Nedstat Basic - Free web site statistics .

Una anciana observa a los combatientes del Bloque Suroeste de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), antes de su desmovilización: ¿qué tanto ha incidido en la seguridad la entrega de sus armas? Foto: AFP. Gerardo Gómez.

Desmovilización de las AUC:
¿mayor seguridad humana?1

Qué tanto ha incidido la desmovilización paramilitar en las tasas de homicidios y hurtos en Colombia. Un estudio entre el Iepri de la Universidad Nacional y el Centro de Recursos para el Análisis del Conflicto (Cerac), financiado por Embajada de Suecia, investigó sobre el asunto. Aquí presentamos algunas de las conclusiones.

Andrea González Peña
Estudiante de la Maestría en Estudios Políticos (Iepri) de
la Universidad Nacional de Colombia e investigadora de Cerac.

Jorge Alberto Restrepo
Profesor, Departamento de Economía, Universidad Javeriana e investigador Asociado de Cerac.

El proceso de desmovilización y desarme de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y otros grupos paramilitares se encuentra en su recta final. Organizados en 36 estructuras, 27.771 combatientes entregaron 16.188 armas de fuego. ¿Ha impulsado este proceso de negociación la pacificación del país? ¿Ha mejorado la seguridad de las personas? ¿Ha deteriorado la seguridad en las ciudades?

Académicos, analistas y representantes de la comunidad internacional se han concentrado en señalar las falencias del proceso de Justicia y Reparación, más que en conocer su impacto. Tan importante como ese debate sobre la justicia de transición es el relacionado con los efectos del desarme, la desmovilización y la reincorporación (DDR).

Escepticismo y poca credibilidad

No es novedoso afirmar que el proceso con las AUC se ha desarrollado en un clima de escepticismo y poca credibilidad. El escepticismo se explica porque la opinión y los analistas no perciben un efecto del desarme sobre el objetivo central de cualquier proceso de negociación: la reducción de la violencia. No sólo persiste la violencia asociada con el conflicto armado y la criminalidad sino que está mutando. La misión de apoyo al proceso de paz de la Organización de Estados Americanos (OEA) sostiene que se han creado nuevos grupos paramilitares que buscan retomar el control en zonas donde actuaban las AUC, y que algunos de sus miembros de estos han reagrupado en bandas criminales.

La poca credibilidad se debe, en gran parte, al tema de las armas. La Secretaría de Gobierno de Medellín denunció en días pasados que el proceso de desarme fue incompleto, pues las armas amparadas con licencia de porte o tenencia en manos de miembros de estos grupos no fueron entregadas como parte del proceso. Otros aspectos que se cuestionan, tienen que ver con la relación combatiente-arma entregada, con la calidad del material bélico, la ausencia de información detallada sobre el mismo, con su posible uso como prueba en los procesos judiciales, y por último, con el “encaletamiento” de armas que podrían filtrarse, en el futuro cercano, al mercado negro para otros grupos del conflicto o a países vecinos.

Por último, la reincorporación genera temor. Nadie sabe si el proceso al que son sometidos los excombatientes permitirá que se alejen por completo de las armas y la ilegalidad. Nadie sabe cuál será el papel de los excombatientes en la sociedad. Tampoco se sabe si los mecanismos para garantizar su vida son efectivos.

¿Un posconflicto benigno?

Son muchas las preguntas alrededor del proceso de Desarme, Desmovilización y Reincorporación (DDR) y pocas las respuestas. Investigadores del Centro de Recursos para el Análisis de Conflictos (Cerac) han elaborado una primera evaluación del DDR y su impacto en la seguridad humana. Entendemos la seguridad humana como la protección de las personas de todas las formas de violencia. Este trabajo se inició en cooperación con el Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (Iepri) de la Universidad Nacional2.

El seguimiento al DDR busca establecer si existe un efecto –positivo o negativo– sobre la seguridad humana y actividades criminales de alto impacto. Este trabajo se concentra en el impacto sobre la seguridad humana, por lo tanto en los homicidios, las lesiones comunes y el hurto a las personas, pues son éstos los principales (aunque no los únicos) riesgos a la seguridad de las personas. En efecto, la violencia homicida es la principal causa de muerte en el país3, lo que contrata con que el homicidio es la vigésima segunda causa de muerte en el mundo. Aun cuando existe una relación estrecha entre la violencia criminal y la violencia del conflicto interno, el 75% de los homicidios no están directamente asociados a las acciones del conflicto armado sino a la criminalidad, la cual es mayoritariamente urbana4. Por su parte, si bien las lesiones comunes y el hurto no son fenómenos característicos del conflicto interno, sí son fenómenos críticos en una situación de posconflicto.

