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UNP No. 77
Título : El campo de la academia
Autor : Paula Andrea Grisales
Sección: Universidad
Fecha : Julio 3 de 2005

Las heces de cerdos llegan al biodigestor, un sistema que evita la contaminación de las aguas mientras genera energía.
Foto: Paula Grisales.

El campo de la academia

En las ocho "fincas" de la Universidad, ubicadas en Medellín, Palmira y Bogotá, estudiantes y docentes escudriñan los reinos vegetal, animal y mineral para generar crecimiento. El camino no ha sido fácil, porque las tecnologías implementadas en los campos colombianos han sido inventadas en otros países y para condiciones ambientales distintas a las del trópico. He aquí algunas de las contribuciones de estos centros experimentales al desarrollo agropecuario nacional.

Paula Andrea Grisales
Unimedios

Sede Medellín

Centro San Pablo

¡Piiitututututu, piiitututututu!, son los sonidos que ambientan la visita. Seis mil 500 gallinas participan de la conversación mientras examinan, chismosas, a los visitantes. Su plumaje pardo las aísla de los 12 grados centígrados a los que suele estar el Centro San Pablo, ubicado a 52 kilómetros de Medellín, por la vía que conduce a Rionegro.

Ponen entre 6.000 y 6.500 huevos diarios, de yema muy amarilla, que cualquier familia quisiera encontrar en la tienda de su barrio. ¿La razón? El suministro a estas gallinas, producido por la Universidad, se diferencia del concentrado comercial porque no tiene cascarilla de arroz ni fragmentos de semillas de algodón como relleno; en este caso todas las materias primas son balanceadas en un estricto control de la calidad alimenticia. Torta de soya, salvado de maíz, harinas de carne y sangre componen su ración, que por los costos, la industria avícola no suele usar.

En el centro Medellín cada semana se realizan mediciones de yema. Su color refleja la cantidad de betacaroteno y vitamina A.

"Además, los huevos que ofrecemos son frescos, los almacenamos de forma que estén aireados y a baja temperatura. Pueden durar incluso dos meses", indica Otoniel Ciro, coordinador del centro, quien agrega que los estudiantes de Zootecnia han experimentado con insumos no convencionales como quiebrabarrigo, botón de oro, morera y fríjol caupí, de alto valor nutritivo, y que bajaría los costos de producción, pues el alimento representa entre el 70% y 75% del costo del huevo.

A 300 metros se escucha el ¡Oooingg igigig! de los 250 cerdos que, en todas las etapas (cría, precebo, levante, engorde y gestación), habitan las instalaciones. Después de tres meses, tres semanas y tres días, 40 marranas van a la nave de gestación, pero no todas al tiempo, las rotan para que haya producción de lechones todo el año.

Todo en el cerdo se aprovecha, incluso sus excrementos. En la nave de gestación, donde las madres y sus crías permanecen 28 días, los cerditos y los que están en la zona de precebo son calentados con el gas que generan sus propias heces en un biodigestor. "Así, la Universidad ahorra entre $600 mil y $700 mil en electricidad, mientras evitamos la contaminación de las aguas y formamos abono mediante la lombricultura", cuenta Luis Guillermo Mejía, director de los cinco Centros Agropecuarios (Ceagro) de la Sede Medellín.

La porcicultura de San Pablo es fuente de aprendizaje para estudiantes de las áreas agropecuarias y otras disciplinas. Los de Medicina de la Universidad de Antioquia avanzan en una investigación orientada al transplante de laringe en lechones. Cuando perfeccionen la técnica se hará en humanos.

A la unidad final llegan los 1.200 litros de leche que a diario produce el hato de Paysandú.

Cada año se capacitan campesinos de municipios del oriente antioqueño en el manejo de un sistema de piscicultura extensivo con baja demanda de agua. El programa, que puede servir a las familias para alimentarse y comercializar pequeños volúmenes de peces, permite tener especies de clima frío, como la trucha, y de cálido, como la cachama, dado que el líquido pasa a través de cinco lagos, que progresivamente se van calentando.

En San Pablo también hay una explotación bovina tipo carne compuesta por 48 animales, donde se observa el comportamiento de cruces entre Blanco Orejinegro (BON) y Holstein. Cerca a los predios donde permanece este ganado, están los donantes del Laboratorio de Procesamiento de Semen Prosefo. Allí se congelan los espermatozoides de los mejores exponentes de las razas BON y Holstein.

