Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
Pedagogía y gobernanza electoral

Más allá de los conceptos de los expertos, en conjunto se podría plantear una solución para evitar la politización en época electoral: consultar, analizar e informarse. ¿Pero a quién le corresponde educar a los ciudadanos sobre esto?

Los politólogos solemos asumir que los conceptos de nuestro cotidiano hacer son de común conocimiento, y a veces evitamos hacer pedagogía sobre ellos y concentrarnos en nuestros escritos, en teorizar para el conjunto de colegas que más o menos ya saben lo que uno piensa.

En el Grupo de Investigación de Partidos Políticos y Sistemas Electorales que coordino en la Universidad Nacional desde 1998 hemos preferido concentrarnos en esa labor pedagógica, confiando en que por lo menos los quizá pocos lectores no especializados de estos temas a los que les llegan nuestros libros, artículos y columnas realmente se beneficien de esa información básica, asumiendo siempre el riesgo de que resulten redundantes porque eventualmente nuestra idea de que casi nadie sabe de estos asuntos esté equivocada.

Lo que quiero significar es que aunque Colombia es un país muy politizado, en el sentido de que casi todos hablan de política la mayor parte del tiempo, hayan o no votado, al parecer sus ciudadanos no están bien informados sobre las cuestiones mínimas de los temas electorales de las que habitualmente discuten con un ardor tal, que se supondría que las conocen muy bien.

Si bien esto parece un derecho humano que sencillamente deber respetarse, hablar de lo que uno quiera, esté o no bien informado, y lo es en verdad, debemos tener en cuenta que dicha ausencia de datos, aunque no es una ignorancia en sí misma, sí puede tener consecuencias políticas negativas. ¿Pero quién es el responsable de que esta ausencia de información se esté dando, o mejor dicho, a quién le corresponde educar a los electores? Creemos que más que nada a los agentes de la llamada Gobernanza Electoral, veamos quiénes son estos.

En nuestro último libro, Reforma política ya, señalamos que aunque varios autores se han ocupado del término “Gobernanza Electoral” (Hartlyn, Mcoy y Mustillo, y Mosaffar y Schedler), nos parece que la definición que más se adapta a Colombia es la del costarricense Hugo Picado León, quien la ve como “el conjunto de interacciones formales e informales entre los agentes estatales –especialmente los organismos de gestión electoral– y no estatales que participan en las elecciones”.

Pero entonces a quién le corresponde educar electoralmente a los ciudadanos: ¿a los agentes estatales o a los no estatales como los partidos y las organizaciones no gubernamentales? Y dentro de los estatales no sabemos si es mayor el papel de los organismos de gestión electoral o el de otras entidades públicas.

Te puede interesar:  ¿Cómo entender la insatisfacción de los colombianos en las encuestas?

En el caso colombiano, los organismos de gestión electoral son autónomos del ejecutivo, y son básicamente la Registraduría Nacional del Estado Civil (cuya cabeza principal es elegida por los presidentes de las tres Cortes por concurso de méritos) y el Consejo Nacional Electoral (cuyos miembros son elegidos por el Congreso, de candidatos presentados por los partidos).

Sin embargo para algunos también se puede decir que es entidad idónea el Consejo de Estado en su sala plena, y especialmente en su sección quinta, aunque también en la primera (elegidos por cooptación entre ellos mismos), porque sus magistrados profieren fallos sobre cuestiones electorales.

Cada institución en Colombia tiene definidas sus funciones y los agentes públicos están haciendo un muy interesante papel en ese sentido, con ayuda de los agentes no estatales. De hecho, en el reciente Código Electoral se propuso la creación de la plataforma SICE (Sistema Electoral de Capacitación Electoral), en el cual por primera vez interactuaron los agentes públicos y algunos no estatales de manera oficial.

Aunque dicha coordinación ya se ensayó este año de manera experimental y habrá que medir resultados, se trata de un avance que valdría la pena no solo continuar, se apruebe o no esa normatividad, e incluso impulsar hacia escenarios optimistas.

El futuro que veo si esto sucede es el siguiente: unos jóvenes colombianos que ya desde la primaria y el bachillerato saben cómo funciona el sistema electoral colombiano, cuyo conocimiento se refuerza como materia obligatoria u opcional en las carreras universitarias, sobre todo en universidades públicas.

Simultáneamente los órganos de decisión electoral, que habrán participado también en dicha educación escolar, coordinarán entre ellos una repartición de funciones para dar a conocer a un público más amplio estas mismas cuestiones, e incluso otras con mayor complejidad, con la ayuda de organizaciones, partidos, ONG, medios de comunicaron y hasta iglesias y redes.

Si me preguntaran cuál sería la máxima aspiración que podría ser realista en ese sentido de pedagogía electoral, yo diría con toda seguridad lo siguiente: que todos los colombianos que puedan votar sepan tanto de las cuestiones electorales mínimas que se decida que son esenciales como de lo que sabe el promedio de la población de nuestro país sobre fútbol y ciclismo. ¡Con eso bastaría!

El otro tema es la cuestión ética, que también está relacionada con la información. Específicamente sobre la compra de votos y otros delitos electorales hay mucho escepticismo de que pueda haber cambios positivos, y además sabemos que las redes fueron el principal factor de “desinformación” en las últimas elecciones también en Colombia.

Sobre lo primero hay que decir que si pudimos lograr que las nuevas generaciones hoy tengan mejor conciencia ambiental que nosotros: Solo tire un papel al suelo como hacíamos antes a ver qué le dice cualquier menor. También podemos lograr que tengan más ética en lo referente al acto de votar, no solo para cuando crezcan sino para que hoy regañen a sus padres si saben que van a vender el voto, o algo parecido.

Sobre lo segundo habría quizá que invertir el problema y utilizar esas redes para lograr una auténtica información en la medida de lo posible, exigiéndoles a los partidos y a los candidatos que se comprometan en eso sancionando a sus seguidores si no lo hacen.

De hecho esta semana ya se está firmando un pacto sobre las noticias falsas: el “Pacto ético de los partidos políticos por la información”, que tiene por objeto que desde las agrupaciones políticas se evite la proliferación de campañas de desinformación a través de las redes sociales y los servicios de mensajería.

Pero se debe ir más allá incluso. Imaginen un “meme” que se vuelva viral entre menores en el que en una caricatura, un niño ve cómo su padre vende el voto para comprarle sus útiles escolares y el menor lo mira con cara de gran decepción. Es muy probable que el índice de compra de votos ese año descienda drásticamente.

Aún estamos a tiempo de intentar algo parecido para las elecciones regionales de octubre, aunque la estrategia que ser requiere debe ser institucional, coordinada y permanente, y por supuesto liderada por la Registraduría Nacional del Estado Civil.

Perfil

David Roll Vélez

Profesor titular con tenencia de cargo del Departamento de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia y director de los grupos de investigación UN- Partidos y UN-Migraciones. Doctor en Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid, abogado de la Universidad Pontificia Bolivariana, especialista en Derecho Constitucional del Centro de Estudios Constitucionales de Madrid y posdoctorado en Élites Parlamentarias de la Universidad de Salamanca.

Email
darollv@unal.edu.co
Twitter
@DavidRollVel