Un primer resultado es que el proceso de desmovilización colectiva ha tenido un impacto positivo sobre la seguridad humana, no obstante este efecto alentador ha mostrado grandes diferencias cuando se hace un análisis regional. También se encuentra un resultado no concluyente en relación con los hurtos a personas.

Con el objetivo de estimar el impacto del DDR, se examina la información desde las áreas geográficas de influencia y operación de cada grupo paramilitar, tomando en cuenta el momento en que cada grupo se desmovilizó. Adicionalmente, dado que los homicidios, y otros indicadores de violencia han presentado una tendencia decreciente en los últimos años, se incluyeron otras variables para tratar de aislar el efecto de las desmovilizaciones de esta caída generalizada.

La tabla 1 muestra los resultados detallados del ejercicio. La desmovilización y el desarme de un grupo paramilitar están asociados, de manera significativa a una reducción promedio de 13% del nivel de homicidios municipal y a una caída similar de las lesiones a personas y del total de hurtos, en los municipios en los que tenían presencia estos grupos. Si bien estadísticamente este resultado aparece asociado a la desmovilización en cada municipio, también puede explicarse por una mayor presencia institucional lo que aumenta la capacidad de disuasión.

Otra conclusión importante del estudio se encuentra en el hurto a personas, que ha presentado un crecimiento importante en el último año. De acuerdo al Centro de Investigaciones Criminológicas de la Dijin, este delito aumentó en 44% respecto al año anterior. Sin embargo, a partir de la información disponible no es posible establecer si existe un efecto estadísticamente significativo entre las desmovilizaciones de grupos paramilitares y los incrementos presentados en este delito5. Pero el incremento en los hurtos a personas es un mensaje de alerta para la formulación y el diseño de políticas de seguridad local y de reinserción en el ámbito nacional. Experiencias vividas por otros países con procesos similares, muestran que en los casos en que el desarme tiene lugar y no existen alternativas no violentas para la reinserción de los excombatientes, la criminalidad no homicida se presenta como una de las primeras manifestaciones de violencia que aparecen.

Heterogeneidad regional

Con el fin de estudiar el impacto regional se dividió el país en quince zonas geográficas donde actuaban los grupos que se desmovilizaron hasta diciembre de 2005.

En seis de las quince regiones, los homicidios comunes presentan una reducción estadísticamente significativa (ver mapa 1). Más interesante aún, es que las regiones que concentran un impacto positivo, corresponden a las áreas andinas del país, el sur occidente de la costa Caribe (incluyendo Urabá y el norte del Chocó), las sabanas del Caribe, los santanderes (incluyendo el Catatumbo) y el sur del Cesar. Por el contrario, gran parte de la zona costera del Departamento de Nariño bajo presencia paramilitar, mostró un crecimiento sustancial en los homicidios asociado estadísticamente al DDR. En las zonas restantes el resultado no es estadísticamente significativo; esto es, no se puede asociar un aumento o un descenso de los homicidios con el DDR.

El mapa 2 muestra los resultados del mismo ejercicio regional para los hurtos a personas. Únicamente se encuentra un impacto positivo en el centro y oriente de Antioquia, en el Alto Cauca (en Córdoba y Antioquia) y el occidente del valle del Magdalena Medio. El área que presenta, por el contrario, un efecto negativo, es decir un crecimiento en los hurtos a personas de manera significativa, es vasta e incluye casi todo el occidente del país y la mayor parte de los llanos orientales. En el resto de zonas no se encuentra un efecto significativo asociado al DDR.

La relación entre las lesiones comunes a personas y el DDR es positiva (una reducción) para la zona central y oriental de Antioquia, y negativa (aumento) para una zona que incluye Chocó, Risaralda, Norte del Valle, Córdoba y Urabá. Los otros hurtos, que concentran principalmente delitos contra la propiedad, presentan un comportamiento muy parecido al de los hurtos a personas.