Mientras del salto de un toro común sale sólo una cría, de Dimas (BON), Ivan Thor y Famoso (Holstein) salen hasta 150 pajillas (tubitos que sirven para almacenar el fluido), cada una con 30 millones de espermatozoides, la mitad con movimiento uniforme, progresivo y rectilíneo, para inseminar 150 vacas. En el laboratorio, donde el esperma puede permanecer congelado hasta 100 años, se han hecho investigaciones en semen de cabros, perros, osos y hasta guaguas.

Centro Paysandú

Al año se precipitan sobre sus 140 hectáreas 2.500 milímetros de agua, por lo que hubo que construirle a sus 65 vacas lecheras un "caminadero" en adoquín, para que en época de invierno los cascos no se les ablanden ni generen infecciones. El de Paysandú es, sobre todo un hato lechero. De las 65 vacas, 50 son Holstein puro y las 15 restantes cruces con BON, que producen entre 13 y 22 litros por día.

Después de conectar las ubres al equipo de ordeño, el líquido llega por una tubería de vidrio a la unidad final, se recoge en el tanque de frío para luego ser vendido a una empresa de leche. "Tenemos mucho cuidado con la higiene. Esta empresa da una bonificación de $60 por litro si presenta menos de 50 mil Unidades Formadoras de Colonia (UFC) o bacterias. Nuestra leche apenas llega a las 9 mil UFC", comenta Neftalí.

La rueda de la hidrobomba gira por el paso del agua y, al mismo tiempo, esa fuerza succiona y sube el líquido hasta los tanques, a casi 500 metros.

En Paysandú hubo sembrados amplios de papa, pero se redujeron porque el tubérculo necesita muchos fertilizantes y controladores de plagas que podían contaminar el agua. Allí hay aproximadamente cinco nacimientos, "por lo que nos retiramos hasta 70 metros de las quebradas y las reforestamos", enfatiza Luis Guillermo Mejía. Así, el trabajo en papa que la profesora Sonia Jaramillo adelanta con cuatro tipos de tierras de Antioquia se está haciendo en módulos de uno por tres metros.

Centro Cotové

Espinos, cactus y malezas crecían rampantes por algunos predios de Cotové, haciéndolos intransitables. Pero desde hace un año y medio, la construcción de un sistema de riego en ladera hace posible que árboles frutales germinen en una zona casi desértica, a cinco minutos de Santa Fe de Antioquia.

Este proyecto piloto es único en la zona y se espera que los campesinos empiecen a implementarlo para sacar provecho de los terrenos secos y en ladera. "Si no existiera este sistema sería imposible tener cualquier tipo de cultivos en estos terrenos", señala Manuel Castro, encargado del centro.

En diciembre, una enorme rueda empezó a girar para subir agua del río. Era la inauguración del novedoso sistema, que después de año y medio de complejas obras, por fin empezaba a regar las desérticas tierras del Valle del río Tonusco. "Lo más duro lo agotamos a 42 grados, en pleno verano", recuerda Manuel, venciendo la incredulidad de los vecinos, que dudaron que en aquellas tierras el agua pudiera ascender y fertilizar los áridos peñascos de calizas y arcillas calcáreas.

Lo que hasta entonces había impedido el abastecimiento de agua, fue puesto de su parte. Las pendientes hicieron posible que la fuerza de gravedad repartiera el agua desde el valle hasta las faldas. Una hidrobomba ubicada en la parte plana remonta el líquido casi 500 metros hasta la cima del cerro. Una vez en el tanque, mangueras terminadas en microaspersores entregan 50 litros de agua semanales a los mil mangos y mil limones, que por primera vez habitan estas laderas.

Mientras el saber popular habla de plantas medicinales con decenas de virtudes, la ciencia tiene que realizar muchos estudios para conocer una sola especie, dice Manuel Sánchez.

En cinco años, las 10 hectáreas de frutales comenzarán a dar anualmente 80 toneladas de mango por palo y en tres años, 60 de limón, gracias a este sistema de riego, que funciona sin electricidad; y sin duda, embellecerán el paisaje que circunda Santa Fe de Antioquia y Sopetrán, mientras el Centro Cotové se convierte para la región en un modelo de aprovechamiento de las laderas.

