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Salario mínimo, empleo y migración

Los economistas David Card (Canadá, 65 años), Joshua Angrist (EE. UU., 61 años) y Guido Imbens (Países Bajos, 58 años) fueron galardonados con el premio Nobel de Economía 2021 por sus contribuciones a la economía laboral y al análisis de las relaciones causales. Así lo informó la Real Academia Sueca de Ciencias, que destacó el papel de los tres por haber “revolucionado la investigación empírica en las ciencias económicas”.

En 1994, David Card y Alan Krueger (fallecido en 2019) causaron controversia al mostrar evidencia de que ante un aumento del salario mínimo no se afecta el empleo; incluso encontraron que “el incremento del salario mínimo aumentó el empleo”, lo cual además de ser un resultado contrario a lo que reza el saber convencional dominante en economía, resulta particularmente interesante por la robustez de la metodología empleada.
 

Los investigadores realizaron dos “olas” de encuestas a 410 restaurantes en los estados vecinos de Pensilvania y Nueva Jersey, aprovechando que en este último se aumentó el salario de 4,25 a 5,05 dólares la hora. La homogeneidad geográfica y macroeconómica les permitía a los autores tratar al estado de Pensilvania como un grupo control, esto es, como una población de la muestra que no se ve alterada y que sirve como patrón de referencia al compararla con la población donde sí se altera la variable a estudiar, en este caso el aumento del salario mínimo.
 

La posibilidad de tener un grupo control y las características metodológicas del estudio de Card-Krueger son similares a las de un experimento natural, algo sumamente innovador en términos de las ciencias económicas, en las cuales, a diferencia de otras disciplinas como la medicina, a los investigadores se le dificulta llevar a cabo ensayos clínicos controlados y se ven obligados a optar por otras alternativas. Es esta novedad metodológica la que motiva la entrega del premio a David Card, cuyo enfoque ha “revolucionado la investigación empírica”, según el comité de los Nobel.
 

Su presidente, Peter Fredriksson, precisó que “los estudios de los tres galardonados nos muestran que los experimentos naturales son una rica fuente de conocimiento que ha resultado en un gran beneficio para el conjunto de la sociedad”.
 

Así pues, el Nobel de este año contiene cierto parecido al otorgado en 2019 a Kremer, Duflo y Banerjee, quienes fueron galardonados por “introducir un nuevo enfoque experimental para obtener respuestas válidas sobre la mejor manera de luchar contra la pobreza”. No obstante, aunque los métodos de Banerjee-Duflo son aparentemente similares a los empleados por Card-Krueger, ambos mantienen diferencias metodológicas.
 

Por ejemplo, los experimentos realizados por Banerjee y Duflo, aunque también contaban con un grupo control, su desarrollo no puede ser catalogado como un experimento “natural” pues la experimentación se realiza escogiendo al azar un grupo de control determinado. Por su parte Card y Krueger no eligen un grupo control de forma aleatoria, pero sí llevan a cabo un experimento de forma natural ya que el grupo control es dado por las características propias de ambas poblaciones (Pensilvania y Nueva Jersey) y no por un criterio aleatorio.
 

En suma, la metodología de Card-Krueger estudia el comportamiento de los individuos en un ambiente natural y espontáneo, mientras que Banerjee-Duflo lo hacen en un ambiente controlado.
 

Claramente ambos enfoques significan una “revolución empírica” en la investigación en las ciencias económicas y son relevantes para responder preguntas en las que la teoría económica no ha encontrado consenso, como en el caso del aumento del salario mínimo. Por supuesto, aunque son distintas están estrechamente relacionadas: para Arthur Jatteau, economista de la Universidad de Lille y autor de un libro crítico sobre el “método Duflo” (Faire preuve par le chiffre?), el método de David Card “prepara el terreno” para el de Esther Duflo.
 

Card también ha hecho contribuciones importantes en el campo de la educación y su impacto en el éxito futuro de los estudiantes en el mercado laboral. Una vez más, sus resultados cuestionaron la sabiduría popular: investigaciones anteriores sugieren que la relación entre el aumento de recursos y el rendimiento escolar, así como las oportunidades laborales en la adultez, era débil. Sin embargo, estos trabajos no consideraban la posibilidad de una asignación compensatoria de recursos.
 

El economista canadiense dio un paso adelante y examinó este posible impacto de los medios en el futuro éxito de los estudiantes para conseguir empleo, y con Krueger comparó el nivel educativo de las personas que vivían en la misma ciudad, pero que habían crecido en diferentes estados dentro de EE. UU. La idea era confrontar su formación en la infancia y la adolescencia para observar la inversión que hacía en cada lugar.
 

En su investigación, Card y Krueger encontraron que los recursos son tan importantes, al punto que los rendimientos aumentan con la densidad de maestros. Su hallazgo inspiró muchos estudios nuevos y en la actualidad “existe un apoyo empírico relativamente sólido para demostrar que las inversiones en educación influyen en el éxito posterior de los estudiantes, sobre todo para aquellos de entornos desfavorecidos”.
 

Además, en su trabajo sobre la inmigración en 1991, Card trabajó con la economista Kristin Butcher una investigación sobre el impacto del arribo masivo de refugiados cubanos en 1980 a Miami sobre el mercado de trabajo local y no identificó ningún impacto negativo sobre los salarios. A raíz de esto, Card publicó en 2005 un artículo para mostrar la ausencia de una prueba empírica que demostrara impacto negativo de la inmigración en los salarios contradiciendo a George Borjas, reconocido autor neoclásico sobre el tema.
 

En definitiva, David Card y la solidez de sus experimentos resultan incómodos para quienes defienden el paradigma económico. Estamos ante otra evidencia de la crisis del neoliberalismo, cuya abstracción matemática ha resultado insuficiente para responder con precisión las preguntas importantes de la economía y la política.

Perfil

Beethoven Herrera Valencia.

Profesor emérito Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)

Mateo Hernández Peñaloza. Estudiante de Economía de la UNAL