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En cuidados paliativos tampoco se debe descuidar la salud bucodental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los cuidados paliativos consisten en “un abordaje que incrementa la calidad de vida de los pacientes y sus familias, que enfrentan las dificultades asociadas con enfermedades que comprometen la vida, a través de la prevención y el alivio del sufrimiento por medio de la identificación oportuna, la evaluación impecable, el tratamiento del dolor y de otros problemas físicos, psicosociales y espirituales”.

Según la “Guía de cuidados paliativos”, de la Sociedad Española de Cuidados Paliativos, estos se dan ante la presencia de una enfermedad avanzada, progresiva e incurable, sin posibilidades razonables de respuesta al tratamiento específico, y muy relacionada con la presencia, explícita o no, de la muerte. Durante el proceso se pueden presentar múltiples problemas o síntomas intensos, multifactoriales y cambiantes que producen gran impacto emocional en el paciente, su familia y el equipo terapéutico. Aunque las personas que los reciben frecuentemente presentan problemas bucodentales, la salud bucal es un área que suele estar descuidada y el odontólogo no participa en los equipos de especialistas que atienden a los pacientes en dicho abordaje.

En el cuidado paliativo de la boca se pueden presentar múltiples problemas: las condiciones que presenta el paciente le pueden imposibilitar colaborar con el tratamiento; los profesionales o cuidadores no siempre poseen los conocimientos requeridos sobre los cuidados bucodentales o sobre las patologías de base y su implicación en la boca y su cuidado.

En este contexto resulta fundamental que el odontólogo conozca los problemas relacionados con la enfermedad y entienda su naturaleza, y también que el equipo de atención y la familia reconozcan la importancia de la boca y su adecuado estado y funcionamiento para la salud general y la calidad de vida.

Los planes de intervención se deben organizar según el riesgo clínico, la severidad de la patología sistémica y la expectativa de vida del paciente, sin olvidar que los tratamientos curativos y paliativos no son mutuamente excluyentes, que hay énfasis y que ante el agotamiento de un tratamiento específico el objetivo es recuperar o mantener el confort del enfermo y su familia, conservando una concepción terapéutica activa que permita superar el “no hay nada más que hacer”.

Se podría decir que el cuidado bucodental de personas en situación de dependencia es terreno de nadie, pues las instituciones no cuentan con la presencia de un odontólogo, los médicos no valoran el estado bucodental de sus pacientes, las enfermeras consideran que no es de su competencia y las familias no siempre cuentan con los recursos económicos o culturales para garantizar un adecuado cuidado. Esto plantea una situación grave desde el punto de vista social, de salud y ético.

Al enfrentar el cuidado paliativo de un paciente, en particular si es adulto mayor, se debe tener en cuenta su fragilidad, la probable presencia de múltiples patologías sistémicas y su incapacidad para hacerse cargo de su propio cuidado, lo cual lo hace altamente dependiente de los cuidados informales y profesionales por parte de varias personas.

En este marco es necesario que tanto el cuidador como todos los profesionales de salud trabajen en equipo (el trabajo aislado va en detrimento del paciente); para esto se deben establecer mecanismos básicos para que la información necesaria esté a disposición de cada integrante y sea completa y de calidad. Esto, y la realización permanente de interconsultas, garantizarán un cuidado más seguro y efectivo para el paciente. En este contexto, el equipo completo conoce la situación general y permite la distribución concertada de tareas, haciendo que la responsabilidad del cuidado sea compartida y que ningún aspecto de la salud y del bienestar del afectado se descuide.

Entre las condiciones bucodentales más frecuentes presentadas por las personas en estado de dependencia y en cuidados paliativos se encuentran: problemas masticatorios que conllevan alteraciones digestivas y nutricionales, abscesos, halitosis, dolor, enfermedades infecciosas, disminución de la cantidad de saliva y caries rampante; además, en los casos de cáncer en boca, cara y cuello, se puede presentar alteración funcional por malformación.

En general, se encuentran alteradas la alimentación, la comunicación y la autoestima (todas las funciones biológicas y sociales de la boca). El cuadro se hace más complejo si a las patologías anteriores se suman situaciones que hacen más difícil su manejo, como problemas de comunicación y comportamiento; incapacidad para ubicar el sitio exacto del dolor; conocimientos inadecuados por parte del equipo de salud y los cuidadores tanto sobre los cuidados bucodentales como sobre las patologías de base y su implicación en la boca y su cuidado.

¿Realizar o no tratamiento odontológico?

Existe controversia acerca de la realización de un tratamiento odontológico a pacientes con alteraciones cognoscitivas severas o de cuidados paliativos; algunos de los argumentos en contra esgrimen que son pacientes débiles, que el costo excede el beneficio y que el cuidado odontológico no afectará la tasa global de mortalidad, pues ni las enfermedades bucales ni las dentales son causa de muerte; que el cuidador no está en condiciones de soportar las demandas del cuidado de la boca, pues su paciente depende completamente de él, y que por lo tanto arriesgar la pareja paciente-cuidador es directamente nocivo para el primero.

Entre tanto la contraparte argumenta a favor de realizar tratamiento odontológico aduciendo que toda persona está en su derecho de decidir cuándo, qué tipo y a quién acudir en búsqueda de tratamiento de salud (odontológico en este caso). Sin embargo la situación cambia cuando el paciente pierde la habilidad y la capacidad para actuar de manera autónoma, lo que pone a los responsables de este –normalmente su familia y en ocasiones sus cuidadores– a tomar decisiones por el paciente, teniendo que valorar los factores a favor y en contra de realizar determinado tratamiento.

A la hora de tomar esta decisión es bueno recordar que todas las personas en situación de dependencia temporal o permanente, por cualquier razón, bien sea que se encuentren en una unidad de cuidados paliativos, en una residencia geriátrica o en su propio hogar, deben tener una evaluación periódica de su salud bucal; se deben mantener limpias, pulcras y bien cuidadas; estar protegidas de accidentes y recibir la asistencia que necesiten para su higiene diaria, con el fin de que se mantengan libres de dolor e infecciones y se limite su sufrimiento.

No podemos olvidar que las limitaciones de ciertos tratamientos no quieren decir que el paciente deba recibir una atención o cuidado limitados, y que el mantenimiento del paciente en las mejores condiciones posibles alivia su situación y provee un soporte psicológico para la familia.

Perfil

Dairo Javier Marín Zuluaga

Doctor en Investigación en Estomatología, magíster en Gerontología Social, especialista en Rehabilitación Oral, odontólogo. Decano de la Facultad de Odontología de la Universidad Nacional de Colombia.

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djmarinz@unal.edu.co