Otro de los sistemas de riego que se enseña a los estudiantes es el de microaspersores con un sistema automático, útil para viveros y flores, pero costoso porque utiliza electricidad. Al encenderlo, una nubecilla de agua que parece no mojar, riega crotos, isoras, carambolos, nonis y otras plantas.

En otras partes de Cotové hay cultivos tropicales como papaya, limón, naranja, maracuyá, y temporales como maíz, sorgo, arroz, ajonjolí en parcelas demostrativas. Fue en este centro donde Carlos Reyes, fitomejorador, produjo UNCotové, una variedad de papaya resistente a Taxotripana curvicauda, la mosca que en épocas anteriores quebró a los cultivadores de la zona.

Además cuentan con equipos de henificación que solo los tiene esta granja, razón por la cual estudiantes de las disciplinas agrícolas de otras sedes viajan allá para hacer labores de mecanización agrícola. Entre estas herramientas están la segadora condicionadora, el rastrillo esparcidor, el rastrillo hilerador, la enfardadora, que apoyan la fabricación de pacas de 12 kilos, para el ganado de todos los centros. "En vez de que los animales ingieran 50 ó 60 kilos de pasto, se comen 10 ó 12 kilos de heno. Es más ventajoso porque en el sistema de pastoreo por pisoteo acaban con la mitad del pasto", dice el profesor Mejía. En la finca pastan 160 bovinos de todas las razas.

Centro Medellín

"Yo vengo a caer en cuenta de que estoy en la ciudad cuando salgo a coger el bus", dice Hugo Tamayo, uno de los encargados de esta finca, la más visitada por estar en el centro de Medellín. Van estudiantes que están escogiendo carrera, grupos de mujeres trabajadoras cabeza de familia, estudiantes de todas las universidades, colegios y escuelas, y de las unidades municipales de asistencia técnica agropecuaria (Umatas). "La parte de extensión para nosotros es esencial, porque la Universidad hace énfasis en que hay que investigar y abrirse a la sociedad".

El centro muestra muchas formas de producción animal y vegetal en pequeña escala. Hay cerdos, pollos de engorde, conejos, codornices, gallinas ponedoras en jaula, en suelo y en un sistema "muy coqueto" -como dice Hugo-: el de pastoreo. Las gallinas andan libremente y tienen la dicha de comer gusanos y forrajes de buena calidad y sabor. El lombricultivo móvil sirve para alimentarlas al tiempo que las escarbadoras van arrojando el humus a los lados, fertilizando los terrenos. Las ventajas de este sistema son concretos: "Nos ahorramos la mitad del concentrado y resulta viable para el pequeño productor o granjas de productos agroecológicos", comenta Hugo.

A las gallinas que viven en jaulas o galpones no es que les vaya mal. La comida que reciben es producida allí mismo, en la planta de concentrados, donde las materias primas y el producto final son evaluados para certificar su calidad, que no tenga, por ejemplo, hongos o levaduras. Eso implica un ahorro de $4.000 por bulto; produciendo cuatro toneladas al día, que es la capacidad de la planta, el ahorro sería de $400.000 diarios.

En las instalaciones del Centro Medellín, vacas, cerdos o gallinas conviven con "exóticas" como la boa, el pecarí, el chigüiro, la guagua peñolera negra, el ñeque y la pacarana. En contra de los incrédulos, los estudiantes se empeñan en sostener un equipo dedicado a trabajar con especies silvestres. Es el Grupo de Estudios de Especies Animales Promisorias (Geap). Augusto Manrique, estudiante de Zootecnia, dice: "En vista de que en la Universidad solo nos enseñan a trabajar con especies comerciales optamos por estos animales como una alternativa de producción".

Su objetivo es formar un zoocriadero que cuente con recursos, pues trabajar con estos animales resulta costoso, especialmente por el alimento. "Hay una desconfianza general de que son especies que no van a producir, pero son otra posibilidad productiva para el país. Estados Unidos, con el Alca, no tendría cómo competir con nosotros", agrega Andrés Felipe Valencia, también de Zootecnia.

Centro Piedras Blancas

De sus terrenos a 1.800 metros sobre el nivel del mar, caracterizados por cenizas volcánicas, emergen pinos, cipreses, robles. Por sus senderos ecológicos, la vista y el oído se deleitan: aves, cavernas naturales, manantiales. Está también el mirador al valle de Medellín, y caminos indígenas precolombinos que han permitido la realización de numerosos estudios de antropología; aún se encuentran huertas caseras que datan de 1.000 años.

