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La ministra de Ciencia y el infortunio de una nota periodística

Es lamentable la reacción desbordada, antes que la reflexión y el análisis crítico, ante las declaraciones de una ministra que aspira a convertir en realidad procesos que permitan incorporar de manera sostenible al desarrollo del país la única fuente excepcional de riqueza que tenemos: nuestra biodiversidad.

La nota de prensa “La ministra de Ciencia y su dudosa promesa contra el cáncer”, publicada el pasado 10 de enero, abordó aspectos de su formación académica, de su trayectoria investigativa, del uso de extractos de la flora nativa y de las expectativas en campos sensibles como el cáncer y su tratamiento.

Después de leerlo tengo la percepción de que el documento es sesgado, tiene giros tendenciosos e indudablemente muestra la inexperiencia de manejo “político” de la ministra en el desarrollo de la entrevista.

El artículo generó una reacción en cadena de profesionales de diferentes campos sobre un contenido del cual solo se consideraron las opiniones que apoyaban el escrito. Salvo la opinión del doctor Clemente Forero sobre las calidades humanas de la entrevistada, no aparece ninguna voz de apoyo o solidaridad con la finalidad del trabajo de la bióloga.

En cualquier parte del mundo los programas académicos son evaluados interna y externamente. La bióloga se sometió a los procedimientos de rigor, tanto en Colombia como en México, por lo que no se puede poner en duda su fase de formación como investigadora autónoma.

Ha recibido distinciones como “Mujer del año” en el certamen patrocinado por L’Oreal 2010, y fue la ganadora de un concurso público de méritos para ocupar un cargo de docente en la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) Sede Bogotá. En ambos casos, por haber formado parte de los jurados, doy fe de que los procesos son rigurosos, exhaustivos en el examen de la trayectoria, y siempre se declara ganadores a los mejores después de estos periodos extensos de juzgamiento.

En consecuencia, es inaceptable poner en juicio su trayectoria académica. En cuanto a publicaciones, se menciona su baja calificación en el índice H y en el número de publicaciones. Este y otros índices similares se generaron en otras condiciones y escenarios sobre la base de criterios particulares que siguen orientaciones relacionadas con el interés de los monopolios del manejo de la información.

La mayoría de las revistas colombianas empezaron a figurar en estos índices hace apenas unos 12-15 años, después de superar arduos exámenes a su trayectoria, y a pesar de que en los círculos académicos aún persiste la idea de que solo lo que se publica en inglés y en revistas extranjeras tiene valor. Es conveniente recordar que después de que  nuestras revistas fueron aceptadas recibieron los reconocimientos y elogios de entidades como el Institute for Scientific Information (ISI (¿Thomson Reuters) por la pulcritud y transparencia de nuestros procesos editoriales.

La publicación en revistas de alto impacto tiene unos costos exagerados, inverosímiles en algunos casos. Actualmente, con la disponibilidad de la autopista del conocimiento (internet), que revolucionó el estado de las cosas, al lograr una mayor equidad en cuanto a difusión, lo fundamental es poner la información en sitios de fácil acceso, ojalá libres de pago.

Considero que no se debería seguir predicando sobre el valor de estos índices, en algunos casos con influencias perversas por los clubes de “publicadores”. Se da el caso de artículos que casi tienen tantas páginas en el crédito de los autores que en las del contenido. Bajo esta opción todos ganan y los índices, por supuesto, se elevan.

Al final, la pregunta sobre las publicaciones y el impacto es: ¿de verdad tienen tanta importancia, es válido y pertinente considerar que todas las áreas del conocimiento tienen el mismo número de investigadores, de laboratorios y de intereses?

El extracto de especies de Ganoderma

En la tesis de maestría de Julián David Naranjo Montoya, realizada en el 2014 en la UNAL Sede Palmira, sobre caracterización morfológica molecular del género Ganoderma en localidades del Valle del Cauca, se incluye una revisión sobre el uso en especial de G. lucidum (Curtis) P. Karst. y las propiedades farmacológicas y bioquímicas de otras especies.

De la detallada revisión bibliográfica consulté contribuciones de varios autores chinos y de otros países (revistas de editoriales como Elsevier). Siempre se menciona que G. lucidum se viene utilizando en la medicina china ancestral desde hace 2.000 años y en la actualidad su comercialización se ha extendido considerablemente.

Todos los autores concluyen que componentes como los polisacáridos manifestaron acción antitumoral en ensayos in vitro e in vivo, especialmente en cánceres hepáticos. Gao et al. (2005) encontraron que la actividad antitumoral de los polisacáridos de Ganoderma se relacionaba principalmente con la función inmune, mientras que según Miyazaki y Nishijima (1981) los polisacáridos causan citotoxicidad activa en líneas celulares de tumores humanos (cánceres cervicales, hepatoma, colon).

