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Claves para entender la carrera de las presidenciales de 2022

Aunque falta un año y medio para las elecciones de 2022, con una lista cercana a los 40 precandidatos ya inició la carrera a las presidenciales. En el Observatorio de Partidos Políticos (OBPAR) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL) se analizaron las reglas, figuras y organizaciones que competirán, y estos fueron los resultados.

La primera clave para el análisis político ante las elecciones es entender que en la medida en que se tiene un panorama político altamente cambiante, la lista de precandidatos no es ni será estática. Prueba de ello es la alta volatilidad en las encuestas de favorabilidad de las personas que pertenecen a esta lista. A esto se suman los cambios en las posiciones de la competencia, que pueden ser: esperados, como el impacto de la propuesta de reforma tributaria o el manejo de la pandemia, o no esperados, como podría ser la llegada de actores políticos emergentes o la salida de otros, como pasó con los exministros Alejandro Gaviria y Carlos Holmes Trujillo.
 

Sin embargo, la contingencia de la lista de candidatos no implica que no se pueda hacer un análisis político y electoral desde ya, lo cual es crucial para asegurar la participación y representación de la ciudadanía en el sistema político. Por esto explicaremos una serie de claves para entender la carrera a las presidenciales.
 

¿Qué significa que haya 40 precandidatos a la Presidencia? ¿Son muchos?


La lista cercana a 40 precandidatos a la Presidencia refleja especialmente cuatro fenómenos, tres coyunturales y uno histórico. 1) Refleja la confluencia temporal de varias carreras de políticos que se perfilaban a la Presidencia desde hace años. 2) Una alta fragmentación social representada por políticos emergentes. 3) Las divisiones internas que existen en los partidos políticos, en las cuales cada plataforma dentro del partido pone un candidato. 4) Desde lo histórico refleja un logro democrático.
 

Durante el siglo XIX y casi todo el siglo XX, el sistema de partidos colombiano era de partido predominante o bipartidista, lo que implicaba un número limitado de candidatos, los cuales por lo general pertenecían a la clase política.
 

El efecto de la Constitución Política de 1991 fue la proliferación de partidos y candidatos a las elecciones, lo cual se intentó frenar con medidas posteriores como subir el umbral electoral e implementar las listas únicas. Pero, en los primeros años de esta Constitución, el sistema de partidos padeció de un fenómeno llamado “atomización partidista”, según el cual el número de partidos y candidatos crecía indefinidamente y los partidos políticos se convertían en maquinarias electorales afectando la gobernabilidad y la representatividad. Así que, con tantos precandidatos, ¿no estaremos viviendo ese fenómeno nuevamente?
 

La respuesta es no, porque esta lista de 40 precandidatos se reducirá en un 80 o 90 % para conformar la lista final de candidatos, y porque el número efectivo de partidos (NEP) se ha estabilizado en 7 a 8 en este siglo. Por lo tanto, no está creciendo indefinidamente el número de candidatos y partidos, aunque las organizaciones partidistas sí pueden estar mutando.
 

Para consultar más indicadores sobre partidos políticos consulte el informe de OBPAR:
 

¿Se están diluyendo las organizaciones partidistas?


En este momento, la ciudadanía percibe más las figuras de los precandidatos como líderes que de los partidos políticos como organizaciones, lo cual afirma una sensación creciente de personalización de la política y de desfiguración del partido como canal de comunicación entre la sociedad y el Estado. Sin embargo, esto no significa que los partidos se diluyan como organizaciones, ya que estos tienen más funciones que las que se mencionan arriba. Estas sensaciones se alimentan con la poca presencia que tienen los partidos mediáticamente, pero olvida el trabajo interno que hacen estas organizaciones para escoger y promover candidaturas y todas sus funciones en materia electoral. De hecho, es más difícil llegar a la Presidencia si el candidato no utiliza algún partido como plataforma política.
 

Lo que sí se puede decir es que podrían estar mutando cuando adoptan conductas indeseables para una democracia. Este fenómeno ya ha sido ampliamente estudiado en el mundo y en América Latina con varios nombres:

  • Partido cartel: el partido forma parte del Estado.
  • Partido catch-all: los partidos se convierten en empresas electorales.
  • Partido como máquina electoral: la estructura partidista se debilita y se enfoca solo en las elecciones.
  • Partido como máquina caudillista: los partidos centralizan sus liderazgos y hacen las relaciones de poder más horizontales.


Para evitar este tipo de prácticas, al final de este texto se dan algunas recomendaciones a la ciudadanía, pero antes hay que entender el panorama político que enmarca a los precandidatos.
 

¿Cómo leer el panorama político?


