Escudo de la República de Colombia Escudo de la República de Colombia
UN Periódico Digital

Resultados de Búsqueda:

UN Periódico Digital
El “buen desempeño” de Colombia en el Informe sobre Desarrollo Humano

Tras el lanzamiento en Bogotá del Informe sobre Desarrollo Humano 2019, documento elaborado desde 1990 por Naciones Unidas por medio del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se propone analizar el avance humano de los países según categorías e indicadores que van más allá del terreno económico.

A lo largo de su historia el Informe ha evolucionado y se ha nutrido de nuevos conceptos y mediciones que se acerquen a explicar la complejidad del desarrollo humano en el planeta; a pesar de que este incluye indicadores de desigualdad, género y medioambiente, el protagonismo se lo sigue llevando el índice de desarrollo humano (IDH), utilizado como referente para medir el nivel de desarrollo de un país con respecto al resto del mundo.

Recientemente varios artículos de prensa han mencionado una aparente mejoría en el desempeño de Colombia en el IDH, afirmando que pasó del puesto 95 en 2017 al puesto 79 en 2018, entre 189 países. Sin embargo esta afirmación carece de evidencia estadística, pues la verdad es que el país perdió un puesto dentro del ranking mundial: el Informe muestra que pasó de ocupar el puesto 78 en 2017 (con un IDH de 0,760) al puesto 79 en 2018 (con un IDH de 0,761), escenario más acorde con la realidad colombiana y con algunas de las exigencias del actual paro nacional como frenar el asesinato sistemático de líderes sociales y excombatientes de las FARC, cumplir los acuerdos pactados entre el Gobierno con los distintos actores del movimiento social y garantizar la protección del medioambiente ante el inminente cambio climático.

Lo que sí se ajusta al Informe –titulado Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI– es que en 2003 Colombia estaba en el puesto 95 y en 2018 el IDH la situó en el puesto 79.

¿Qué mide realmente el IDH y cuál es su metodología?

El IDH está compuesto por una serie de indicadores que miden el progreso conseguido por un país en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable; el acceso a la educación, y un nivel de vida digno.

Para la primera dimensión se utiliza el “índice de esperanza de vida al nacer”, que refleja condiciones de salud en los hogares; para la segunda se emplean estadísticas de expectativa de años esperados de escolaridad y los años que se emplean en promedio de los países, y el nivel de vida incluye el ingreso nacional bruto per cápita en paridad de poder adquisitivo, es decir el valor de los bienes y servicios producidos por los residentes de un país durante un periodo determinado que generalmente es un año, dividido entre el número de habitantes. Para esto se tienen en cuenta los valores de paridad de poder, definidos como la suma final de cantidades de bienes y servicios producidos en un país, teniendo como referencia su valor monetario.

Con base en lo anterior, para 2018 Colombia tuvo una expectativa de vida de 77,1 años; el promedio de años de estudio de los colombianos fue de 8,3; la expectativa de años de escolaridad fue de 14,6, y su nivel de ingreso per cápita fue de 12.896 dólares por año. Con este desempeño, el país clasifica dentro del grupo de “países con alto desarrollo humano”, que está conformado por 54 países y que en promedio tienen un IDH de 0,750.

Aunque Colombia está por encima del desempeño promedio de su grupo de referencia, dos países de América Latina (Chile y Argentina) están incluidos dentro de la lista de la mayor clasificación que da el informe y que se refiere a “muy alto desarrollo humano”. Chile, que ocupa el puesto 42, tiene una esperanza de vida de 80 años, 10,4 años de educación promedio, una expectativa de 16,5 años de educación y un ingreso per cápita de 21.972 dólares por año. Por su parte Argentina tiene 76,6 años de esperanza de vida, 10,6 de escolaridad promedio, 17,6 años esperados de educación y 17.611 dólares anuales por habitante.

Esto demuestra que pese al buen desempeño relativo de Colombia todavía existen grandes brechas y retos para el país en los aspectos más básicos del desarrollo humano como son la esperanza de vida, los años de escolaridad y el nivel de ingreso.

A ello hay que sumarle el hecho de que la mayoría de análisis sobre el IDH ignoran el IDH ajustado por desigualdad, que tiene en cuenta disparidades en el nivel de ingreso, la esperanza de vida y el acceso a la educación. Según el Informe, si se tiene en cuenta la desigualdad, Colombia perdería 16 posiciones en el ranking mundial, en el que pasaría de tener un IDH de 0,761 a uno de 0,585.

Por otra parte, el Informe también incluye el IDH diferenciado por género y el Índice de Desigualdad de Género. El primero mide las desigualdades entre hombres y mujeres en los tres conceptos clave del IDH (esperanza de vida, educación y nivel de ingresos), Colombia resalta porque su IDH para mujeres es menor que el de los hombres (0,755 contra 0,765). El segundo indicador mide la desigualdad de género usando tres dimensiones: salud reproductiva; acceso a la educación y a la política; y participación en el mercado de trabajo. En ese sentido Colombia ocupa el puesto 94 entre 189 países con un Índice de Desigualdad de Género de 0,411.

Sin duda alguna, es necesario que el Informe se estudie de manera sistemática teniendo en cuenta la complejidad de las dimensiones y mediciones que este propone y que ha ido incorporando a lo largo de su historia.

La invitación es a hacer una lectura rigurosa y crítica del Informe, entendiendo el método de medición de cada uno de los índices más allá de algunas interpretaciones que se alejan de la realidad, pues si bien Colombia ha tenido una evolución positiva en su IDH desde 1990, todavía tiene un largo camino por andar y grandes brechas que subsanar.

Perfil

Nicolás Cabra Ruiz

Economista (C) de la Universidad Nacional de Colombia y asistente de investigación en la Academia Colombiana de Ciencias Económicas. Ha tenido experiencia de investigación en temas de desarrollo, construcción de paz, regulación y políticas públicas.