Las armas que se entregaron

La relación arma-hombre de este proceso es de seis armas por cada diez desmovilizados. Sorpresivamente, esta razón es similar a la que se encontró en otros procesos fuera de Colombia y es muy superior al mismo indicador que presentaron los procesos de desarme que tuvieron lugar en el país durante la década de los noventa (ver tabla 1). La inspección visual de las armas que han sido entregadas muestra además que la gran mayoría están en buen estado (una excepción fueron las armas del Bloque Cacique Nutibara) y son más modernas y de superior calidad en comparación con las que se han entregado en procesos de desarme en otras naciones. Esto no debería sorprender: el tráfico de armas es un espejo del narcotráfico. La gran disponibilidad de armas y rutas de trasiego de los grupos paramilitares demuestra su mayor exposición relativa a fases más avanzadas del comercio de drogas ilícitas.

Pero el tema de las armas no es, en últimas, el fundamental. El desarme es una estrategia de reducción de la violencia y todo proceso de desarme será incompleto y estará sujeto a incertidumbre: nadie sabe cuántas armas tenían o se quedaron los paramilitares. Lo importante es determinar si ha habido un dividendo del proceso de negociación.

¿Un dividendo de paz?

Si bien se encontró un efecto positivo asociado al DDR, hoy en día existe un mayor riesgo no letal para la seguridad de las personas, principalmente en las ciudades, que debe ser neutralizado.

El éxito del proceso, en términos de una mayor seguridad para las personas, está relacionado con la integración, sostenible, activa y positiva de los excombatientes a la sociedad y con un desarme completo. El reto institucional está en evitar y disuadir el reciclaje de los excombatientes –y de las armas– hacia actividades delictivas comunes y hacia el crimen organizado.

El caso colombiano es exótico en comparación a otros procesos de DDR, pues el desarme se adelantó con sólo uno de los grupos que hacen parte del conflicto armado interno. El conflicto armado continúa, las armas y hombres de guerra abundan y Colombia ofrece una diversidad inusitada de rentas para financiar el aparato bélico de todas las partes que en él intervienen. Lograr que el DDR de las AUC sea un éxito y un ejemplo para los futuros procesos –con el ELN y las Farc– es un trabajo difícil para el Estado y la sociedad colombiana, que muchas veces entiende el desarme y la reincorporación, de manera simplista, como el premio por tener un fusil.


  1. La investigación que se reseña en este documento ha contado en diferentes etapas con la participación de Óscar Becerra y Nicolás Suárez (Cerac), Aaron Karp (Small Arms Survey, Universidad de Ginebra), Eduardo Pizarro León-Gómez (Iepri-Universidad Nacional) y Michael Spagat (Royal Holloway, Universidad de Londres). La elaboración de este artículo contó con los comentarios de Michael Spagat y Óscar Becerra.
  2. Véase el documento “¿Hacia un post-conflicto benigno? desmovilización, reinserción y criminalidad en Colombia”, producto de la investigación del Iepri y Cerac auspiciada por la Embajada de Suecia.
  3. La segunda causa de muerte en Colombia es la cardiopatía isquémica que incluye: el infarto de miocardio, la muerte súbita de origen cardiovascular y los síndromes coronarios agudos. Esta es la muerte en el mundo.
  4. Véase Small Arms Survey, 2006, Capítulo 9: La hidra de Colombia: Las múltiples caras de la violencia armada, Ginebra: Oxford University Press.
  5. Es decir, el rango estimado para el resultado del ejercicio no permite distinguir si el efecto es positivo o negativo, por lo que no es posible afirmar que este aumento esté relacionado con el proceso de negociación con los grupos paramilitares.
  6. Esta tabla resume los resultados de un ejercicio de datos panel para datos de conteo. Para conocer el impacto directo del DDR el ejercicio econométrico incluye variables que tienen en cuenta la caída generalizada en la violencia, el efecto de la violencia asociada al conflicto armado con la guerrilla, la población y las características propias de cada municipio. El “Efecto Promedio” en la tabla muestra la estimación puntual, la cual es significativa cuando se reporta su valor a más de un 95% de confianza. El “Rango Estimado” muestra los valores entre los cuales oscila el valor del efecto promedio, con un nivel de confianza del 95%. La estimación se realizó con datos trimestrales de 2003 hasta 2005 a nivel municipal. Los autores del estudio agradecen la colaboración del Centro de Investigaciones Criminológicas (CIC) de la Dirección Central de Policía Judicial (Dijin) de la Policía Nacional, por haber provisto la información requerida para su desarrollo. Los detalles técnicos están a disposición de los interesados.