes de la universidad y la comunidad académica para lograr un ecosistema estratégico en TD impulsando el fortalecimiento de las habilidades técnicas y profesionales de la comunidad de la UNAL. HORUS, un prototipo de Sistema de Inteligencia de Negocio para la Vigilancia de las Capacidades Científicas y de Base Tecnológica desarrollado por nuestro propio capital humano (MIDAS) y el apoyo institucional de las sedes para escalamiento del sistema. O el Observatorio Tecnológico y de Capacidades, una iniciativa para visualizar prácticas, proyectos y acciones que promuevan la TD en la universidad.
 

El reto está en actualizarse continuamente con el uso de herramientas propias para estudiar los cambios de comportamiento en las dimensiones digital, humana, social, política, económica y cultural, que se proyectan en un futuro inmediato, entendiendo mejor a nuestra Universidad y a la sociedad.
 

Todo esto se desarrolla usando la inteligencia artificial y la robótica, la ciberseguridad, aplicando algoritmos preestablecidos o generando nuevos, el internet de las cosas, las comunicaciones digitales, entre muchos otros. Sus aplicaciones se centrarán en las diferentes formas de educar a la comunidad UNAL, teniendo siempre presente que los avances en el estudio del comportamiento dependen en gran parte de quiénes son los que formulan las políticas para lograr definir adecuadamente los límites de la tecnología. Es aquí donde la UNAL es importante y debe estar presente en estos procesos de transformación cultural y social.

Perfil

Liz Karen Herrera Quintero.

Coordinadora de la División Nacional Universidad Laboratorio de la Universidad (UNALab) y cofundadora del “Centro de pensamiento para el fortalecimiento del liderazgo y del empoderamiento de la mujer colombiana en STEM”.

Fredy Andrés Olarte Dussan.

Docente de la Facultad de Ingeniería de la UNAL.