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Energía nuclear para Colombia

Para Colombia es urgente asumir el reto de producir energía nuclear, en especial para suplir la demanda de regiones apartadas como la Amazonia y la Orinoquía colombiana. En dichas regiones urge brindar alternativas eficientes a la quema de combustibles fósiles, o a la intervención con hidroeléctricas de alcance limitado. La producción de energía eléctrica debe hacerse combinando diferentes tipos de sistemas de producción, y privilegiando siempre el que genere el menor impacto ambiental, y otorgue la mayor sostenibilidad.

Es precisamente en el impacto ambiental en donde la energía nuclear tiene una enorme ventaja sobre la quema de combustibles fósiles, las hidroeléctricas y los mismos paneles solares. La energía nuclear se produce por un proceso de calentamiento generado por reacciones de fisión del núcleo atómico, lo que no produce residuos de carbón y este es el gran villano del calentamiento global.

Mientras que nadie sabe a ciencia cierta a dónde van a parar los desechos producidos de la quema de combustibles fósiles, con los desechos provenientes de plantas de generación nuclear el seguimiento es exhaustivo y detallado. Para el caso de los combustibles fósiles, desde los carros hasta las termoeléctricas envían flagrantemente sus residuos al medioambiente; y el manejo de consumibles como los aceites y otros elementos, no es del todo claro su manejo.
 

En el caso de las plantas nucleares, sus residuos se presentan en forma de compuestos de tipo cerámico, los cuales no se disuelven ni en agua ni en la atmósfera. Dichos residuos son almacenados por países como Finlandia y Suecia, en depósitos altamente controlados tanto cerca de la superficie como a gran profundidad. Es tal el nivel su manejo y en el blindaje de estos, que los visitantes de dichos silos de almacenamiento los visitan sin ninguna protección adicional a la ropa diaria que usan.
 

La producción de energía nuclear es permanente, no depende de las horas de luz solar, o del viento. Las centrales nucleares modernas se precian de una alta eficiencia en su funcionamiento permanente.
 

Uno de los argumentos más interesantes a favor de la energía nuclear, es que es la que produce menos contaminación por radioactividad; esto parece sorprendente, pero es bueno saber que elementos radioactivos como el Torio y el Radón, a los cuales los seres vivos tenemos una resistencia natural a su radioactividad en cantidades normales, se envían al medio ambiente en procesos de quema de carbón. Y es tal la cantidad de carbón que el ser humano quema a diario, que países como China ya están tomando medidas para limitar su uso excesivo.
 

Para los opositores de la energía nuclear el argumento más espectacular es el de los accidentes de Chernobyl en Ucrania y de Fukushima en Japón. Del accidente de Chernobyl, el más desastroso de la historia, 29 muertos directos debido a la radiación fueron reportados. Investigaciones posteriores mostraron la no identificación de consecuencias a largo plazo en la radiación, y un reciente estudio publicado en la Revista Science confirmó que “los hijos de personas expuestas a radiación ocupacional o ambiental no parecen experimentar tasas elevadas de mutaciones tipo novo (DNM) debido a la exposición de sus padres”[1].
 

Los ambientalistas que usan los argumentos de los desastres nucleares, evitan mencionar que en agosto de 1975, el rompimiento de la represa de Baquiao en China produjo entre 90.000 y 260.000 muertos, superando por hasta cuatro órdenes de magnitud las muertes producidas por Chernobyl.
 

Otro de los argumentos ambientalistas es que países como Alemania han decidido eliminar de forma completa su dependencia con la energía nuclear. Pero el costo ha sido altísimo para la misma Alemania, que depende de países como Rusia y Francia para suplir su demanda, y poco a poco se ha convertido en uno de los principales productores de una alta huella de carbono en Europa.
 

En la actualidad se desarrolla una nueva generación de reactores, modulares y pequeños, de fácil manejo para ser utilizados en zonas apartadas. La construcción y el manejo de los reactores está a cargo de empresas de una alta competencia, y la seguridad nuclear supera los estándares de la aviación en varios aspectos. Todo se hace bajo la mirada atenta del Organismo Internacional de Energía Atómica, y la misma comunidad internacional.
 

Tener un reactor en Colombia va a requerir de años de esfuerzo coordinado por parte del Gobierno nacional, los trámites internacionales y los requerimientos así lo exigen. Además de un trabajo serio de difusión y apropiación de los proyectos por parte de la ciudadanía. Este último es un gran reto, ya que nuestros gobiernos se suelen refugiar bajo un manto de desconexión con los ciudadanos, y esto es fatal para estos importantes proyectos.
 

Pero también es importante saber que ya los primeros pasos se están dando. El Departamento de Física de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), bajo la coordinación del Grupo de Física Nuclear, ha venido realizando por varios años, una de las primeras capacitaciones formales en el uso de los reactores nucleares. Como Universidad tenemos toda la disposición y capacidad técnica para participar en este importante e inaplazable paso para el país.
 

Nada en la vida debe ser temido, debe ser entendido. Ahora es el momento de entender más, de modo que podamos temer menos
Maria Skłodowska-Curie
Premio Nobel de Física (1903) y Química (1911) por sus descubrimientos asociados a la radioactividad.


[1]science.sciencemag.org/content/early/2021/04/21/science.abg2365

Perfil

Diego Alejandro Torres Galindo.

Profesor del Departamento de Física. Grupo de Física Nuclear de la Universidad Nacional de Colombia. Investigador Invitado al “Laboratory for Nuclear Sciences” en el Massachusett Institute of Technology.

Email
datorresg@unal.edu.co