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Tres lecciones que nos dejan las epidemias del pasado

Seguimos afrontando la pandemia de COVID 19, y la incertidumbre y angustia que esta genera nos ha puesto en una situación especial, proclive a buscar enseñanzas tanto en los logros como en las equivocaciones del pasado. Por esto, la referencia a otras epidemias ya vividas por la humanidad ha estado muy presente.

Existen muchos artículos, editoriales y comentarios en los cuales se reflexiona sobre las lecciones que podemos aprender de las experiencias del pasado. Textos como el publicado por David S. Jones, profesor de la Escuela de Medicina de Harvard, en la prestigiosa revista The New England Journal of Medicine1 o la entrevista que Angel Desai le hace al historiador médico Howard Menkel, en JAMA, son prueba de ello2.
 

Lo más común ha sido evocar lo ocurrido en la epidemia de gripe de 1918, dado que su condición de pandemia, causada por un agente viral, transmitida de persona a persona, con una significativa mortalidad y sin recursos terapéuticos específicos, se torna en una condición análoga a la que estamos viviendo. La referencia a otras grandes epidemias también ha sido recurrente: desde las epidemias de la antigüedad, como la peste de Atenas y la peste de Justiniano, hasta las más cercanas en el tiempo como el SARS, MERS, gripe H1N1 y Ébola3.
 

Dichas epidemias han servido de contraste para tratar de entender la situación actual y para calmar los ánimos de una desconcertada humanidad. Aunque -claro está- no sólo se ha recurrido a la historia buscando mayor sosiego, sino también indagando sobre lecciones útiles más concretas.
 

Cabe resaltar, que la historia ha recobrado importancia en el ámbito de la salud y, en medio de esta crisis, se ha considerado como esencial el estudio de las epidemias, desde una perspectiva histórica. Esta comprensión ha permitido, entre otras cosas, apreciar el estrecho vínculo entre los fenómenos biológicos y los fenómenos sociales, haciendo no sólo más clara la importancia de las causas socioambientales de las epidemias sino resaltando las profundas consecuencias sociales que ellas tienen.4


A la fecha, hay un acuerdo mayoritario en considerar que se pueden obtener varias lecciones del pasado, aunque varios expertos reconocen lo difícil que ha sido aprenderlas y, sobre todo, utilizarlas5. Quienes han escrito sobre el particular señalan varias lecciones aunque, por lo pronto, me interesa resaltar tres de estas enseñanzas, las cuales tienen particular importancia a la hora de pensar en programas de intervención y en políticas de salud pública.


En primer lugar, cabe señalar que las epidemias ejercen una fuerte presión sobre las sociedades y afectan de manera intensa la vida de las personas. Pero esto no ocurre de manera homogénea y, por tanto, las epidemias tienden a profundizar la desigualdad social. El reconocimiento de la afectación diferencial viene de tiempo atrás pero se hace más patente en las epidemias más recientes.


Como ocurrió en la gripe de 1918, en varias partes del mundo incluida Bogotá, la infección se expandió ampliamente por la población pero la mortalidad se concentró en los más pobres. La epidemia dejó en evidencia la brecha entre las clases sociales existentes y produjo más desigualdad. No solo se ensañó con la población en condiciones de miseria sino que produjo consecuencias como la elevación de los precios de muchos productos lo que encareció la vida y afectó diferencialmente a los grupos sociales6. Aunque claro, después de un tiempo la situación puede cambiar un poco7.


El diferencial social frente a la muerte que suele ocurrir en las epidemias -que es extensible con cautela al ámbito de la morbilidad- ha sido expuesto por diferentes autores y en relación con diversas enfermedades. Así lo señala el médico antropólogo estadounidense Paul Farmer al analizar lo ocurrido con las enfermedades infecciosas emergentes, en los años 90 del siglo XX; también lo hace el historiador peruano Marcos Cueto al estudiar las epidemias de cólera y dengue en el Perú, de finales del siglo XX, y lo reiteran el antropólogo Charles Briggs y la médica Clara Mantini, en su trabajo sobre la epidemia de cólera que atacó Venezuela, entre 1992 y 1993, por sólo mencionar algunos trabajos al respecto.


La investigación de todos ellos refuerza la idea, ampliamente conocida en el campo de la salud pública, frente al estrecho vínculo existente entre pobreza, enfermedad y desigualdad sanitaria8. Lo cual señala una enseñanza secundaria que es esencial tener presente: la acción sanitaria frente a las epidemias debe incluir el criterio de equidad en salud.