En vista de que la lista de precandidatos se irá modificando con el tiempo, no es útil estudiarlos uno a uno; más bien, se deben usar otras estrategias. Proponemos dos: una institucional, en la cual se comparan la estructura del partido versus los liderazgos, y otra ideológica, en la que se vislumbran las alianzas y coaliciones.
 

El análisis institucional separa a los precandidatos en tres grupos:

1. El de los candidatos que tienen una propuesta abiertamente personalista y no creen en la obediencia partidaria.

2. El de los candidatos que tienen una propuesta personalista no revelada y obedecen al partido solo cuando los beneficia.

3. En el que tienen coherencia ideológica con su estructura partidaria, aunque coyunturalmente se han tenido que desplazar a otras propuestas políticas.


Sobre esta clasificación se debe decir que gran parte de los candidatos de la actual lista pertenecen al primer grupo, y una pequeña parte al tercero.


El análisis ideológico también separa a los precandidatos en tres grupos: derecha, centro e izquierda. Cabe destacar que estos grupos son muy inestables, en la medida en que la mayoría de los partidos tienen divisiones internas que tienen diferencias sobre a qué grupo pertenecen. En ese sentido, es probable que salga más de un candidato por grupo.


GRUPO DERECHA

Personas: Rafael Nieto, Paloma Valencia, Tomás Uribe, Alex Char, Federico Gutiérrez, Mauricio Cárdenas, David Barguil, Juan Carlos Pinzón, Candidato del Partido de la U, Candidato de Partidos Cristianos, etc.

Partidos: Centro Democrático, Cambio Radical, Partido Conservador, Partido de la U, Partidos Cristianos, etc.


GRUPO CENTRO

Personas: Sergio Fajardo, Angela María Robledo, Jorge Robledo, Humberto de la Calle, Juan Fernando Cristo, Fernando Carrillo, Juan Manuel Galán, Camilo Romero, Carlos Amaya, Antonio Sanguino, Iván Marulanda, Jorge Londoño, etc.

Partidos: Alianza Verde, Polo Democrático, Partido Liberal, etc.


GRUPO IZQUIERDA

Personas: Gustavo Petro, Francia Márquez, Alexander López, Guillermo Alfonso Jaramillo, Armando Benedetti, Roy Barreras, etc.

Partidos: Colombia Humana, Polo, UP, MAIS, etc.

 

¿Cuál es la dinámica de cara a las elecciones?


Hasta finales de 2020, los candidatos y los partidos políticos estarán haciendo cálculos sobre sus verdaderas posibilidades electorales en 2022. Para ello, serán importantes las encuestas y que los candidatos se empiecen a mover por todo el territorio nacional.


Entre finales de este año y principios de 2022, las organizaciones políticas internamente van a seleccionar los candidatos que competirán para ser los líderes de cada grupo. En marzo de 2022 se harán consultas interpartidistas (por fuera de los partidos) entre los precandidatos finales de cada grupo. La idea es que estas consultas se gestionen por medio de la organización electoral y sean el mismo día que las elecciones del Congreso.


Y, de marzo a mayo, con los resultados electorales de las elecciones del Congreso y las consultas, los grupos van a cerrar las negociaciones de alianzas o coaliciones y presentar los candidatos finales para la presidencia.
 

Si aún nada está dicho: ¿qué debe hacer la ciudadanía?


La respuesta clave es veeduría, en concreto, los ciudadanos deben:

  1. Vigilar que no se utilicen herramientas indebidas para hacer campaña: la ciudadanía debe fijarse de que no se usen políticas públicas (como el plan de vacunación), mecanismos de participación popular (referendos y revocatorias del mandato), fake news, etc. como instrumentos para hacer campañas.
  2. Vigilar que las alianzas entre partidos y candidatos sean programáticas: la ciudadanía debe exigir que las alianzas y coaliciones se construyan con base en coincidencias ideológicas identificables en programas políticos y no en afinidades personales. Puesto que esto último podría conducir a casos de clientelismo o corrupción.
  3. Vigilar los procesos de democracia interna: la ciudadanía debe hacer veeduría sobre los partidos políticos para que las estructuras, mecanismos y procedimientos de decantación de los 40 precandidatos a los 3, 4 o 5 candidatos tenga una lógica democrática al interior de los partidos políticos.
  4. Vigilar la financiación de campañas y partidos: la ciudadanía debe fijarse no solo si los partidos y candidatos efectivamente cumplen las normas de financiación, sino que, debe fijarse en quiénes financian y con qué objetivo lo hacen.


Aunque aún falta mucho tramo para las elecciones, la ciudadanía debe exigirles a los candidatos y partidos que se comporten a la altura de la democracia.

Perfil

David Roll., Andrés F. Cortés.

Director del Observatorio de Partidos Políticos (OBPAR) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL)

Coordinador del grupo de investigación UN Partidos

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