Este centro está ubicado en el municipio de Guarne, a 20 kilómetros de Medellín, y fue cedido por Empresas Publicas de Medellín en comodato a 100 años. Es, en esencia, una reserva forestal con capacidad para albergar 100 estudiantes en régimen de internado.

En este lugar tienen sede los laboratorios de calidad de aguas, daños abióticos y las instalaciones del vivero propiedad de Corantioquia. Sus instalaciones cuentan con tres salones para clases acondicionadas con equipos audiovisuales y pantallas, un centro de documentación y una sala de profesores.

Los excelentes características del Hartón del Valle están siendo aprovechadas para hacer cruces con razas foráneas como Holstein, Pardo, Normando y Jersey.

Sede Palmira

Granja Experimental de la Universidad Nacional Sede Palmira (Geunp)

Se dice que hasta para mitigar los estragos del Alzahimer tienen una mata en el Programa de Plantas Medicinales, Aromáticas y Condimentarias que dirige Manuel Sánchez. El nombre común de la especie prodigio es Mucuna, portadora de altos porcentajes de dopamina. En la huerta tienen su respectivo espacio las esotéricas, como quereme, abrecaminos y amanzamachos; los viagras naturales, como las torneras damianas; y unas de las más taquilleras, las edulcorantes no energéticas, para aquellos que gustan de endulzar sin calorías de por medio, como la estevia y la Lippia dulcis.

La colección tiene más de 200 materiales diferentes, pero el propósito no es montar un consultorio místico naturista. Según Sánchez, la idea es hacer un ejercicio de investigación en recursos fitogenéticos y tener pequeñas parcelas que sean fuente de material vegetal para hacer investigación en ciencias agropecuarias. "Para indagar en algunas de ellas se han hecho trabajos en pregrado y posgrado, pero se requieren muchas investigaciones para conocer una especie. Quisiéramos que no fuera solo desde nuestra disciplina, sería muy bueno que se vincularan profesionales o estudiantes de otras áreas, como ciencias de la salud", concluye.

Armando Zapata, ingeniero agrónomo y director encargado de la granja, cuenta que más del 99% de las semillas que cultivan nuestros agricultores son importadas. "Al ver esto, la Sede Palmira empezó a obtener semillas 'made in Colombia', con genética y tecnología nuestra". Uno de los programas bandera de Geunp es el de mejoramiento genético y producción de semillas de hortalizas. Trabajan especialmente con cinco especies: tomate, pimentón, zapallo, habichuela y cilantro. "Hemos liberado seis materiales, semillas producidas por nosotros, que están a disposición de nuestros agricultores".

Actualmente hay trabajos en curso sobre cuatro especies: tomate, se está buscando resistencia genética al pasador de fruto, un gusanito rosado que los perfora; cilantro, se explora la fertilización más productiva y menos contaminante; habichuela, se tienen 20 líneas mejoradas, en una quinta generación de cruces; y zapallo, se está averiguando cuál tiene mayor materia seca para deshidratarlos y producir harinas e implementarlo en la alimentación animal.

Para garantizar que las actividades académicas e investigativas se realicen de forma eficiente, fue adoquinada la carretera de dos kilómetros y medio que conduce a Marengo. La obra inaugurada en abril, se construyó en 6 meses, y tuvo una inversión de $1.830 millones.
Foto: Guillermo Flórez P.

Granja Mario González Aranda

Una de las maravillas de la granja son los huevos azules que ponen algunas gallinas santandereanas, que cuando se cruzan con una gallina de huevo amarillo, sale una que los pone verdes. La magia cromática habla de genes ancestrales que también tienen las otras aves criollas que Jaime Eduardo Muñoz y Néstor Fabio Valencia han recolectado en sus salidas de campo a Caldas, Antioquia, Risaralda, Quindío, Cauca y Valle. Su principal característica es que se pueden reproducir, cualidad que han perdido las razas comerciales.