En segundo lugar, merece resaltarse que un aspecto dramático de la respuesta de las poblaciones a las epidemias es el deseo de establecer responsabilidades y buscar culpables, lo cual puede generar intensos sentimientos xenofóbicos. Por ejemplo, en las epidemias en el ocaso del Imperio romano se culpó a los cristianos, mientras que en la peste negra medieval, a los judíos. Además, cabe recordar que a la sífilis se le llamó “mal francés” en Inglaterra y Alemania, “la enfermedad española” en Francia, “mal napolitano” en España, “mal chino” en Japón y la “enfermedad polaca” en Rusia.


En general, cada vez que aparece una epidemia en algún lugar, aparece la tendencia a buscar un chivo expiatorio, lo cual genera fenómenos de discriminación (a veces discreta pero otras muy manifiesta), formas de evitamiento y estigmatización e, incluso, actos abiertos de racismo y xenofobia9. Y esto también proporciona otra enseñanza secundaria: en medio de las epidemias (sobre todo al comienzo) hay que enfrentar el miedo colectivo que causa rechazo y exclusión.


Por último, vale la pena señalar que el estudio de las epidemias del pasado nos ha enseñado que ellas son fenómenos complejos que vinculan de manera íntima la dimensión biológica con la dimensión social. Y esto conlleva la necesidad de abordajes socioambientales cada vez más sensibles a la propia complejidad. Aquí se pueden mencionar estudios sobre varias enfermedades pero tal vez sean los análisis sobre la gripe los que resultan más esclarecedores para mostrar esa interrelación.


El estudio de la gripe de 1918 sigue siendo fundamental y el análisis historiográfico de la producción académica muestra, de manera clara, las múltiples dimensiones y repercusiones que tuvo la pandemia. Por esta razón, aún se reconoce con cierta amplitud, que dicha pandemia fue el resultado de un proceso complejo, en el cual las dinámicas biológicas y sociales se interrelacionaron profundamente.
 

Esto queda aún más evidente en algunos trabajos que han empezado a estudiar, con detalle otras pandemias de gripe.


Los análisis del reputado biólogo evolutivo Rob Wallace, quien ha estudiado con cierta profundidad las epidemias de gripe aviar y gripe porcina, desde una perspectiva que combina la virología, la ecología y la economía política, han puesto en evidencia las relaciones existentes entre el agronegocio, el sistema capitalista y la propagación de enfermedades infecciosas10.


En síntesis, se puede considerar que el reconocimiento de la necesidad de luchar en contra de la desigualdad social y de la estigmatización al enfrentar las epidemias y la búsqueda de enfoques analíticos más integrales, son algunas de las lecciones más importantes que nos aporta el estudio de las epidemias del pasado.

 


1 https://www.nejm.org/doi/full/10.1056/NEJMp2004361

2 https://jamanetwork.com/journals/jama/fullarticle/2765379

3 http://unperiodico.unal.edu.co/pages/blog/detail/epidemia-conmocion-y-aislamiento-no-es-la-primera-vez/; https://www.vacunas.org/lecciones-aprendidas-de-las-pandemias-gripales-el-futuro-de-la-pandemia-por-covid-19/

4 https://www.ambito.com/opiniones/pandemia/las-lecciones-que-dejan-las-pestes-lo-largo-la-historia-n5099823; https://unperiodico.unal.edu.co/pages/detail/las-consecuencias-sociopoliticas-de-la-pandemia/

5 https://www.wired.com/story/the-history-of-pandemics-teaches-us-only-that-we-cant-be-taught/

6 https://www.ilo.org/global/about-the-ilo/newsroom/news/WCMS_746037/lang--es/index.htm; https://www.elespectador.com/coronavirus/hace-un-siglo-estabamos-en-las-mismas-memorias-de-1918-articulo-909959/

7 https://www.elcomercio.com/tendencias/mundo-desigual-covid19-pandemia-virus.html

8 https://www.scielosp.org/article/rpsp/2002.v11n5-6/316-326/

9 https://www.cuartopoder.es/sociedad/2020/03/16/los-ataques-racistas-durante-las-epidemias-una-historia-que-se-repite/

10 https://www.sinpermiso.info/textos/el-negocio-agroalimentario-pondria-en-riesgo-millones-de-vidas-entrevista-a-rob-wallace

Perfil

Juan Carlos Eslava C.

Profesor asociado del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)