Sin ser especialista en los temas, no se puede desconocer que hay bastante información original y calificada sobre la acción antioxidante, antimicrobiana y antitumoral de varios compuestos presentes en Ganoderma, particularmente sus polisacáridos, y del efecto en la proliferación no controlada de las células (cáncer). Cabe mencionar acá que las especies de hongos y otros organismos vegetales como los musgos y helechos tienen una amplia distribución geográfica y es bastante común encontrar especies que se establecen en varios continentes, debido a sus estrategias de dispersión por intermedio de esporas.

El sano interés por promocionar los usos de la biodiversidad

Para quienes no creen en el potencial de los usos de la biodiversidad de Colombia, el segundo país (primero en relación área/número de especies) con mayor expresión de este capital natural en el globo, parece que empezar a pensar cómo se incorpora este potencial en los programas de desarrollo económico es un asunto que se debe relegar y seguir con los desarrollos de la nanotecnología, la física cuántica, la informática y otras áreas en las cuales estamos a años luz de los países mejor desarrollados.

Mientras sigamos pensando en esos espejismos y no miremos hacia nuestro capital natural, no tendremos posibilidades de mejorar nuestra calidad de vida. La intención y la finalidad de la bióloga Mabel Torres al hacer énfasis en los recursos de la flora que nuestros ancestros han utilizado y de cuyos efectos son ellos los testigos, se debe reconocer e impulsar, en vez de censurar.

Cuando se tome esta decisión y cuando los grupos de investigación con fundamento en nuestra biodiversidad crezcan será factible encontrar respuestas a las objeciones que se hicieron a las declaraciones ingenuas y desprevenidas de la ministra.

No es conveniente seguir dándole la espalda a la riqueza y a los usos de nuestra flora. No solo en el campo de la farmacología y de los productos naturales hay numerosas fuentes “probables” de beneficio directo, también existen en otros campos como el de los biocombustibles y las energías renovables y de almacenamiento de carbono (biomasa).

Uno de los casos que se menciona favorablemente en la entrevista de prensa es el del grupo de investigación de la UIS que cuenta con investigadores muy reconocidos, que ha recibido todo el apoyo económico posible en un país con tantas limitaciones como el nuestro, tanto a nivel de su universidad como de entidades nacionales. Caso contrario a los esfuerzos de la bióloga Torres y su grupo de investigación.

Por tanto, aunque las comparaciones son odiosas, debió procederse con más ponderación y sin el ánimo de acorralar a una voluntariosa ministra sin experiencia política. Ojalá que la acción de un interesado en los usos de la biodiversidad de Colombia tome el impulso necesario para que pasemos al urgente y necesarísimo nivel de utilización sostenible de la biodiversidad y retribución de los beneficios económicos a las comunidades ancestrales en los casos en que este conocimiento sea la base de desarrollos industriales posteriores. Cumpliríamos así con el Convenio sobre la Diversidad Biológica ratificado por el Gobierno colombiano.

Consideración final

En la nota que desató la controversia, al igual que en otras “de ciencia”, se pretende poner en la palestra pública al entrevistado con base en las opiniones de otros sobre los aspectos tratados, pero no se da la oportunidad para que otros conocedores del personaje y del tema también puedan participar.

¿Se entrevistó a alguien que conociera de las investigaciones farmacológicas y de laboratorios altamente especializados sobre los componentes de los extractos de Ganoderma lucidum especialmente? En la literatura aparecen numerosos estudios publicados en revistas de alto impacto. ¿Es imprescindible repetir ensayos validados en otras partes?

Finalmente, celebro las opiniones fundamentadas y equilibradas como las del profesor Jorge Mahecha, del Instituto de Física de la Universidad de Antioquia, y lamento la reacción desbordada, antes que la reflexión y el análisis crítico de otros sectores, a las declaraciones de una ministra con aceptable trayectoria académica que aspira a convertir en realidad procesos que permitan incorporar de manera sostenible al desarrollo del país la única fuente excepcional de riqueza que tenemos: nuestra biodiversidad.

Perfil

J. Orlando Rangel-Ch.

Doctorandus (M.Sc.) y doctor en Biología de la Universidad de Ámsterdam, Holanda
Profesor titular, Instituto de Ciencias Naturales (ICN)
Investigador emérito Colciencias
Autor de cerca de 400 contribuciones (artículos en revistas, capítulos de libro). Editor de la serie Colombia Diversidad Biótica
Áreas de interés: biodiversidad de Colombia, palinología y paleoecología, vegetación de Colombia

Email
jorangelc@unal.edu.co