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UNP No. 76
Título : La voz, diagnósticos mudos
Autor : Diana Manrique Horta
Sección: Salud
Fecha : Junio 12 de 2005
La voz, diagnósticos mudos

Foto: Guillermo Flórez.


Contaminación, ruido y exposición a compuestos químicos son algunas de las principales causas de desórdenes de la voz humana, cuyas consecuencias pueden ser discapacitantes. Fonoaudiólogos de la Universidad Nacional abordaron esta problemática desde lo colectivo y lo clínico.

Diana Manrique Horta
Unimedios

Desde hace cuatro años el desempleo convirtió a Lucía en una de las tantas vendedoras ambulantes de Bogotá. A las ocho de la mañana esta mujer de 34 años se "parquea" en la calle 11 con Carrera 10ª, para ofrecer, "a grito entero", variedad de productos que exhibe utilizando su cuerpo como vitrina.

Son diez horas diarias durante las cuales Lucía compite, en medio de la multitud, para que su voz no sea opacada. Seiscientos minutos donde repite como "lora" la extensa lista y los precios de su stand móvil. Más de 36.000 segundos en los que su principal medio de sustento se va mitigando sin que ella se percate.

Como Lucía, millones de hombres y mujeres, en más de 70 profesiones y oficios, utilizan la voz como herramienta de trabajo y en su mayoría desconocen el cuidado de la misma, pues al igual que los sentidos o el resto de los órganos del cuerpo, ésta cumple un ciclo, de cuyo cuidado depende su óptimo estado.

El 90% de los casos de cáncer de laringe se pueden evitar si se identifican a tiempo los trastornos de voz, que el 5% de la población mundial sufre en alguna medida, ya sea como disfonía, afonía o laringitis. Bajo esa premisa, José Ignacio Galeano y Valentín Suárez, fonoaudiólogos de la Universidad Nacional de Colombia, adelantaron su tesis "Trabajo y salud vocales: aproximación a los factores que condicionan sus relaciones".

"Decidimos estudiar la voz humana desde una perspectiva más colectiva y menos individualizada, porque así se hace más evidente el problema y podemos ser más contundentes en su solución", dice José Ignacio. Por ello abordaron a la salud y al trabajo como procesos atravesados por realidades históricas, sociales, económicas y culturales en donde los desórdenes de voz también tienen cabida.

Problema de colectivos

A través del seguimiento a la actividad laboral de una maestra de escuela primaria, una estudiante de canto y corista, una vendedora y cantante de rock y un estudiante de canto y profesor de música en básica primaria, los profesionales quisieron demostrar que las alteraciones de la voz no son una enfermedad aislada sino que son colectivos los que la sufren, esto debido a la relación estrecha entre las cargas laborales vocales y sus desgastes.

"Estas situaciones deben ser consideradas sin olvidar sus connotaciones sociales o económicas, pues las dificultades por las que atraviesa el país conducen a muchas personas a mantener varios trabajos para sobrevivir, lo que representa desgastes en dobles o triples jornadas laborales que nosotros denominamos como dobles o triples jornadas vocales", explica Suárez.

Por ejemplo, Anabel, cabeza de hogar, desde las diez de la mañana y hasta las cinco de la tarde es vendedora puerta a puerta; en la noche es la cantante principal de un bar. Los fines de semana trabaja en un grupo de mariachi que desde el medio día y hasta la madrugada, en medio del cigarrillo, "güaro" y frío capitalino, se desplaza de extremo a extremo por la ciudad.

Suárez y Galeano concluyeron en su estudio que las personas cuya actividad implica diversos usos de voz -cantada, hablada o gritada-, en espacios cerrados o abiertos, lo hacen sin más medios de amplificación que la capacidad de sus propios tractos vocales. De allí que otro aspecto tenido en cuenta por los jóvenes fuera el de los espacios físicos, psicológicos, sociales donde se dan esos desgastes.

Encontraron factores físicos y ambientales relacionados con la resonancia en un recinto, las corrientes de aire que se manifiestan, la exposición a contaminantes y compuestos químicos que tienen incidencia permanente.

Trabajo vocal con conciencia

A pesar de los aspectos externos que originan el desgaste vocal, el seguimiento realizado a los representantes de distintos colectivos permitió comprobar que ellos no asumen el cuidado de la voz aunque ella representa su principal fuente de ingresos. "Esta situación es muy común. La mayoría de personas que trabajan con su voz no tiene conciencia en el manejo de la misma; lo han hecho de forma empírica o comprendieron su importancia un poco tarde", comenta Valentín Suárez.

Sin embargo, los egresados reconocen que en los últimos años se ha creado mayor conciencia social; es decir, se sabe qué cuidados son necesarios, pero todavía hace falta una instrucción más formal en quienes emplean la voz como instrumento laboral.

La propuesta de los jóvenes se dirige a la consolidación de brigadas de conocimiento y programas para la salud vocal, que ligadas a proyectos institucionales vayan más allá del caso individual para relacionarlo siempre con una visión global del problema. "Necesitamos que la salud ocupacional y la legislación miren profundamente la problemática y que exista una perspectiva interdisciplinaria frente a su estudio y análisis en donde el fonoaudiólogo sea su regulador".

No sobran recomendaciones como consumir agua permanentemente, realizar ejercicios de calentamiento vocal -diez minutos de práctica respiratoria, dos veces por día-, no fumar ni ingerir bebidas alcohólicas y no carraspear, en especial si usted ya ha comprendido, después de leer esta nota, que la voz es un bien que puede extinguirse.