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UNP No. 77
Título : La Cuba de hoy: imágenes contrapuestas
Autor : David Roll
Sección: Crónica
Fecha : Julio 3 de 2005

Este poeta callejero de Santiago no supo explicarme el eslogan del Comité de Defensa de la Revolución (CDR) de su barrio. De hecho no quiso hablar de política.
Fotografías: David Roll.

La Cuba de hoy: imágenes contrapuestas

Debido al escándalo por la negativa de Estados Unidos de extraditar a Venezuela a un terrorista anticastrista y a las tentativas de la Unión Europea de "domesticar" a Cuba mediante un nuevo acercamiento diplomático condicionado, el sistema comunista de la Isla ha vuelto a ser objeto de controversia mundial. Este es un intento por acercar esa compleja realidad al lector de UN Periódico, por medio de imágenes, para que sea él y no el cronista, quien diga la última palabra.

David Roll*

Se supone que estas bimotocicletas son para funcionarios públicos. Pero al preguntarle a alguien cómo la obtuvo, contesta en son de burla: "Todo se consigue en el mercado negro en Cuba, chico".

Ya había conocido la Isla 10 años atrás, durante el duro "periodo especial" o de crisis, tras el derrumbe de la Unión Soviética. Pude regresar hace poco para entrevistar a los colegas de ciencia política sobre la manera como se enseña esa disciplina en Cuba, y ver las diferencias con el resto de Latinoamérica, para complementar una investigación al respecto (inédita). Ya el periodo especial había terminado hacia años, y si bien la situación no era ni mucho menos próspera, por lo menos la ayuda de Venezuela y la liberalización controlada de la empresa privada, además de otras medidas, tenían a las ciudades funcionando y a los cubanos un tanto cansados, pero ya no tan desesperados como al principio de la anterior década.





Los pastores norteamericanos en Cuba expresan su oposición al bloqueo económico de la Isla por parte de su país. Uno de ellos afirma, en balbuceante español, que algún día Estados Unidos deberá indemnizar a la juventud cubana por este crimen internacional.

Al regresar del viaje, me pareció que era imposible escribir sobre el tema. Un latinoamericano no puede describir a Cuba con mínima objetividad, y menos un profesor universitario de Ciencia Política de la Universidad Nacional, graduado en una Universidad Pontificia. Ya me imaginaba las dos posibilidades de título: "Una caricaturesca revolución que agoniza", o, "La triunfante epopeya del siglo XX que llega invicta al siglo XXI". Mi neutralidad estaba también muy afectada por el hecho de que en el hotel me habían robado la comida que llevaba para varias familias, ante el indiferente desparpajo de la gerente de la oficina de turismo de Cuba en Bogotá; y por otro lado, por ser amigo o colega de varios defensores de ese experimento político. Hay elementos suficientes para apoyar tanto a detractores como a defensores.







Este veterano de la revolución peleó al lado de Raúl Castro y vive de ese orgullo en su simple vivienda veredal. Él mismo no sabe por qué no se montó al bus del poder en su momento.

Es fácil encontrar personas muy cansadas del régimen, que se desahogan con el entrevistador, burlándose abiertamente de Castro. Sus comentarios serían suficientes para hacer un encendido artículo anticuba, estilo Openhaimer. Pero también es cierto que los más cercanos a las instituciones y sus familiares creen tanto en el sistema y su líder que prefieren no expresar sus reparos a ciertas políticas, o lo hacen de manera muy sutil y en tono comprensivo y no retador.








El Cuartel Moncada, en Santiago, que intentó fallidamente tomarse Castro en su temprana juventud (y lo llevó a la cárcel), sigue siendo un santuario de la revolución, es visitado por los escolares, que tocan con auténtica emoción los orificios causados por las balas.

"La educación aquí no sirve de nada", dice una guía, desagradecida con el sistema educativo pleno, que es la vitrina internacional del régimen. "La salud es una mentira", afirma otro, mostrando su fórmula médica, que sólo puede comprar en el mercado negro en dólares, pues se agotó en la farmacia oficial hace meses. Pero otra cosa piensan los profesores de política de la universidad, para quienes Cuba es la nación héroe de la posmodernidad, y los estudiantes, nacionales y extranjeros, de las gratuitas universidades públicas. Y por supuesto, los afroamericanos del prestigioso barrio El Vedado, a los que la revolución les dio una casa de clase media abandonada por los exiliados, además de estudios, viajes y empleos; aunque es innegable la posición de muchos, que no parecen muy beneficiados por el sistema, y, no obstante, lo defienden con orgullo.










Aunque parece muy precario, este transporte público es un lujo comparado con lo que fue el periodo especial recién desaparecida la Unión Soviética, y sobre todo un símbolo de resistencia que indica cómo los cubanos podrán seguir sobreviviendo a pesar del bloqueo norteamericano.

En medio de estos grupos está el cubano que no habla ni opina. Vive el día a día, entre un moderado optimismo y una también controlada desesperanza. No sabe si estar agradecido o molesto, pero reconoce que esa es su realidad y que debe moverse en ella lo mejor que pueda. Tiene cierta fascinación por el capitalismo de fuera, pero también un temor natural de perder los mínimos que le da el régimen comunista. ¿Cuál es la verdadera Cuba?; ¿la de los muy satisfechos?, ¿la de los abiertamente decepcionados?, ¿o la del ciudadano indiferente y resignado? Ante estas imágenes, también contradictorias, es el lector quien tiene la palabra.







Cada cubano recibe gratis uno o dos panes al día, que anotan en su libreta de raciones. Hay que llegar antes de que se agote, y suelen haber discusiones.


 

 

No existe en toda Cuba una librería revolucionaria tan completa como ésta, que queda en el downtown de Los Ángeles, en Estados Unidos.

 

 

Dígase lo que se diga, los niños de Cuba se reúnen con su maestra en cada esquina; parecen suizos del Caribe.

 

 

El cronista se entrevistó con estudiantes colombianos en La Habana. Le explican que no habían podido acceder a la universidad pública en su país y que no existe una cátedra de marxismo en Ciencias Sociales, porque todas las clases son de marxismo.

 

 

 

En la Universidad de La Habana no se respira el aire de inconformidad y los "recuerdos" bélicos parecen convertirse en fetiches para reforzar el respaldo al sistema.

 

 


En la Cuba de hoy se puede celebrar el triunfo de la revolución en el mismo sitio donde se publica a una empresa transnacional y se vende cerveza cubana en dispensadores importados.

 

*Profesor de Ciencia Política de la Universidad Nacional de Colombia.