"Desde la Guajira -donde hay escasez de lluvia- hasta el Chocó -la zona más lluviosa del mundo-, la mayoría de los campesinos tienen gallinas. Y esa es, en muchos casos, su única fuente de proteína animal", señala Muñoz. Este es el primer trabajo en el ámbito genético: se está extrayendo ADN y una caracterización molecular de la diversidad de criollas reproductivas. Cuando se termine la investigación, los tipos mejorados serán llevados a las comunidades para evitar la dependencia hacia las comercializadoras que venden pollitos infértiles.

En otro lugar de la granja están las jaulas metabólicas, que miden la digestibilidad de los alimentos en ratones y cerdos. El Laboratorio de Nutrición Animal se montó gracias a las gestiones de Pascal Leterme, un profesor retirado de la Universidad que logró financiar los proyectos iniciales con recursos donados por la Corporación Universitaria Belga, la Fundación Volkswagen y la Organización Internacional de la Energía Atómica.

Guillermo Flórez P.

"La digestibilidad consiste en medir lo que el animal ingiere y lo que excreta, y la diferencia es lo que se queda en el organismo", explica Estela Muñoz, directora del laboratorio. Algunos estudiantes han viajado, incluso, a Bélgica y Francia de donde han traído técnicas nuevas para el país. Una de ellas es la digestibilidad in vitro, que aboga por lo que se podría llamar un trato "animalitario", pues no se somete el animal al estrés de las jaulas.

En los potreros de la granja pastan 12 representantes de ganado Hartón del Valle, una raza adaptada al medio, resistente a enfermedades, parásitos, la sequía y hasta la mala alimentación. Como dice el profesor Leonidas Giraldo, "aguantan el uso y el abuso", además es longeva y fértil. Con ellas, los estudiantes aprenden medicina, reproducción, entre otras prácticas. Carlos Vicente Durán, el director del programa explica que el objetivo es seleccionarlo y mejorarlo genéticamente, de hecho tienen un banco de semen de los mejores toros de la raza.

Sede Bogotá
Centro Agropecuario Marengo

Aquí están las mejores reinas, que se destacan no por su belleza, sino porque mejoran la producción de polen, miel, apitoxina o propóleo. Éstas abejas, tras superar cinco pruebas, son seleccionadas y puestas a la venta."La gente le tiene miedo a estos insectos, pero no conoce sus beneficios: cuando una planta no se autopoliniza sino que es fecundada por polen ajeno, la calidad de los frutos mejora notablemente por un efecto genético llamado 'vigor híbrido'", explica José Tello, director del centro.

También hay gallinas en galpón y gallinas felices, que pueden pastorear, como lo hacen las del campo, y son las más famosas de la granja, incluso el año pasado las visitó la primera dama de la Nación. Tello comenta que con las casi 1.500 del galpón obtuvieron las mismas ganancias que con las 70 felices, pues estos huevos se venden mejor, y además con lista de espera. "Hoy el mercado demanda productos limpios, que no contengan, en el caso del huevo, las sustancias que el organismo produce cuando está sometido al estrés".

A unos metros están los cerdos en pastoreo, 35 hembras y tres machos reproductores. "Estar aquí es muy importante para nuestra formación. Muchos de los estudiantes de mi carrera vivimos en la ciudad y casi no tenemos contacto con el campo", dice Ricardo Arias, monitor de esta sección. Algunos parámetros de la finca no son como los de una granja comercial, porque es más importante la parte académica. Los de octavo semestre, por ejemplo, ayudan con las rutinas de manejo; los de primero aprenden a destetar y a castrar.

Hortalizas y verduras están sembradas escalonadamente para que haya cosecha todo el año. Tienen guisantes, arveja, maíz dulce, brócoli, repollo, coliflor, seis especies de lechuga, cebolla, cebollón, puerro, apio y tomate. Éste último lo están produciendo con 85% menos de químicos. "No hemos logrado producir uno totalmente ecológico, pero hacia allá estamos apuntado", cuenta Silvia Pérez, ingeniera agrónoma.

Tello destaca que ahora los animales de la granja están consumiendo agua de mejor calidad gracias a una planta de purificación. Allí se libera de metales pesados y contaminantes. El diseño que limpia a diario 12 metros cúbicos fue diseñado por ingenieros de la Universidad, lo que ha mejorado la calidad de vida de los animales.

En este centro también descansa la colección de especies forrajeras más grande del país. Son 500 especies del trópico alto. Tienen incluso plantas de África, Mongolia y Rusia. Están in vivo y en semillas, y han sido rica fuente de inspiración para trabajos de grado.