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UNP No. 76
Título : Televisión para jóvenes refuerza actos antisociales
Autor : Marithza Sandoval Escobar
Sección: Medios
Fecha : Junio 12 de 2005
Televisión para jóvenes refuerza actos antisociales

 


Un análisis de contenidos para audiencias juveniles demuestra que en alta proporción los contenidos de comportamientos intolerantes, impunes y de poca televisión aplauden estimación por la vida.

Marithza Sandoval Escobar*

La televisión ha llegado a ser uno de los medios de socialización más importantes para los niños y los adolescentes del mundo. Su tasa de penetración ha crecido vertiginosamente y desde sus inicios han existido claras intenciones de influenciar las audiencias, asegurándose así el crecimiento sostenido de un mercado cada vez más poderoso en términos económicos y culturales. Latinoamérica no ha escapado a esta realidad y, paralelamente, la apertura de mercados regionales incidió en el aumento de horas de televisión, por una parte debido a la disminución en los costos de producción y por otra, a la preferencia de las audiencias por la programación local. En Colombia se observa también una alta penetración del medio televisivo, por lo cual se han señalado múltiples cuestionamientos respecto al papel social y cultural que desempeña.

Tales discusiones son importantes dado que la televisión no es solamente una tecnología, sino que transmite y socializa modos de actuar y pensar, y su estructura favorece la competencia por rating, generando convergencia en la programación, de manera que los consumidores determinan en gran medida el tipo de géneros que se programan en los canales. Sin embargo, es imposible identificar el orden de interacción entre el rating y las prácticas culturales, cuál de ellos actúa primero, ¿las prácticas culturales presentadas en los programas de mayor audiencia, o las prácticas culturales ya existentes dentro de la población, y por esto la identificación con programas que las recrean?

Algunos autores consideran que la televisión plantea un caso de divergencia cultural estructural en relación con el proceso de digitalización, pero una convergencia con los patrones de comportamiento de los grupos sociales. Esto significa que se da algún equilibrio entre los contenidos y cómo el televidente afronta diversas situaciones en su contexto real. Investigadores norteamericanos como Lamal (2000) afirman que contrario a lo que podría esperarse, las audiencias actuales se involucran menos, por ejemplo, en temas políticos y poseen menos información que en el pasado; por eso, los medios se han dedicado a dar conclusiones más que razones, imágenes más que ideas verbales y eslóganes simples más que análisis complejos, dentro de una tendencia hacia la convergencia y menos hacia el aprendizaje de nuevos patrones de conducta y de participación social.

Afinidades peligrosas

Una forma de responder algunas de esas preguntas es el análisis de contenidos de los programas a los cuales se exponen las audiencias, en especial las más vulnerables por su edad, que en el pasado originaron sistemas de censura y que actualmente muestran un panorama de riesgos por la convergencia entre los contenidos y su contexto social real.

La investigación "Análisis de contenidos prosociales y antisociales de los programas de mayor audiencia adolescente de la televisión colombiana", se dirigió a identificar la proporción de conductas antisociales y prosociales presentes en los cuatro programas de mayor audiencia adolescente en el primer semestre del año 2003: La venganza, Pecados capitales, Noticiero Caracol y Francisco El matemático. Adicionalmente, estableció en qué porcentaje dichos actos eran premiados o castigados en los capítulos o emisiones de los programas.

Se valoraron los contenidos de manera funcional, es decir a partir de las consecuencias que tiene un acto dentro del programa, más que de manera topográfica (el acto en sí). Esto es importante porque no es lo mismo que un niño vea que una villana que asesina a una heroína es castigada con la cárcel, a que vea que ésta sigue campante después de los hechos o que a través del acto antisocial disfrute de la fortuna de la persona asesinada.

Los resultados mostraron una mayor proporción de actos antisociales que prosociales; que en más de la mitad, los primeros eran premiados (55%) y los segundos, castigados (30%). El peor balance lo dio la telenovela La venganza seguida por Pecados capitales. Francisco El Matemático también premiaba actos antisociales, pero poseía una de las más altas frecuencias de castigo para actos antisociales y contravenciones.

El Noticiero Caracol presentó un 44% de escenas con delitos graves y se caracterizaba por mostrar castigos principalmente a las contravenciones. Otro punto crítico fue el hallazgo de comportamientos antisociales modelados. Las contravenciones por ejemplo, se modelaron más en programas como Francisco El matemático y La venganza, pero mientras el primero mostró, en el 44% de los casos, que esas conductas traerían problemas al ciudadano que las ejercía, en La venganza, el 61% de las veces fue una conducta recompensada y en 46% evitó al ejecutor escapar de alguna situación desagradable.

Si se asume que el comportamiento ciudadano reposa en parte en el respeto de normas para el bien común, es poco lo que los programas de televisión de alta audiencia están haciendo. Todavía más preocupante resulta el hallazgo según el cual todos los programas de mayor audiencia en el periodo observado muestran actos antisociales, reforzados dentro de la historia al menos en un 50% de las veces. Desde una visión funcional de las unidades de contenidos, este punto debe reflexionarse de manera seria.

Esto significa que nuestra televisión enseña modos ambivalentes de comportamiento social, muy convergentes con los modelos de aprendizaje en nuestra sociedad. Así como coexisten las prácticas religiosas arraigadas con la anomia total en determinados grupos sociales, de la misma manera en el estudio fue posible observar cómo mientras un personaje trabajaba en equipo, cooperaba y se ganaba la simpatía de su grupo (conducta prosocial), engañaba a sus padres para lograr una conducta antisocial; ni la institución escolar o su grupo de amigos, mediaban para modificar la conducta frente a los padres, generándose una práctica que refuerza diferencialmente los comportamientos antisociales.

Aunque esta situación es muy común tanto en el medio televisivo como en la vida cotidiana, dista mucho de ser inofensiva, aún más si se presenta a través de la televisión. Su efecto perjudicial radica en que es una situación común en la vida del adolescente, de manera que éste puede percibir un alto grado de afinidad entre la ausencia de consecuencias negativas para el protagonista y esperaría lo mismo para su propia conducta; podría inclusive aprender formas más elaboradas de engaño, las cuales no había pensado antes, y ejecutarlas.

Los hallazgos corresponden a una característica de la televisión colombiana: una alta convergencia entre los contenidos de televisión y los modos reales de comportamiento, de manejo de conflictos, de convivencia, de intolerancia y de subvaloración de la vida de otros. Sin duda, un punto para cuestionarse.

*Magíster en Psicología de la Universidad Nacional de Colombia.